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lunes, 30 de mayo de 2011

La aclaración de Javier García-Galiano acerca de los chinos y los gatos






Desde hace algún tiempo, a partir de que exhibiera públicamente a la racista, cobarde y sobrevalorada escritora mediocre actual funcionaria universitaria Rosa Beltrán, comencé a recibir una serie de anónimos insultantes y amenazadores con fuerte carga racista que continúan a la fecha, y que todo indica provienen del Cisen, extrañamente indignados porque me haya “metido” con la que, supongo, es su escritora favorita. O tal vez no es algo tan extraño: porque sin duda a algunas y algunos habrá ofendido en sus sentimientos racistas latentes el ver que un “oriental” se “atreva” a “meterse” con una mujer blanca, cuestionándola públicamente.

Una que pretende dar la imagen de escritora “feminista” al tiempo que deja claro que para ella las mujeres “orientales” son mujeres sin cualidad alguna que las redima (en Estados Unidos las feministas negras llegaron a señalar que el movimiento feminista como tal, mayoritariamente conformado por mujeres blancas de clase media, no tomaba en cuenta los temas de racismo y discriminación).

Pero, como ya lo había escrito, a pesar de la pésima opinión que tengo de Rosa Beltrán me parecería muy delicado el señalarla como directa responsable de los anónimos, pero no deja de llamarme la atención que los autores de los mismos la hayan involucrado directamente. Por otra parte, los autores de los anónimos deberían pensar que también es muy delicado que hayan involucrado a Beltrán -o revelado su involucramiento- , pues yo puedo llegar a proceder legalmente contra ella como presunta cómplice de estos cobardes ataques. Hasta ahora no he querido hacerlo porque implicaría un alto costo monetario y de tiempo, pero sobre todo porque alguien tan cínicamente mentirosa podría pretenderse una víctima de la "misoginia". En cualquier caso yo suscribo lo que escribí originalmente: no me preocupan las represalias que sufra por haber exhibido a Beltrán.

Soltando en los anónimos aquí y acá información de lo que parece ser mi “ficha” policíaco-política han pretendido, sin ningún éxito, intimidarme o, peor aún, hacerme perder el tiempo dedicándoles más tiempo del que merecen. Como ya lo comenté, no he leído todos los anónimos que me han enviado, pues no los mandaron al rincón que se les señaló, cual “perros primero”, para que ahí hicieran sus necesidades, esto a fin de que pueda uno taparse la nariz primero.

Y es que, contra mi costumbre, tengo que mencionar el asunto de los anónimos aquí, en el cuerpo principal de una entrada en mi blog, para contextualizar las circunstancias que rodearon una reciente aclaración pública del escritor Javier García-Galiano acerca de los chinos y los gatos.

Como algo excepcional publiqué uno de estos anónimos enviados porque hacia referencia al texto “María y los gatos”, del escritor Javier García-Galiano, quien actualmente es columnista del diario El Universal, en el cual yo mismo he publicado. El nombre de su columna es Callejón de Sombrereros. En la columna específica que se comenta, en la cual se dedica a rememorar a la filosofa española María Zambrano, García-Galiano establecía una relación de causa-efecto entre la proliferación de restaurantes chinos en Velez-Málaga, España, con la desaparición ahí de los numerosos gatos que solían rodear la tumba de Zambrano, quien en vida había amado a estos animales. La frase, en realidad muy corta, incidental y sin énfasis alguno, de todos modos implicaba, leída con atención, que los gatos habían sido diezmados al ser cazados por los chinos, pasando a formar parte de los platillos que éstos preparaban en sus restaurantes.

La referencia al texto de García-Galiano claramente fue un fallido intento de los autores del anónimo para provocar en mí un enojo, una molestia. Creyendo que el texto me “abrumaría” con el prestigio de un escritor que publica en uno de los principales diarios del país y que con su testimonio “apoyaba” la idea de que los chinos (y por extensión otros asiáticos) de manera solapada cazaban gatos en un país occidental como España, para luego comérselos, me enviaron el anónimo. Tengo que puntualizar esto. Yo me enteré del texto de García-Galiano por el anónimo que se me envió. No me dedico a monitorear en los periódicos las expresiones de racismo antiasiático que se publiquen porque esa tarea, en todo caso, le correspondería realizarla a una organización y no a un individuo. Ha sido cuando me he enterado casualmente de ese tipo de información que he actuado.

De la columna de Rosa Beltrán, en la que esa señora inventó que los coreanos de la Zona Rosa se robaban los gatos de sus vecinos mexicanos y estos últimos habían protestado, me enteré porque solía comprar los sábados Milenio Diario para leer el suplemento cultural Laberinto. Costumbre que terminé cuando el editor de Laberinto, José Luis Martínez S., dejó públicamente claro que no le importaba publicar refritos los cuales no se advertía a los lectores que eran tales, ni tampoco —aún más grave— le importaba que sus colaboradores con puestos en la alta burocracia universitaria (¿habrá próximo libro del señor Martínez bajo el sello de la UNAM como recompensa?) engañaran deliberadamente a los lectores con falsa y racista información inventada.

Y de la campaña en pro del linchamiento y asesinato de Fabio Hua Fang, como presunto agresor del perro “Clinton” en Chile (¿dónde está y qué es de “Clinton”?: la "chilena de mierda" y el "argentino de mierda", par de hipócritas racistas que tanto gritaban quererlo y “pre-ocuparse” mucho por el pobre perro deberían despejar esta incógnita), me enteré al buscar información sobre el caso del perro “Callejerito”.

Con lo que no contaban los autores del anónimo era conque yo conocía a García-Galiano, así fuera de forma muy superficial y habiéndolo visto una sola vez. Me puse en contacto con él por correo electrónico y le comenté del anónimo que me habían enviado y del uso racista que se podía dar a su texto, algo que rebasaba la intención ofensiva del anónimo dirigido hacia mí para derivar en la continuación y perpetuación de una leyenda urbana de “orientales” robando perros y gatos para comérselos. Una mentira, un estereotipo racista antiasiático, que sospechosamente se ha difundido en varios países occidentales como supuesto rumor espontáneo, cuando que el caso de Beltrán — tal vez único en el mundo en ese sentido—, demuestra que la difusión de ese tipo de mentiras se hace de manera deliberada y aquí en México una de sus promotoras tiene nombre y apellido.

Desde el primer momento Javier García-Galiano aceptó que sí, que lo que había escrito sobre los gatos de la tumba de María Zambrano y los restaurantes chinos no había sido más que una ironía fallida, algo que había pensado como un chiste inocente e inocuo. Pero en gran contraste con Rosa Beltrán, nunca fingió hacerse el ofendido ni buscó que lo encubriera el editor de la sección cultural de El Universal, espacio en el cual publica su columna. Y, sobre todo, se mostró realmente consternado al enterarse de que lo que había escrito pudiera utilizarse con fines racistas.

Tuve, eso sí, que insistir un poco, volviendo a escribirle algún tiempo después para hacer de su conocimiento lo sucedido en Chile, dejándole así claro que algo tan aparentemente banal, indigno de una aclaración, podía derivar, acumulado y con el transcurrir del tiempo, en odio y prejuicio racista violento. Le había reenviado otro de los anónimos enviados y que no he publicado, con fotografías de asiáticos a los que se les agregaron insultos específicamente en contra mía, para que pudiera constatar por sí mismo el tipo de gentuza que podía manipular su texto dándole un sentido que él no había buscado. Al parecer quedó horrorizado de que se le pudiera relacionar de alguna forma con tal tipo de gente.

Es por todo lo anterior que al final de su reciente columna titulada “El sol”, publicada este viernes 6 de mayo de 2011, García-Galiano escribió el siguiente mea culpa:

Hace un par de meses, publiqué en estas páginas un artículo sobre María Zambrano y los gatos, en el que me permití la torpe ironía de aludir a un mito popular que atribuye la desaparición de los gatos, en su tumba de Velez-Málaga, a la proliferación de los restaurantes chinos, sospecha que queda refutada, entre otras cosas, por el hecho de que fueron los chinos los que inventaron los gatos.

Pido clemencia por mi estupidez.


Considero que García-Galiano incurrió en un autoescarnio innecesario. No era necesario pedir clemencia alguna por lo que desde el principio quedó establecido como un simple error sin mala fe deliberada. Tampoco considero que se pueda hablar de estupidez suya alguna. Por otra parte, desde el principio usó esta idea de la invención de los gatos por parte de los chinos, una idea de evidente carácter mítico al parecer proveniente de algo que escribiera el escritor español Ramón Gómez de la Serna.

En el transcurso de estos meses me he enterado de que Javier García-Galiano tiene algunos fuertes detractores en el medio literario mexicano, entre ellos escritores que respeto. No sé si tengan razón o no en su antagonismo hacia él. Y no me interesa saber más. Pero lo que sí sé es que ninguno de esos detractores, estoy seguro, tendrían la cobardía de enviarle anónimos.

Así que lo que puedo aseverar, según lo que recientemente me ha constado de manera directa, es que Javier García-Galiano es una persona capaz de reconocer públicamente un error, que no se oculta de manera cobarde tras su editor para no responsabilizarse por un texto que lleva su firma, y es alguien quien puede incurrir en el humorismo fallido pero no en la invención racista deliberada. Agradezco públicamente su honestidad.

Esta es una pequeña victoria en contra de los estereotipos racistas, los cuales, de tan difundidos y tan poco cuestionados que son, llevan a que incluso personas de buena fe involuntariamente contribuyan a difundirlos y perpetuarlos.

También es una derrota, un tiro que les salió por la culata a los autores de los anónimos racistas a los cuales he aludido, quienes para tener éxito en su campaña de acoso en mi contra deberían tener un grado de inteligencia el cual, obvio, no tienen. Parecen no entender que entre más me ataquen y con más ruindad lo hagan, más apoyo y simpatía me procuraran.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Comentario sobre una ¿amenaza?






Confieso que me había olvidado completamente de Marco Albornoz. No es alguien a quien considere valga la pena pensar en él. Pero ayer, por la noche, fui agredido por un grupo de chavos supuestamente “bebidos”, cerca ya de llegar a mi domicilio. Eran un grupo de seis y, al parecer, habían salido de un billar que está en la calle por la que siempre paso para llegar a casa (y con cuyos parroquianos nunca había tenido conflicto alguno antes). Iba yo transitando, completamente abstraído en mis pensamientos, cuando al pasar junto a mí comenzaron a gritarme insultos, sin que mediara motivo.

Había otras personas en la calle, incluido un tipo de gorra, barba y lentes, que me llamó la atención pues parecía observar cómo reaccionaría yo. Fue una cuestión de segundos para que pasara por mi mente el siguiente encabezado en la nota roja: “Hombre muerto en riña callejera. Se hace de palabras y entre seis lo matan. Uno lo acuchilla por la espalda”.Y también pensé: provocación, Vicente Capello, Cisen, anonimos,"Laura H S"...

Porque de entre todas las personas que estaban en esa calle yo fui, quién sabe por qué, el único al que agredieron. Al igual que, quién sabe por qué, hay quienes obsesivamente monitorean lo que sobre mí aparece, dándole un sentido a su vida al estar pendientes de lo que hago.

Aparenté entonces seguir mi camino, mientras el grupo de cobardes tomaba rumbo a unas paradas de transporte público que hay cerca, pero pasados unos minutos fui tras ellos. Desafortunadamente ya les había perdido la pista. Incluso terminé pasando junto a un par de policías que estaban platicando, muy quitados de la pena. Bien sabía yo que podía darse un asesinato a unos metros de ellos y no se darían cuenta. O no querrían darse cuenta. Volví a tomar entonces mi camino.

Me recordó algo parecido que sucedió ya hace tiempo,que denuncié en el noticiario radiofónico Monitor, que entonces existía. Resulta que se hace referencia a este hecho en el último anonimo que se me envió, como anunciándome lo que iba a pasar ahora.

Quiere decir que esta gente revisa incluso hasta lo que haya aparecido acerca de mí, antes de que yo comenzara a publicar mis textos. Tanta infraestructura confirma que no se trata de un particular, sino del Cisen y similares. No deja de ser halagador, la verdad. Pero por eso, de momento no me interesa ingresar a Facebook. ¿Para qué facilitarles el trabajo a gentuza como ésta? Por lo menos que desquiten el sueldo.

Como se sabe, en los últimos tiempos en México se ha incrementado enormemente la acción de la delincuencia. Esto permite que los gobiernos federal, estatales y del Distrito Federal responsabilicen completamente de la violencia a los delincuentes. Como algo ajeno, algo que están combatiendo eficazmente y por tanto no tienen verdadera responsabilidad cuando un delito se comete, pues es imposible eliminar al 100% todos ellos. Si por pura casualidad el delito alcanza a quien ha denunciado públicamente lo que yo he denunciado, resultaría ser eso sólo una lamentable coincidencia.

Entonces como ya “no hay” censura gubernamental, los que silencian a los periodistas y, en general, a quienes denuncian cualquier irregularidad e ilícitos, son exclusivamente los delincuentes. O ni siquiera eso. Un lamentable asalto, un accidente, un rayo que cae precisamente sobre alguien, fenomenos de la naturaleza.

Aquí se hubiera tratado de un simple problema entre particulares que, como habría sido lo más probable si yo hubiera caído en la provocación que cuento, lamentablemente daba como resultado una situación fuera de control: un grupo de chavitos irresponsables pero no malintencionados ni previamente aleccionados, algo bebidos la noche de un viernes, se les ocurre la “puntada” de insultar “nomás porque sí” a alguien cualquiera que pasa junto a ellos. El agredido les responde; ellos, encolerizados, “irreflexivos como son todos los jóvenes” y sin medir consecuencias ni parecerles cobarde pelear seis contra uno lo atacan entre todos. Uno de ellos saca un cuchillo o le da por la espalda, cuando el hombre está descuidado mirando a los otros cinco, un golpe fuertísimo. Los chavos corren y no se atrapa a ninguno de ellos. Todos los testigos coinciden. El hombre se lo buscó: lo inteligente habría sido no hacer caso. El hombre hubiera sido yo. Colorín colorado, una de tantas historias de la delincuencia o de jovenes impulsivos en la Ciudad de México que termina mal.




Hace poco Julián Andrade Jardí, columnista del periódico La Razón, a quien conozco pero hace mucho tiempo no tengo contacto con él, escribió alabando al actual procurador del Distrito Federal (el mismo cuya dependencia entregó niños relacionados con averiguaciones previas a Casitas del Sur y dejó salir del país al futbolista Salvador Cabañas sin que hubiera declarado ante el Ministerio Público pero sí ante la televisión) por atreverse a cerrar el caso de Digna Ochoa. Después de 9 años de su muerte ya podía cerrarse el caso: la mujer se suicidó, no fue asesinada.




Yo quisiera decirle públicamente a Julián, con todo respeto, que en el periódico Milenio Diario, en el que él colaboró un tiempo, José Luis Martínez S., como pude verse en este mismo blog, censuró mi denuncia contra Rosa Beltrán por haber esta señora inventado una crónica que el periódico publicó como real y cierta -algo que, por ejemplo, en Estados Unidos, en donde Beltrán estudió su doctorado, habría implicado un escándalo del tamaño del de Jayson Blair-. El señor Martínez es el mismo señor que se pretende seguidor de la "vieja guardia" del periodismo nacional. Pues debería tomar ejemplo de lo bueno y no de lo malo de aquéllos.





Bueno, pues en Milenio se publicó hace unos años, en primera plana, precisamente que Digna Ochoa se había suicidado y tenía problemas psicológicos.




¿En qué se basaba esta afirmación presentada como información "dura"? Pues en “análisis” realizados por la comunidad de “inteligencia”, lo que gente anónima afirmaba haber “analizado” post mortem de la personalidad de ella. Esta “opinión experta” encontraba, entre otros problemas psicológicos de la fallecida, tendencias lesbianas. ¿Los elementos para probar estas tendencias lesbianas? Que Digna Ochoa no utilizaba vestidos con escote y en cambio usaba unos zapatos grandes y toscos. Esto fue publicado como información seria por Milenio Diario, bajo la firma de Lemic Madrid. Curiosamente en línea no se puede encontrar esto que fue publicado entonces y en cambio ahora lo que hay es una nota reciente, bastante respetuosa, implícitamente contradiciendo lo publicado hace años.

Como ya he mostrado con Elena Garro, es muy fácil, en la prensa mexicana que tenemos, el desacreditar post mortem a alguien. El paso del tiempo, las mentiras a modo y la desinformación generalmente desgastan, borran, cualquier cuestionamiento o duda.

Por eso, Julián, es tan poco creíble una versión como la otra.

Pero volvamos con Marco Albornoz. Los insultos y acusaciones que lanzó en mi contra se le revirtieron, exhibiéndose él solo como mentiroso, hipócrita y con un racismo latente. Y resulta que él mismo dejó bien claro que no merecía que yo les diera respuesta, pues terminó borrando lo que él mismo publicó en la dirección http://losperrosprimero.com.ar/perfiles/fasci-nacion/

Como en el caso del "ciudadano chileno" José (a) "Jota" Linderos, guardé lo publicado en mi contra y que el propio Marco Albornoz terminó borrando. Es el cache de la página original.

Aunque afirmó que "he leído perfiles tuyos de gente muy allegada a vos, muy próxima, mails y declaraciones que hacen de vos todo un personaje" no se animó a publicar esas mentiras, a pesar de que expresamente se lo autoricé.

No habría nada más que agregar si no fuera porque él lanzó una afirmación que, a la vista de lo recién sucedido, pudiera leerse de manera mucho más grave y seria y que no puedo ignorar. Albornoz escribió acerca de que yo, Tomoo Terada, “acabara solo” como el “actor de Kung Fu”.




El “actor de Kung Fu”, David Carradine (quien por cierto nada tenía de asiático y era hijo de John Carradine, un conocido actor de Hollywood) no "acabó solo", pues en el momento de su muerte estaba casado. Lo que sucedió con él es que que "murió solo". Y es entonces que lo publicado y después borrado por Marco Albornoz adquiere una connotación siniestra.

Si Marco Albornoz se prestó a que a través de su interpósita persona se me enviara veladamente una amenaza de muerte, entonces sí tengo que dirigirme pública y directamente a él y decirle que se puede ir mucho a chingar a la puta que lo parió, esto, junto con quienes lo manipularon desde México.

Y si no es así, si no ha descendido a ese nivel de bajeza despreciable, entonces lo invito a hacer lo siguiente si no quiere creerme que hay algo turbio con “Laura H S”. Que le pida a su nueva “amiga” que le proporcione su domicilio en México para que él pueda enviarle una carta por correo certificado. Y además que “ella” le cuente de algún logro profesional públicamente reconocido y comprobable.




Le aseguro que se va a encontrar con una desagradable sorpresa (si no se la ha encontrado ya) a pesar de la gran “simpatía mutua” que se ha desarrollado entre “ella” y él. Ni en México ni en la Argentina el dedicarse al envío de anonimos y otras labores sucias es una labor socialmente reconocida. Y nadie lo puede considerar como un logro.

Si vuelvo a ser provocado, en donde sea, ya veré lo que hago, en ese mismo momento. Pero antes tenía que hacer públicos estos hechos.

Por cierto, por pura casualidad hace poco había solicitado una cita con la actual directora del Archivo General de la Nación, para hablar sobre los ya famosos archivos. Preferí entonces no perder esa cita por ensarzarme en un pleito callejero "espontáneo" con seis jovenes "atolondrados".

También me enteré de que Vicente Capello murió el año pasado, de un infarto.


Postdata:

Se confirma todo lo anterior. Recibí un nuevo anonimo, pero esta vez incluso resultó divertido. Porque ahora hubo ya hasta "cambio de sexo" del "remitente". Esta gente, sin querer, a veces es graciosa.


Postdata 1:

Un anonimo más, pero en este se muestran bastante molestos. Dí en el clavo, les toqué en donde les duele. Ah, la envidia y la frustración de no tener logros propios. Pobre diablo de Marco Albornoz, acordó desaparecer su sitio "comprometido" con la defensa animal antes que dejar huella de la intervención de "Laura H S", villana salida de "Terminator 2" (adopta multiples formas). De todos modos allá en la Argentina los otros activistas animalistas fueron testigos y lo estarán cuestionando.

De todos modos la huella de "Laura" aparece aquí, en esta página de Facebook, de la que ya he guardado copia, por si "casualmente" luego desaparece.

Como a los lectores sin duda les empezará a resultar aburrido que haga referencia a estos anónimos que gente pagada envía, a partir de ahora me limitaré a irlos comentando en esta entrada. Las frustraciones y envidias que expresan dejan claro que, finalmente, son expresión no sólo de las "ordenes de arriba", sino de la obsesión que algunas personas tienen conmigo, entre ellas Rosa Beltrán, según confesión propia del "remitente".


Postdata2:
Recibí un anónimo del cual no tengo duda alguna de que es enviado por quienes alguna vez se hicieron llamar "Laura H S". Monitorear todos los diarios, a principios de año, para localizar una noticia que creen equivocadamente que será insultante para mí, confirma lo que ya he señalado antes: demasiada infraestructura para tratarse de un simple individuo molesto conmigo. Y en realidad, el que esta clase de gente esté tan molesta conmigo me confirma que estoy en el camino correcto.

Esta vez decido publicarlo porque permite hacer algunos comentarios pertinentes, a pesar de la evidente falta de inteligencia de quienes lo remiten, que por esta ocasión no se disfrazaron de mujer, algo sobre lo que comentaré a continuación.

Escribe Javier García Galiano en su columna de "El universal": "Mi tio, el poeta Enrique de Rivas me cuenta que la tumba de Maria Zambrano solía ser visitada por gatos innumerables. La desaparición de esos gatos coincidió con la proliferación de restaurantes chinos en esa ciudad"..¡Pero qué racismo! ¿En donde leído eso antes? ¿porque acusar a chinos y otros orientales de semejante vileza? jaja
Hace tiempo fueron exhibidas algunas muy buenas fotografias de chinos y coreanos cocinando manjares con carne de perro y gato..la anatomia del cadaver no dejaba lugar a dudas... Esta web(pincheschinos.blogspot.com) dejó de ser actualizada ¡lástima! algunas cosas mostradas ahi no tenian desperdicio. Más aún, el poseedor de ese blog confesó en alguna ocasión su cruzada para boicotear en Monterrey los restaurantes y comercios de Chinos, sugiriendo a los posibles clientes que no consumieran ni compraran nada en esos negocios con el argumento de los "exóticos" gustos de los orientales. ¡Qué pena no tener la referencia exacta del post donde se encontraban dichas fotos! ¡Eran tan nítidas! ja ja.


El texto del escritor Javier García Galiano se llama María y los gatos, y es un emocionado recuerdo de la filosofa española María Zambrano. Es extraño y una lástima que, a diferencia de otras columnas suyas, en este caso no se hayan abierto los comentarios. Le habría reenviado a Javier este anónimo preguntándole su posición al respecto. ¿O será acaso que medios como El Universal ya están sobre aviso, después de la polémica sobre Primero el Mundial, de que gente como este remitente utilizan los espacios de comentarios para dar rienda suelta a su racismo, y simplemente quieren evitar eso?

Conocí a Javier García Galiano hace tiempo, y aunque sólo lo he visto una vez, puedo contar que conmigo fue alguien muy agradable y amistoso. Me consta entonces que no tiene sentimientos racistas hacia los asiáticos o cualquier otro grupo. Pienso que lo suyo se trató de una ironía fallida o de mal gusto, pero algo muy diferente a la mentira deliberada de Rosa Beltrán. En cuanto sea posible lo buscaré y conversaré al respecto con él. Por cierto, irónicamente hay que agradecer a este remitente, pues me ha hecho darme cuenta de que muchas personas, como es el caso de Javier García Galiano, no estarán enteradas de lo hecho por la sí racista Beltrán

Mi experiencia es que, en parte por el mismo silencio que los asiáticos se han impuesto para no quejarse del racismo de que son objeto, el resultado es que lo que sería considerado claramente insultante en el caso de judíos, negros, indígenas y otros grupos, en el caso de los asiáticos se da por normal.

En cuanto al sitio que menciona el remitente ya lo conocía. Sus creadores, que aparentemente dejaron abandonado el sitio, varias veces aseveran ahí que lo suyo no es racismo. Esto parecería ser cierto pues incluso mencionan la piratería china de productos japoneses. Pero lo que jamás queda claro es: ¿por qué es mala la piratería china y no la realizada por mexicanos? ¿Debería existir un sitio llamado pinchesmexicanos.blogspot.com denunciando la venta de películas y discos piratas, conocida por todos y realizada en forma pública y masiva?

Que criminales los hay de cualquier raza, sexo, clase social, orientación sexual, etcétera, debería de ser evidente. El problema es cuando se generaliza la conducta de uno o varios miembros de un grupo cualquiera para generalizar sobre ese grupo y condenar a todos sus miembros de antemano. Así como existe el sitio mencionado existe, por ejemplo, judiosenmexico.blogspot.com. Sus autores también son anónimos y sus señalamientos se parecen a los del primer sitio mencionado, pero cambiando de grupo a estigmatizar.

En cuanto al consumo de carne de perro y de gato por asiáticos habrá que ilustrar al remitente. En algunos países asiáticos se consume la carne de esos animales, muy lindos pero los cuales intrínsecamente no son diferentes de vacas, borregos, terneras, cerdos y otros animales también muy lindos y que hasta pueden tenerse como mascotas. Pero en la hipocresía de Occidente se procura omitir recordar que el origen de los deliciosos bifes, arracheras, manitas de puerco y otras delicias que se consuman masivamente tiene su origen en el sufrimiento animal. Por eso los únicos animalistas consecuentes son aquellos que practican el vegetarianismo.

viernes, 15 de octubre de 2010

La defensa animal como pretexto de la cruzada racista en el cono sur





Retomo el asunto de la cruzada racista que se dio en Chile alrededor de la presunta agresión del restaurantero chino Fabio Hua Fang al perro "Clinton" -siendo que el pobre animal ahora está olvidado por los tantos "defensores" que le salieron mientras el objetivo fuera la campaña de odio contra el "chino".




Y ahora, una vez que, venturosamente, los 33 mineros del yacimiento de San José fueron rescatados.



Como también venturosamente, hasta donde se puede saber en línea, Hua Fang no terminó linchado como los racistas pretendían.

Ya que el cobarde y deshonesto ciudadano chileno José alias "Jota" Linderos se dio cuenta de que su ataque en mi contra resultó contraproducente desapareció entonces el enlace original del mismo y ahora ahí se solicita el darse de alta por ser "zona privada" (http://elsoldeiquique.cl/index.php?option=com_user&view=login&return=aHR0cDovL2Vsc29sZGVpcXVpcXVlLmNsLz9vcHRpb249Y29tX2NvbnRlbnQmdmlldz1hcnRpY2xlJmlkPTIzNiZjYXRpZD01NyZJdGVtaWQ9MTEwJmZvbnRzdHlsZT1mLWxhcmdlcg==).

Tuve la precaución de guardar el archivo de su líbelo en contra mía y está a consulta en este enlace.

Por lo tanto para nadie será necesario darse de alta en su periodicucho en línea, El Sol de Iquique, a fin de poder enterarse de este asunto.

Y por supuesto está pendiente la respuesta que merece el culto "argentino de mierda" Marco Albornoz, quien inició un debate conmigo sobre el asunto del perro "Clinton", debate que él mismo propuso pero del que terminó huyendo cobardemente, entre mentiras y pretextos llenos de lo que los propios argentinos llaman "viveza criolla", al darse cuenta de que no le iba a resultar fácil.

Esta entrada irá creciendo.

[Noticia de última hora (sábado 16 de febrero de 2010, 13:03, hora de la Ciudad de México): Acabo de leer dos comentarios que Marco Albornoz envió uno tras otro, hace unas horas, como reacción a esta entrada en la que se le menciona, y que supuestamente le ha provocado una gran indignación.

Por supuesto que los publicaré pero no sin antes redactar las respectivas respuestas que se merecen, igual que él jamás publicó mis comentarios en su blog "animalista" sin acompañarlos con sus tramposas "respuestas". Y eso que me insulta en el primero, pero como en el segundo alude de algún modo al "fair play" al que aludí en mi último comentario que le envié y que ya no publicó, mostraré tolerancia a este hipócrita "defensor animal" que para nada habla ni pregunta sobre el "individuo Clinton". Estén pendientes.]

Más sobre Marco Albornoz en la entrada siguiente: teradatomoo.blogspot.com/argentinovstomoo

[No recuerdo haber conocido alguna vez a una "Laura H S", quien, si es una persona real, realmente no se identifica, así que es lo mismo que un anónimo. Pero no es difícil obtener información acerca de mí y manipularla, mezclándola con mentiras: me he conseguido grandes enemigos como, por ejemplo y por obvias razones, la gente del Cisen.

Y por cierto que para saber lo del Barco Mundial de la Juventud no se necesita haberme conocido. Eso está en línea: http://gbooks1.melodysoft.com/app?ID=ondanikkei&DOC=211 . Lo sucedido en Chile sólo confirma lo que preví entonces, en cuanto a los resultados nefastos de callar y no hacer frente a los estereotipos racistas.

Y Rosa Beltrán, como alta funcionaria de la UNAM, facilmente puede conseguir en dónde estudié, pues aquí se mencionan mis estudios en esa Universidad: http://www.letralia.com/firmas/teradatomoo.htm. Esa señora realmente estaría obsesionada conmigo. Pues habiendo sido yo censurado en Laberinto, mi blog le ha parecido tan amenazante como para, en respuesta, haber mandado crear, con evidentes amplios recursos, su propio sitio. ]

Pero lo importante es escribir acerca de lo sucedido con el pobre perro "Clinton" y Fabio Hua Fang. Continuaremos con el tema.

Antes de proseguir, dos anotaciones importantes:

La "viveza criolla" no tiene, hasta donde sé, una definición establecida y compartida por todos en la Argentina, pero por lo que he hablado con los argentinos que he conocido tiene mucho que ver con esa imagen, ese estereotipo del argentino como un individuo prepotente, presuntuoso, dedicado a sobajar a los demás, quienes no lo "merecen". Que detrás de una aparente seguridad, una fachada de alta autoestima en realidad oculta una profunda inseguridad. Esta es la imagen que se usa en los chistes sobre argentinos.

Esta imagen, este estereotipo que algunos argentinos se han encargado de difundir al exterior de la Argentina con su conducta, ha perjudicado a sus demás compatriotas, quienes muchas veces se enfrentan con el recelo en otros países latinoamericanos por el simple hecho de abrir la boca y hablar con el típico acento argentino, y con el vos, con el che y otros argentinismos. Que tienen que oir, por ejemplo, que se les diga que son bastante agradables para ser argentinos. Así que no hay que generalizar, a pesar de encontrarse casos como el del hipócrita "defensor animal", Marco Albornoz, ya señalado.

A gente como él por lo visto sólo le interesa utilizar a "Clinton" como pretexto para poder manifestar libremente su odio. ¿Por qué no organiza este simulador una colecta para que se le pague a alguien para cuidar a "Clinton" el resto de lo que tenga de vida, si es que no se consigue persona que lo adopte? ¿O por qué no adopta él mismo a "Clinton", su "única pre-ocupación", y se lo trae desde Chile?

La segunda anotación se refiere a los defensores animales, quienes tienen todo mi respeto y admiración siempre que su actividad no oculte otros intereses. Mencione el caso de la activista pro derechos animales Pepa García, de Teleperra, a quien incluso envié un correo de felicitación por su valentía al ir en contra de la corriente y señalar el racismo que se estaba dando alrededor del caso del perro "Clinton". Espero no haya recibido anónimos insultantes por eso.

Esto hay que dejarlo muy claro para quienes por primera vez lean sobre este asunto, a fin de que no sean engañados. A Marco Albornoz no puede importarle menos el perro "Clinton" y la defensa animal. Para él sólo se trata de un pleito personal que intenta disfrazar como indignada defensa de un perro por el que no ha hecho (ni por lo visto hará) nada real.

En realidad se trata de puro resentimiento suyo porque "me atreví" a meterme con él, a exhibirlo. Durante más de dos meses ha estado en este blog la entrada inmediatamente anterior: http://teradatomoo.blogspot.com/2010/08/respuesta-al-deshonesto-y-censurador.html , la cual fue dirigida a los racistas chilenos disfrazados de defensores animales. Albornoz en ningún momento asumió la "defensa" por sus "hermanos", supuestamente luchando por "Clinton". Ni lo ofendió la imagen de Augusto Pinochet que coloqué en esa entrada para que los sedicentes "defensores animales" pudieran ver, cual si fuera un espejo, su verdadera imagen.

Fue hasta que lo mencioné por su nombre que, furioso y echando espuma por la boca, se dio por aludido.

Es el mismo que concluyó unilateralmente en su blog la polémica que él mismo había propuesto que entablaramos, censurando el último comentario que envié de mi correo al suyo. Y que ahora clama "censura" de mi parte siendo que, en todo caso, el me censuró primero. Y no sólo eso: abusivamente quiso dejar bien establecido que él tenía la última palabra y que ya no había más de que hablar, firmando "M" y mandándome a un enlace que, según él, apoyaba su punto de vista. Realmente lo que le ha sacado de quicio es el que le haya dado una sopa de su propio chocolate. Que le haya aplicado el mismo trato que aplica a los demás.

Nuestro hipócrita "defensor animal" con sus insultos lo que pretende es que me rebaje a su nivel, desatar un flame war que "probaría" que soy tan hipócrita como lo es él. Que de mi parte no habría tampoco interés real alguno en discutir seriamente la defensa animal, el racismo y cualquier otro tema. Cree también que replicando sus mensajes en Facebook y otras partes la gente en línea le dará la razón, como si el que más pueda gritar y más fuerte lo haga pudiera demostrar con eso que tiene la razón.

Por supuesto mis enemigos en México pueden seguir apoyándolo escribiendo en su blog sus mentiras acerca de mí, cual muro de los Lamentos, multiplicándose y ocultos tras varios nombres. Como dice el refrán: Dios los cría y ellos se juntan...

Pero a pesar de la hipocresía y cinismo de Albornoz me pregunto si su gran ego no sufrirá un severo daño cuando se dé cuenta de que fue utilizado como "tonto útil", desde México, por el Cisen y otras entidades y personajes igualmente oscuros.

Me escribió:

Pero gracias por la experiencia, he leído perfiles tuyos de gente muy allegada a vos, muy próxima, mails y declaraciones que hacen de vos todo un personaje, che...

Pues lo autorizo a publicar toda esa basura, esos "mails y declaraciones" de gente que utiliza seudónimos y abre cuentas de correo con diferentes nombres inventados, a fin de evitar ser rastreados. Sólo probarían la "Severa Vigilancia" -como el título de la obra de Jean Genet- a la que alguien como yo, que "no soy nada", estaría sometido.

Por eso se equivoca al hablar de que quien se oculta tras "Laura H S" o cualquier otro nombre inventado sea gente allegada a mí. Porque mis allegados son personas con nombres reales y valor para dar la cara, a diferencia de sus nuevos "amigos", con quienes sólo el odio compartido hacia mí es su único punto de unión.

[Por cierto que recibí un comentario de "Laura H S", pero bajo otro nombre, según parece ser su costumbre. Dice conocer a Rosa Beltrán y hablar con ella. (!) (?)]

[Después de que mencioné públicamente el comentario anterior recibí otro que pretendía "corregir" lo antes escrito, enviado también bajo otro nuevo nombre. Me quedé tan asombrado de este rápido cambio que, además de aprovechar para adelantar en otros asuntos, estuve pensando en si debía de publicarlos. Decidí no hacerlo pues sería darles una seriedad y respetabilidad que no tienen. Estuve pensando también en si debía volver a escribirle al actual jefe de Rosa Beltrán, el Coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, Sealtiel Alatriste, para desmentir la respuesta que me había dado en cuanto a que lo de Beltrán había sido un "malentendido", haciendo de su conocimiento esto.

A pesar del profundo desprecio que tengo hacia una mitómana racista como lo es Rosa Beltrán, ni yo ni nadie podría acusarla de algo con base en que el autor de un anónimo dice conocerla. Contradeciría lo que he peleado en el caso de Elena Garro. Por su propio carácter no podrían ser, en todo caso, prueba alguna en contra de Beltrán.

Quienes haya vivido el recibir anonimos saben que la intención de quien o quienes lo hacen es el sentir poder sobre la persona a la creen que así pueden intimidar.

Ya he explicado a los nuevos lectores de qué va el asunto con el hipócrita "defensor animal" Marco Albornoz. Ahora daré los antecedentes sobre el Cisen y Rosa Beltrán.

El Cisen (Centro de Investigación y Seguridad Nacional) es el organo del gobierno federal mexicano dedicado a la "inteligencia política". A partir de mi investigación sobre el escándalo de las acusaciones de espionaje en contra de la escritora Elena Garro derivé a encontrar que la presencia de personal del Cisen en el Archivo General de la Nación, para hacerse cargo de las pruebas de actos genocidas que involucraban a sus propios compañeros, era ilegal. Esto tuvo su primera manifestación publicada en una columna del periódico Milenio Diario, uno de los principales periódicos mexicanos, dejando de lado algunas violaciones a la ética periodística que algunos de sus miembros cometen como, por ejemplo, la censura que ya he mencionado sufrí en su suplemento cultural, Laberinto, porque su editor quiso darle un espaldarazo público precisamente a Rosa Beltrán.

Aunque no de inmediato, no mucho tiempo después de que esta columna sobre mi investigación,"La guerra sucia de Fox", fuera publicada, a su autora, Maite Reyes-Retana, se le dijo que el periódico tenía problemas presupuestales, que no había dinero para pagarle su columna. Ni se le corrió ni se le censuró en el sentido de una negativa a publicar un texto que ella entregara. Simple cuestión de dinero. Pero curiosamente, hasta donde he podido darme cuenta, la suya, la columna "Acentos", fue la única columna eliminada en esa época.

Y mucho antes de eso, antes que a cualquier otro medio, me había dirigido con esta información al periódico Reforma, otro de los principales periódicos del país. Me entrevistó un reportero llamado Israel Rivera, a quien entregué unas 30 copias de documentos oficiales relacionados con el asunto. Después de innumerables ocasiones posteriores en las que pregunté por este reportero y por su editor, Jorge Arturo Hidalgo, resultó que el reportero había renunciado o lo habían corrido (no se me explicó). Si desde un principio se me hubiera dicho claramente que para Reforma esa información no tenía relevancia periodística o no iba con su línea editorial me habría parecido una actitud discutible pero respetable. Pero lo que hubo fueron todas esas vueltas extrañas.]

lunes, 7 de diciembre de 2009

La verdad pone a cada quien en su lugar

Aquí están las pruebas de la mentira de Rosa Beltrán. Pero no se trata de creer en mí o en ella, en nuestras respectivas palabras o famas públicas.

La diferencia entre yo y ella es que yo puedo invitar a cualquier persona interesada a solicitar la información a la Delegación Cuauhtémoc para que compruebe por sí misma la fuente de mis afirmaciones.

En cambio, Rosa Beltrán debe una explicación a sus lectores acerca del nombre del amigo anónimo que leyó en 2005 en un periódico no identificado algo que nunca sucedió; otra a sus alumnos en la UNAM acerca de si la literatura es una vía de conocimiento del mundo o un subterfugio para la mentira y el cinismo; a sus colegas en Nexos una disculpa por embarrarlos con su basura racista y mentirosa...

¿Amores que matan? También hay odios que matan, en este caso la falsa reputación de esta cobarde mujer de ser una escritora "humanista", digna representante de la Máxima Casa de Estudios, abierta a todas las ideas y respetuosa de todos los grupos. Rosa Beltrán se equivocó al traspasar el límite de la ficción y la opinión personal, para inventar la mentira que inventó.

Recientemente cambió la administración de la Delegación Cuauhtémoc. Los funcionarios que firman los oficios pertenecían a la administración recientemente concluida. El que el asesor delegacional no conociera el nombre correcto del director general jurídico y de gobierno es un ejemplo ilustrativo del por qué de la baja calidad de la administración pública capitalina.








Delegación Cuauhtémoc
Jefatura Delegacional
Coordinación de Asesores
CA/00323/2009

Cuauhtémoc, Distrito Federal, a 03 de septiembre de 2009.

ASUNTO: Se remite Recurso de Revisión RR. 737/2009

Lic. Francisco Rocha Salazar (sic, delegación)
Director General Jurídico y de Gobierno
Presente

Por este conducto, anexo al presente le envío copias simples del Recurso de Revisión al rubro citado, presentado ante el Instituto de Acceso a la Información Pública del Distrito Federal, por el C. Tomoo Terada Zavala, respecto a la contestación emitida a su solicitud de información con número de folio 04050000108809, de fecha 14 de agosto de 2009.

Lo anterior a efecto de que se sirva girar sus apreciables instrucciones a quien corresponda, con la finalidad de que se informe a esta oficina, si en sus archivos obra antecedente alguno o expediente “con motivo de la protesta de vecinos de la colonia Roma en contra de la comunidad coreana, acusándolos de robarse gatos domésticos de aquellos.
Esto, conforme a un texto publicado en la revista Nexos en enero de 2006 por la señora Rosa Beltrán. Del texto señalado se desprende que esto ocurrió en algún momento de 2005, y fue tan sonado que en (sic, error delegación) un periódico publicó el asunto. Todo esto, según el texto ya mencionado de Rosa Beltrán
.” (sic).

Toda vez que el citado recurso fue recibido en esta Coordinación, de conformidad a lo estipulado por los artículos 74 y 76 de la Ley de Procedimiento Administrativo del Distrito Federal en vigor, se solicita tenga a bien ordenar sea remitido dicho Informe a esta oficina, dentro de un término de tres días contados a partir del día siguiente a la recepción del presente oficio; con la finalidad de darle el debido curso y atención a lo solicitado por el Instituto arriba citado.

Sin otro particular y en espera de que sea enviada en tiempo la información antes mencionada para ser remitida al Instituto de Acceso a la Información Pública del Distrito Federal; reciba un cordial saludo.


Firma el presente por ausencia temporal del Coordinador de Asesores, Lic. Alonso Rojas Rodríguez. El Asesor Delegacional, Lic. Germán Salvador Ramírez Hernández, con fundamento en lo dispuesto en la fracción III del artículo 25 del Reglamento Interior de la Administración Pública del Distrito Federal en vigor.

ATENTAMENTE

EL ASESOR DELEGACIONAL
(Firma)
LIC. GERMÁN SALVADOR RAMÍREZ HERNÁNDEZ

C.c.p.- LIC. MARÍA GUADALUPE GÓMEZ RAMÍREZ.- JEFA DELEGACIONAL.- Para su conocimiento.- Presente.









Delegación Cuauhtémoc
Dirección General Jurídica y de Gobierno
DGJYG/11887/2009

México D.F., a 07 de septiembre de 2009.
ASUNTO: Se informan antecedentes.

Lic. Germán Salvador Ramírez Hernández
Asesor Delegacional
Presente

En atención a su oficio número CA/00323/2009 con fecha de recepción del 03 de septiembre del año en curso, mediante el que remite copias simples del Recurso de Revisión RR. 737/2009 presentado ante el Instituto de Acceso a la Información Pública del Distrito Federal, respecto a la contestación formulada a la solicitud de información con número de folio 04050000108809, presentada por el señor Tomoo Tereda (sic, error delegación) Zavala, de fecha 14 de agosto de 2009.

Al respecto, me permito comunicarle que después de realizar una búsqueda en los archivos de esta Dirección General, no se detectó antecedentes de archivo o expediente.

Sin otro particular reciba un cordial saludo.

ATENTAMENTE
(Firma)
LIC. FERNANDO ROCHA ESPINOSA (sic, delegación)
DIRECTOR GENERAL JURÍDICO Y DE GOBIERNO

C.c.p.- LIC. MARÍA GUADALUPE GÓMEZ RAMÍREZ.- Jefa Delegacional en Cuauhtémoc.- Referencia oficialía de partes de la DGJYG 09388.

martes, 27 de octubre de 2009

Escaramuza acerca de Rosa Beltrán, con José Antonio Aguilar Rivera








NOTA: Esta entrada esta sujeta a cambios y ampliaciones, a fin de expresar de la mejor manera posible lo que se quiere comunicar. La fecha hace referencia a que desde esa fecha guardé el borrador original de la entrada.


El académico José Antonio Aguilar Rivera es un destacado profesor-investigador adscrito a la División de Estudios Políticos del CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas), uno de esos análistas que en tiempos recientes han pasado a sustituir o desplazar a los intelectuales entendidos en un sentido clásico, es decir, aquellos "clérigos" que opinaban sobre asuntos públicos sin ser expertos en ciencias políticas, sin haber realizado una carrera académica en ese sentido.

El CIDE ha sido uno de los principales semilleros de estos nuevos guías de la opinión pública, quienes ocupan como tribuna los espacios mediáticos. La lista es impresionante: Denise Maerker, José Antonio Crespo, María Amparo Casar, Ricardo Raphael, Jorge Chabat, Ana Laura Magaloni...





Entre ellos Aguilar Rivera, quien públicamente se asume como un liberal y no ha tenido tanta exposición mediática como los otros ya mencionados, ha abordado temas tan diversos como las identidades mexicanas, la relación entre los intelectuales mexicanos y norteamericanos, el multiculturalismo en Mexico, e incluso intentó, con un resultado bastante fallido, la escritura novelística (La fiesta de las turcas). Es un polemista feroz, como lo demostró con la polémica acerca del multiculturalismo que entabló con Luis Villoro.



Pero no mostró esa fuerza polémica conmigo, en este intercambio de correos electrónicos que trascribo y que no puedo llamar discusión y mucho menos polémica, sino apenas una escaramuza, teniendo como tema a su colega en Nexos, Rosa Beltrán. Por supuesto, un intercambio de correos electrónicos no es el mejor espacio para desarrollar una polémica pública, por lo que estoy buscando un espacio para responder, de manera formal, a las afirmaciones que implícitamente arroja Aguilar Rivera, en el sentido de que hay grupos discriminados de primera y grupos discriminados de segunda, y que de ahí se puede partir para considerar que hay un racismo de primera y un racismo de segunda.

En el primer caso, ejemplificando el racismo de primera, estaría el ataque dirigido en contra de Santiago Levy, entonces director del Seguro Social,IMSS, con pintas y consignas, por ser judío. Tan es así que José Antonio Aguilar Rivera publicó en el diario El Universal un artículo crítico al respecto.

En el segundo caso, el racismo de segunda (o ni siquiera eso, pues ahí el racismo no es "flargante"), se encontrarían los textos de Rosa Beltrán. Mentir, de forma comprobable, acerca de "los orientales", acusándolos de delitos falsos, no es algo serio.

Doy a conocer públicamente este intercambio de correos que sostuvimos Aguilar Rivera y yo. La primera parte, que incluye la aclaración sobre Pedro Salazar, la he estado reenviando a varios integrantes del medio literario y académico, iniciando por los integrantes de Nexos. Al respecto hay que recordar que tanto José Antonio Aguilar Rivera como Rosa Beltrán son integrantes del Comité editorial de la revista Nexos.

Y que Nexos, junto con la revista Letras Libres, dirigida por Enrique Krauze, es una de las dos poderosas e influyentes publicaciones político-culturales que en México "consagran" a los escritores y analistas políticos ante las élites.

Como el propio Aguilar Rivera no opuso objeción a que hiciera circular mi correo original a él, es obvio que tampoco objetará que dé a conocer estos correos posteriores que él mismo pensó claramente dirigidos al público, tan así que engoló la voz, se dirigió a mí de usted, y citó fragmentos de los textos que ha escrito o va a publicar.

Destacadas personalidades como el historiador John Womack, Jr., o el escritor Fernando Iwasaki, pueden dar testimonio de que respeto la privacidad de las comunicaciones que he sostenido con ellos. Pero son eso: comunicaciones privadas. No meros rodeos para buscar justificar, a toda costa, a la colega deshonesta y corrupta pero poderosa e influyente.

Y aclaro públicamente que José Antonio Aguilar Rivera ya ha sido enterado de la publicación de esta entrada en este blog.

Los correos se presentan tal cual fueron redactados. La única "manipulación" que me permití, fue en el último correo de José Antonio Aguilar, al separar la última parte, en la que afirma implícitamente que mentir acerca de "los orientales" es un asunto menor, que una crónica mentirosa de principio a fin, a lo mucho sólo puede ser calificada de "más o menos afortunada", y que nada hay de "flargante" racismo en inventar a una fuente anónima falsa para atribuirle a ésta el haber lanzado un señalamiento contra los "orientales" delincuentes. Parecería que José Antonio Aguilar Rivera buscaba que tales afirmaciones implícitas suyas se perdieran en el texto del correo que me envió.

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José Antonio:



Después de que te envié el correo noté varios errores que se me deslizaron ahí. Como el de confundir el libro en el que Huntington arremete contra la inmigración de mexicanos, que no es el del choque de las civilizaciones. Por eso te lo vuelvo a enviar, ya corregido, y, aprovechando, amplío y agrego algunas partes.



También para recordarte y que me tengas presente, pues quiero conocer la posición tuya y de otros quienes conforman Nexos, acerca de la conducta de la deshonesta manzana podrida que tienen ahí dentro (digo: parto de que no sólo engañó a los lectores sino a los integrantes del equipo editorial de la revista, quienes no publican, a sabiendas, textos racistas y factualmente falsos).



La misma tarde que te envié el correo me encontré con Pedro Salazar, consejero-colaborador de Nexos, quien participaba en una conferencia a la que me había invitado un ex maestro mío, el doctor López Monroy. Le comenté brevemente del asunto, pues él, junto con Miguel Carbonell y otros, se ha dedicado a investigar el tema de la discriminación. Quedamos en que le reenviaba mi correo a ti. Como el correo no trata de asuntos privados y, por el contrario, se ocupa de un asunto de discusión pública, supongo que no tendrás objeción que se lo reenvíe a Pedro y a otros, que lo dé a conocer al máximo número de gente posible.



Tomoo





A quince de octubre de 2009



José Antonio Aguilar Rivera

Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE)



José Antonio:



Te envío, tal como quedamos anoche, después de la conferencia con el tema de si hay o no algo que celebrar con el Bicentenario que diste en el Teatro El Milagro, junto con Josefina MacGregor y Flavio González Mello, la información referente a lo que llamo “el caso Beltrán”, referente a. Rosa Beltrán, actual directora de Literatura de la UNAM e integrante colega tuya del Comité editorial de Nexos. Un caso de racismo y deshonestidad intelectual y escritural que en otro país, con una comunidad intelectual más autocrítica, sería un verdadero escándalo.



Vuelvo a repasar el asunto en beneficio tuyo, para que te quede más claro por si todavía no lo está.



1. Rosa Beltrán publica en Nexos, en enero de 2006, lo que en el mismo texto ella define como una crónica, es decir, un escrito de no ficción, al cual pone por título “Fiebre amarilla”. Es la narración de una visita que realiza a la que llama “la Pequeña Corea ”, ese sector de la llamada Zona Rosa de la colonia Juárez, en el que hay unos cuantos comercios y restaurantes coreanos.



2. Como ya te lo recordé, después de la Segunda Guerra Mundial cualquier ideología de superioridad racial ha quedado desacreditada a nivel público. Sin embargo, eso no quiere decir que el racismo como discurso ideológico haya desaparecido sino que terminó adoptando nuevas formas. Por ejemplo, de los migrantes mexicanos ilegales en Estados Unidos ninguno o casi ninguno de los políticos antiinmigrantes afirma públicamente que deba de rechazárseles porque sean de raza inferior. Lo que afirman es que se trata de gente sucia, incapaz de asimilarse a la sociedad estadounidense, dedicados perversamente y sin escrúpulos al crimen y a quitarle el trabajo a los naturales del país. Se fomenta el rechazo en su contra criminalizándolos como gente de malas costumbres, dedicados a socavar “el modo de vida americano”.




¿Cuántos “latinos” aparecen en la televisión y el cine estadounidenses como narcos y pandilleros? Y te recuerdo que muchos académicos mexicanos, aparentemente nada proclives al nacionalismo, se indignaron cuando Samuel Huntington publicó su libro ¿quiénes somos?, por la visión absolutamente negativa que exponía acerca de la migración mexicana, dañina en su concepto para la identidad cultural de Estados Unidos.



3. Se me pasó, por las prisas, recordarte que en las décadas de los 20 y 30 del siglo XX mexicano hubo una persecución y genocidio de la comunidad china en México (incluso fueron asesinados algunos japoneses, pues como “orientales” que eran, para los grupos racistas mexicanos dedicados a matar y robar a los chinos se veían exactamente igual al objeto de su odio). Es llamativo por no decir escandaloso que en el repaso histórico al que invita el Bicentenario se esté omitiendo esa página negra de la historia mexicana.



4. Pues bien, Rosa Beltrán se dedica, en su “crónica” publicada en Nexos, a mostrar lo dañinos que son los coreanos para México, como gente inclinada al robo, capaces de llegar al extremo de robarse las mascotas, los gatos domésticos de los mexicanos, a fin de comérselos. Persistiendo esta minoría en costumbres que en México son consideradas repugnantes, confirmando así cuán inasimilables y extraños a la “identidad” mexicana —sea cual sea— son los “orientales”.

Y no estoy afirmando que no haya coreanos delincuentes, pero eso es algo distinto a criminalizar a todo un grupo, como hace Beltrán con base en mentiras comprobables.

Todo este ataque racista lo realiza tu colega Beltrán teniendo como base las afirmaciones de fuentes anónimas que ella misma se ha inventado. Para que, de tal forma, ella, “respetable” académica y escritora, en ningún momento aparezca como racista, sino simplemente dándole voz a los prejuicios e información proporcionada por otros.

Por ejemplo, una historia acerca de coreanos de la Zona Rosa que se roban los gatos domésticos de sus vecinos mexicanos de la colonia Roma, a fin de comérselos, según Beltrán se la cuenta a ella un amigo suyo al que no identifica, mientras ambos están en un restaurante coreano. Esta no es la única información falsa que maneja Beltrán, pero es la más grave pues comprobablemente se inventó esa historia y una fuente a la cual atribuírsela, para evitar tomar responsabilidad de la mentira que ella misma había inventado.


5. Entonces, transcurridos tres años y medio, el 4 de julio de 2009, Rosa Beltrán vuelve a publicar el mismo texto, acortado y con un título diferente, “Extranjeros en su casa”, en el suplemento cultural sabatino Laberinto del periódico Milenio Diario (como bien sabes, tanto en el periódico como en el suplemento publican destacados miembros de Nexos como los Héctores, Aguilar Camín y de Mauleón —director y subdirector—, Luis Miguel Aguilar y la ya mencionada Rosa Beltrán).


Yo leí ese texto (no conocía el que originalmente se publicó), me pareció extraño en su redacción y discutible en su contenido. Después de una ardua investigación fue que hallé que se trataba de un refrito de lo publicado en Nexos. Pero lo realmente grave que encontré, comparando ambos escritos, es que los cambios aplicados tres años y medio después al texto original implicaban que la supuesta crónica publicada por Rosa Beltrán en Nexos en 2006 no había sido más que una serie de mentiras deliberadamente inventadas por ella para atacar solapadamente a los coreanos.

Por ejemplo, como ya te lo comenté, el amigo anónimo que en el texto publicado en Nexos en 2006 supuestamente le cuenta a Beltrán, estando ambos en un restaurante coreano, la historia de los coreanos robacomegatos, la cual a su vez leyó en un periódico al que no identifica, tres años y medio después desparece totalmente en lo publicado en Laberinto ahora en 2009. Resulta que, pasado el tiempo, Rosa Beltrán afirma ahora que la historia que primero afirmó que le había contado su amigo anónimo, ahora resulta que la “leyó alguna vez” en alguna parte que no identifica.


Explícame tú, José Antonio, colega suyo en Nexos, ¿cómo puede Beltrán afirmar, como hecho verídico, el haber acudido a un lugar acompañada de un amigo, y tres años y medio después contar ahora que acudió a ese lugar sola, siendo que se trata de la misma visita al mismo lugar? También aclárame si para el Comité editorial del cual ambos forman parte la atribución de declaraciones y la identificación de fuentes es algo irrelevante. Lo digo porque en 2006, en Nexos, Beltrán atribuye la historia de los coreanos robacomegatos a un amigo suyo al que no identifica, pero cuya supuesta declaración entrecomilla. En 2009, en Laberinto, ella atribuye esa misma declaración entrecomillada a una lectura suya, que, para no variar, tampoco identifica.


De hecho, ya comprobé que la historia es completamente falsa, pues presenté una solicitud de información a la Delegación Cuauhtémoc, autoridad ante la cual, supuestamente habrían protestado los vecinos de la colonia Roma en contra de los coreanos, por el robo de sus gatos, según el cuento que se inventó Rosa Beltrán.


6. Envié una carta al suplemento Laberinto, señalando estos hechos. Por error solicité el mismo espacio (número de caracteres) que había tenido Beltrán para su columna. Después pude comprobar que muchos lectores no entendieron el aspecto racista de lo publicado por Beltrán porque el espacio con que se contó no fue suficiente para una explicación detallada. Y es que, para desenmascarar algo tan retorcido como lo que ella hizo, es necesaria esa explicación detallada.


Beltrán publicó una deshonesta “aclaración” que nada aclaraba, llena de mentiras (por ejemplo afirmaba que yo había obviado poner comillas a declaraciones ajenas, las cuales le atribuía a ella, algo que cualquiera que no tuviera problemas visuales podía comprobar que ella mentía), supuesta aclaración en la que cínicamente evadió responder mis cuestionamientos. Al final, como algo absolutamente inusitado y escandaloso, el editor del suplemento tomó partido por ella, dándole un espaldarazo público, al tiempo que descalificaba mis señalamientos sin contrargumento alguno, y terminaba anunciando públicamente que el espacio del suplemento se cerraba para mí de ahí en adelante.

7. Racismo, deshonestidad intelectual y escritural, fraude periodístico, censura… ¿aún no percibes que este asunto tenga verdadera importancia, tal como me dijiste?

Porque lo que sostengo es que toda esta invención de Beltrán es debida a un profundo odio y prejuicio que ella tiene en contra de los “orientales”, el cual abarca no sólo coreanos sino también a chinos y japoneses. Esto se confirma con la lectura de otros dos textos suyos, uno de ellos también publicado por Nexos. Es una heredera intelectual —por llamarla de algún modo— de los genocidas de chinos de principios del siglo pasado, pero debido a la corrección política del discurso público que enarbola la UNAM y, en general, el ámbito académico mexicano, en donde ha hecho carrera, es alguien que no se atreve a declarar y asumir abiertamente su racismo antiasiático.



Porque aquí no se trata sólo de que Rosa Beltrán sea racista, pues seguramente tú, como público propugnador de una democracia liberal para México, defenderías el derecho de ella a exponer sus puntos de vista acerca de la perversidad de los “orientales”, dedicados en México al crimen y al contrabando según ella, aunque en lo personal no los compartas.


Se trata de que Rosa Beltrán haya inventado, movida por su odio, entre otras mentiras, la comprobable falsa historia de que los coreanos de la Zona Rosa se robaban gatos domésticos de sus vecinos mexicanos de la colonia Roma, tan es así que éstos habrían protestado ante la Delegación. La evidencia de esta mentira deja en claro que no es la única en todo el texto, plagado de ellas. Que cuando Beltrán dizque transcribe la siguiente declaración anónima, refiriéndose a los coreanos de la Zona Rosa: “Matones a sueldo, amos del negocio de mercancía ilegal, mafias cuyo punto de reunión es el Pabellón Coreano donde planean o celebran sus golpes”, se trata de otra mentira, inventada por ella y atribuida a una fuente anónima que también se ha inventado.


Pero esta invención le permite, a continuación, decir que la declaración anterior es sólo prejuicio, desmarcándose de ella. Puede así, lanzar un ataque racista y al mismo tiempo aparecer como desprejuiciada y respetable académica-escritora sin asomo de racismo.



Tampoco se trata, como cínicamente miente la funcionaria Beltrán, de la simple manifestación de su “asombro” ante las extrañas costumbres de una cultura diferente. Algunos coreanos consumen carne de perro y de gato; otros coreanos lo consideran repugnante y hasta luchan en contra de esta costumbre de compatriotas suyos (http://www.animalpeoplenews.org/FR/SP/Traduc.1/Dog-and-catKoreaSP.html). Pero en su libelo racista, Beltrán inventa que la costumbre de algunos coreanos en Corea (considerada repugnante en México a pesar del xoloitzcuintle y la supuesta venta de carne de perro en las taquerías callejeras ) sería practicada por los coreanos residentes en México, a quienes no les importaría dañar a la comunidad en la que se han insertado y que los rodea, robándose sus mascotas (porque no se podría hablar de robo si se tratara de gatos callejeros) para comérselas.


Como puedes ver en la referencia que pongo, las historias de “orientales” residentes en países occidentales consumiendo gatos y perros, o, peor aún, robándoselos a sus vecinos occidentales para comérselos, han aparecido con frecuencia en los medios, pero ninguna de esas historias ha sido confirmada. Tengo entendido que hubo una leyenda urbana, en la década de los setentas, acerca de los vietnamitas que llegaron a Estados Unidos después del fin de la guerra de Vietnam, dedicados justamente a robarse los gatos de sus vecinos blancos, para comérselos.



Por lo que la historia falsa que se inventó Beltrán no es una historia inocente. La inventó con el deliberado propósito de fomentar el odio y el recelo hacia una raza, ella que dice no creer en ese concepto.



Vuelvo a ejemplificarte volteando la situación, a fin de que percibas claramente el racismo que dices no captar plenamente de esta situación. Supongamos que un escritor estadounidense, el cual detesta a los mexicanos, publicara que un amigo suyo, al que no identifica, le contó haber leído en un diario tampoco identificado, que la comunidad mexicana residente en Los Ángeles se roba los perros domésticos de sus vecinos anglos para comérselos, esto, a fin de seguir, los mexicanos, primitivos y bárbaros, la tradición prehispánica de los aztecas, que comían xoloitzcuintle. Si tal información se conociera en México sería un escándalo, y te aseguro que habría manifestaciones frente a la Embajada de Estados Unidos y la solicitud por parte de la Cancillería mexicana de una disculpa pública. No me negaras que en México hasta el anuncio de una hamburguesa puede ser motivo de indignación para autonombrados patriotas.


Y si se comprobara que el escritor inventó al amigo anónimo y al periódico no identificado, para poder atribuirles una mentira en contra de los mexicanos que el escritor mismo no se atreve a afirmar por sí mismo, evitando asumir la responsabilidad y, por tanto, las consecuencias de ese racismo, no dudo que Nexos publicaría, en ese hipotético caso, un escrito satírico tuyo, de Rafael Pérez Gay o algún otro colaborador, ¡hasta Rosa Beltrán!, burlándose y poniendo en duda la salud mental de tan cobarde escritor.


Entonces, te pregunto, José Antonio, ¿por qué ese doble rasero o esa hipócrita doble moral? ¿Por qué lo que comprobablemente ha hecho Rosa Beltrán, si lo hiciera un gringo sería, ahí sí, racismo, deshonestidad, cobardía?

¿O me das a entender algo peor? ¿Que en la comunidad académica mexicana la moral es un árbol que da moras? ¿Qué mientras no haya una protesta masiva por parte de “los amarillos” como la organizaron los negros —perdón: afroamericanos, porque a las “razas inferiores” sólo hay que respetarlas si pueden influir en el gobierno de Estados Unidos — con el asunto de Memín, no importa que la señora Beltrán mienta e invente impunemente lo que quiera?

Perdona, pero ya que Rosa Beltrán publicó el original de su libelo antiasiático en Nexos y ahora forma parte de su Comité editorial, la deshonestidad y mitomanía racista comprobable de ella se les podría atribuir, por simple conexión, a otros colaboradores de la revista. ¿No fue descalificado Aguilar Camín por sus escritos sobre Acteal? ¿No tú mismo eres visto como antiindigena por algunos debido a tus polémicas con Luis Villoro?


¿Ves cómo lo que visto superficialmente parece una tontería en realidad tiene implicaciones muy serias?



Te envío lo siguiente:

A) Los textos publicados por Beltrán en 2006 y 2009, subrayadas las partes importantes.

B) El enlace a la polémica abortada por la censura en Laberinto: (http://impreso.milenio.com/node/8617573).

C) La denuncia, en mi blog, de la censura de una carta mía dirigida a ese suplemento: (http://teradatomoo.blogspot.com/2009/08/carta-censurada-en-laberinto.html).

D) El enlace a la página de un grupo protector de los animales, con una nota sobre el consumo de carne de perro por parte de los coreanos. Lee los mensajes que han dejado algunos, la forma en que manifiestan su odio antiasiático, que en realidad poco tiene que ver con las diferencias culturales en cuanto a costumbres culinarias: (http://www.conciencia-animal.cl/paginas/temas/temas.php?d=732), Por si pudieras considerar que la historia inventada por Rosa Beltrán es divertida.

E) Las imágenes escaneadas de dos oficios de funcionarios de la Delegación Cuauhtémoc (a la que pertenece la colonia Roma), dejando oficialmente claro que no hay registro de la protesta anticoreana que se menciona en las dos “versiones” del texto de Rosa Beltrán.


Por último, al final de este mensaje podrás ver que el mismo fue escrito arriba del reenvío que te hago de un correo intimidatorio que me llegó a mi otro correo, de Gmail, el cual tuve que reenviarme a esta otra cuenta, la de Yahoo, pues es de la cual te he escrito antes.


Como puedes ver, este anónimo tiene imágenes de asiáticos a los que se les agregaron mensajes insultantes en contra mía. Esta basura me llegó recientemente como dizque crítica a la “mamonería” de una entrada en mi blog: (http://teradatomoo.blogspot.com/2009/10/conflicto-de-interes-fernando-iwasaki.html).

Lo considero un anónimo, pues no conozco a alguien que se llame como pretende llamarse quien o quienes me envían el correo, y el tiempo que se tomó la persona o personas que se ocultan tras el pseudónimo para modificar las imágenes de asiáticos, agregándoles los insultos, revela algo deliberado, no el simple y espontáneo desacuerdo con un texto “mamón” que casualmente se lee en internet.

Como alguien que procura ser serio en sus afirmaciones, no tengo elementos para sostener que este mensaje lo haya enviado Rosa Beltrán o algún achichicle suyo, pero tampoco lo puedo descartar. El caso es que el correo revela la misma cobardía solapada que distingue a esa señora. Por cierto, ¿crees que si yo fuera rubio y de ojos azules me habrían enviado un correo intimidatorio con fotos de rubios de ojos azules? Obvio que el remitente tiene un fuerte complejo de inferioridad tras su agresividad, pero supone equivocadamente, por su racismo, que yo también me he de sentir igualmente inferior. Por si todavía no crees que persiste en algunos, en la actualidad, el sentimiento antiasiático…

A lo mejor le reenvío después (sin los archivos) este mensaje a Don Nadie (¿Beltrán?). Me encanta hacer rabiar a las y los cobardes.

Saludos cordiales,

Tomoo Terada

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De:: joseantonio.aguilar@cide.edu
Asunto: Re: Fwd: comentario sobre el blog (corregido)
A: "Tomoo Terada"
Fecha: martes 20 de octubre de 2009, 19:37


Estimado Tomoo: gracias por su correo. Sobre mi propia posición respecto a los temas que trata, puede consultarla tanto en mi libro, El sonido y la furia, donde discuto críticamente el tratamiento a los chinos durante y después de la Revolución, así como en mi capítulo de la reciente obra colectiva, Arma la historia, editada por Enrique Florescano. En ambos textos condeno categóricamente lo que me parece un hecho vergonzoso de nuestra historia. Sin más, reciba un saludo,



José Antonio Aguilar





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Apreciable José Antonio:

Gracias por su respuesta, aunque me extraña que pase bruscamente del tuteo que establecimos hace tres años a un trato ahora muy formal. Entiendo que es un reconocimiento de la gravedad del asunto que le he comentado en mi largo
mensaje.

Sí, conocía lo que escribió en su libro El sonido y la furia. Sin embargo lamento tener que hacerle notar que no queda clara su posición acerca del racismo, pues el genocidio de los chinos ya es un asunto histórico, cuya condena es loable pero en realidad a nada lo compromete a usted. Lo que le estoy preguntando es acerca de su posición respecto al racismo el día de hoy, siendo que, como se lo he demostrado (usted no me hace observación alguna en contrario), lo tiene a su lado y formando parte de la revista en la que usted ocupa una posición destacada, revista que proclama como suyas las mejores causas democráticas: "una publicación que pensara y acompañara la vida pública; que hiciera la crítica social y política de México".

Por eso, discúlpeme por insistir, pero le pregunto muy directamente su posición acerca de la deshonestidad intelectual, escritural y periodística de su actual colega en el Comité editorial de Nexos, Rosa Beltrán, quien utilizó a la revista para engañar a los lectores, difundir solapadamente su ideología racista y burlarse de cualquier concepto de ética en el trabajo del escritor, el intelectual o el académico.

Quedo de usted, esperando no quedar decepcionado en cuanto al alto concepto en que lo he tenido a usted hasta ahora, esté o no de acuerdo con todas sus ideas, en cuanto a conceptuarlo como alguien con un alto sentido de la honestidad intelectual.

Cordialmente,

Tomoo Terada


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De:: joseantonio.aguilar@cide.edu
Asunto: Re: Fwd: comentario sobre el blog (corregido)
A: "Tomoo Terada"
Fecha: miércoles 21 de octubre de 2009, 19:27

Estimado Tomoo: sobre mi posición respecto al racismo actual en México escribí lo siguiente: "El nacionalismo revolucionario construyó un estado corporativista y autoritario. Vinculó a la nacionalidad con una raza y una cultura: la mestiza. El efecto unificador tuvo un alto precio: engendró en la sociedad mexicana un racismo soterrado y vergonzante. Y, a pesar de los esfuerzos de incontables integracionistas, dejó a importantes segmentos de la población, como los indígenas, los judíos, etc., en un limbo simbólico. La superioridad de lo ?blanco? nunca desapareció; simplemente se domesticó y embozó. En México siempre fue claro que algunos eran más mestizos que otros. La mala conciencia es una hija bastarda del mestizaje racial. Este simboliza la incapacidad para ir más allá de las fronteras étnicas para trascender el pecado de origen de la nación mexicana."

Leí los textos de Rosa Beltrán que hizo el favor de enviarme. Le reitero lo que le comenté personalmente: me parece un asunto menor. La crónica podrá ser más o menos afortunada, pero en mi juicio no constituye evidencia de flargante racismo. Le mando un saludo.


José Antonio Aguilar


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Apreciable José Antonio:

Le hago notar que usted hace señalamientos generales, políticamente correctos, pero que siguen sin comprometerlo -y mucho menos arriesgarlo- en forma alguna. Por otra parte, del fragmento que amablemente me envía noto que usted no percibe que, así como Orwell escribía que entre iguales había unos más iguales que otros, en el "limbo" que usted menciona hay unos que están más dentro de ese "limbo" que otros. ¿Se imagina posible que en los encabezados de los periódicos y en la televisión alguien se refiriera a un criminal como "El Judío", obviando su nombre, como sí lo hicieron con "El Chino" Zhenli Ye Gon?





Tengo la impresión de que su propia enumeración es reveladora: indígenas, judíos...y el etcétera en el que gente como yo estaría. Por cierto, no sé si sabía que Rosa Beltrán es descendiente de judíos, pues su abuelo lo era. Tengo la impresión, continúo, de que si la crónica la hubiera escrito y publicado yo, pero referente a una hipotética visita mía a las colonias Polanco y Anzures, dedicándome al equivalente de lo que Beltrán hizo con los coreanos, es decir, inventar que en ese lugar los judíos se dedican a planear sus futuros crímenes contra los mexicanos, cual protocolos de los sabios de Sión, usted ya estaría exhibiéndome o hasta firmando un desplegado público, junto con otros, condenándome por mentiroso y antisemita.

Lo digo porque usted habla de una crónica "más o menos afortunada" cuando que lo que le he mostrado es que la misma es falsa de principio a fin. Usted afirma implícitamente que es un asunto menor mentir acerca de algunos de los integrantes del "limbo", a los que se les puede atacar impunemente. Eso, a su juicio, no implica "flargante racismo". Ciertamente nada hay de "flargante". El largo correo que le envié demuestra cómo se puede ejecutar un ataque racista, de manera solapada y cobarde.

Seguiré leyéndolo, José Antonio, pero teniendo ahora claro su concepto de la honestidad intelectual.

Le envío también un saludo.

Tomoo Terada