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lunes, 25 de febrero de 2013

El ataque contra Gabriel Zaid



Este texto fue enviado originalmente a La Jornada Semanal, cuyo director, Hugo Gutiérrez Vega, me aseguró hace poco que no hay veto en mi contra a partir de lo sucedido con Rosa Beltrán, quien fue subdirectora del suplemento. Hasta el momento no ha sido publicado, por lo que lo hago público en el blog, en una versión ampliada. Quiero volver a hablar con Gutiérrez Vega antes de hacer alguna afirmación.




El reciente nombramiento de José Carreño Carlón como director del Fondo de Cultura Económica ha provocado el repudio de buena parte de la opinión ilustrada, de entre el que ha destacado un artículo de Gabriel Zaid, “Caprichos presidenciales”, quien descalificó al nombramiento como una intromisión de sesgo político en un terreno netamente cultural. Zaid recibió entonces como respuesta un ataque de Rubén Cortés titulado nada menos que “La insidia contra José Carreño”, publicado en el diario La Razón del cual el señor Cortés es subdirector y que también se reprodujo en la página web de la revista Etcétera y el diario digital el arsenal.net, y a continuación pasó a ser difundido vía Twitter y Facebook. Es hasta ahora la única clara y decidida defensa pública -o más bien su remedo- del nombramiento de Carreño.

Incluso, en un gesto patrimonialista inaugural en el manejo de Carreño Carlón del FCE, la columna de Cortés fue reproducida en la propia página web del Fondo de Cultura Económica pero mañosamente atribuyendo como fuente de la información a elarsenal.net en lugar de identificar a la fuente original: La Razón. Porque se hacía demasiado evidente el, dígamos, "filosalinismo" del ataque pues es un secreto a voces que La Razón le pertenece, de forma directa o a través de prestanombres, al expresidente Carlos Salinas de Gortari, para quien trabajaron muy cercanamente José Carreño Carlón y Pablo Hiriart, este último director de La Razón y jefe de Rubén Cortés.

Le llamo ataque contra Zaid y no defensa de Carreño a lo que Cortés ha hecho, pues ha buscado reducir la crítica del primero a sólo la “consideración política interesada” de un “filopanista”, y descalificarlo a nivel personal sin conocerlo (se nota que más bien sin haberlo leído), con calificativos explícitos e implícitos como “insidioso”, “derechista”, “conservador” y sobre todo “fariseo”, le llamo ataque porque la insidia, mentira y fariseísmo de ese texto lo único que deja claro es la deshonestidad, intolerancia a las voces críticas y desprecio de la cultura y manipulación de la información con fines políticos que le espera al Fondo con alguien como Carreño Carlón, quien sólo puede ser “defendido” de esa forma.

No siempre estoy de acuerdo, sea total o parcialmente, con lo que escribe Gabriel Zaid, pero es un autor de referencia cuya contribución a la cultura mexicana es reconocida. Dejar pasar sin respuesta un ataque insidioso y basado en mentiras comprobables contra quien verdaderamente participa en la conversación cultural, que paradójicamente se pretende hacer pasar por defensa ante la supuesta insidia interesada de Zaid contra Carreño Carlón, es permitir que inicie sin problemas el plan que se esconde tras el nombramiento de este último

Porque en esto Zaid se equivoca: el nombramiento de Carreño no es inexplicable. La razón para haberlo puesto en el FCE, sin tener experiencia en la edición de libros, es porque su labor será otra y con base en lo que sí tiene experiencia probada: el control de la información y la manipulación de los medios masivos de comunicación, a los que tiene acceso el Fondo, para promover a los autores que “se porten bien” y marginar la crítica intelectual independiente, incluso disidente, del gobierno peñista, utilizando a una institución prestigiosa -hasta ahora- como lo es el FCE. Carreño fue puesto en el FCE porque el verdadero escándalo habría sido que lo nombraran presidente del Conaculta.



Y aquí es donde el planteamiento conspiratorio de Cortés se derrumba. ¿Por qué se objeta el nombramiento de Carreño Carlón y nadie objeta el de Rafael Tovar y de Teresa? Este fue nombrado presidente del Conaculta por Carlos Salinas (entró en sustitución de Víctor Flores Olea, después del duelo Vuelta-Nexos por el “Coloquio de Invierno”) y a pesar del enfrentamiento público entre Salinas y Ernesto Zedillo fue ratificado y permaneció todo el sexenio zedillista. El que ahora retome su antiguo cargo podría ser visto simbólicamente por algunos como sólo unas vacaciones de 12 años que se tomó mientras el PRI volvía al poder. Pero resulta que nadie objeta a Tovar y de Teresa ni lo descalifica como “salinista” o “zedillista”, porque ya tenía una trayectoria de promoción cultural reconocida antes de hacerse cargo del Conaculta la primera vez. Porque ahora su re-nombramiento no ha sido visto como una imposición política (lo cual no quiere decir que se le dé carta blanca en todas sus políticas).



En cambio Carreño ha pretendido construirse rápidamente en los últimos días una imagen ya no sólo de gran lector -lo que nadie pone en duda, pues algunos utilizan la lectura y los libros como forma de trepar, algo sobre lo que precisamente Zaid ha escrito mucho-, sino también con una biografía que lo hace poseedor de una notable experiencia previa de labor editorial, destacadamente una cercanía con Juan Rulfo en el Comité editorial del Instituto Nacional Indigenista, como narra Carreño en su texto “Llegar al Fondo” en El Universal y que retoma Humberto Musacchio para afirmar que “nada tiene de extraño” su nombramiento en el FCE. Llamativo, porque hasta ahora Carreño no le había dado importancia a esa cercanía con el autor de Pedro Páramo, y por lo menos hasta el 15 de febrero del año en curso ese cargo no estaba listado en el curriculum que aparece en sus páginas web (http://www.josecarrenocarlon.com/) y ( http://www.josecarreno.org/).

Pero volvamos al texto en sí de Cortés, que aúna una evidente mala fe y una patente ignorancia para regatearle méritos a la labor editorial en el FCE de Consuelo Sáizar y Joaquín Díez Canedo, contra quienes arremete para que, una vez achicados sus antecesores, la figura de Carreño Carlón como editor no aparezca como ínfima si no es que nula por comparación. Pero, por ejemplo, implicar que Sáizar es conservadora y de derecha porque trabajó en la editorial Jus es ignorar tanto la actual pluralidad ideológica de esa editorial como la asumida preferencia sexual lesbiana de Sáizar (la menciono porque aunque nunca fue un secreto se hizo público en un reportaje de la revista Gatopardo), para, sobre esta información manipulada -ya señalé que José Carreño Carlón sí tiene experiencia al respecto y lo acaba de demostrar-, construir la descalificación contra Zaid.

Aunque las verdaderas perlas del texto de Cortés están en su listado de ediciones del Fondo que, según plantea, “deberían haber provocado un escándalo comparados con su catálogo tradicional” y que probarían la “pobreza editorial” de las administraciones de Sáizar y Díez Canedo.

El señor Cortés se rasga la vestiduras -por cierto una actitud asociada a los fariseos (y remito al respecto a lo que afirma la conductora Lolita de la Vega porque nadie la podrá acusar de "filopanista" y "conservadora", eso en lugar de a algún sitio de estudios biblicos con la cita de Marcos 14:53-65, pues en la lógica conspiratoria utilizada contra Zaid sería considerada una autoincriminación mía como "conservador")-, pretendiendo argumentar que Gabriel Zaid es un "fariseo" y que la prueba de su fariseísmo, su hipocresía, lo sería su silencio ante el hecho de que el FCE haya publicado esos libros que Cortés enlista.

Presento sólo tres de los títulos de esa lista y los comentarios descalificatorios de Rubén Cortés -en realidad flagrantes y demostrables mentiras- que los acompañan. Por cuestión de espacio y porque, aunque todos invitan a la risa, como el tema de quién y cómo dirija el Fondo de Cultura Económica es muy serio para los lectores verdaderamente interesados en la cultura de México, detallar todos los títulos sería abusar de su paciencia:



El IMSS en el sistema nacional de Salud, de funcionarios panistas, que ni siquiera los especialistas leerían.



Pues por lo menos tres especialistas sí lo leyeron: los autores. El Dr. Miguel Ángel Rodríguez Díaz Ponce, coordinador de Planeación en Salud de la Unidad de Educación, Investigación y Políticas de Salud del IMSS; el Dr. Santiago Echevarría Zuno, anterior director de Prestaciones Médicas del IMSS; y el Dr. Javier Dávila Torres, quien, siendo “funcionario panista” según Cortés, acaba de ser nombrado en el puesto que ocupaba el doctor Echevarría, en este gobierno priista.

Nota del domingo 10 de marzo de 2013: Me he dado cuenta de que "casualmente" los enlaces que puse a páginas del IMSS referentes a los puestos en el Instituto que tanto tiene el Dr. Miguel Ángel Rodríguez Díaz Ponce como tuvo el Dr. Santiago Echevarría Zuno están rotos y ahora sólo despliegan el mensaje "404 NOT FOUND". Más pruebas de la manipulación de la información que practican Carreño Carlón y compinches (no hay otra forma de llamarlos después de esto). De todos modos todavía quedan las copias cached de esas páginas referentes a Rodríguez Díaz y Echevarría Zuno. Además de que he guardado copia digital.

Y en línea hay mucha otra información sobre ambos como para que sirva de algo este "desaparecer" enlaces.

Por cierto que Rubén Cortés ya está enterado de esta entrada en un blog personal, que al parecer es visto como amenazador por gente que tiene a su disposición todo un periódico. También fueron enterados Miguel Ángel Rodríguez Díaz Ponce y Javier Dávila Torres. A Santiago Echevarría Zuno no fue posible localizarlo.*



−Una edición de Noticias del Imperio, con ¡cuatro portadas distintas para complacer la vanidad de Fernando del Paso!



Esa edición especial de cuatro portadas celebraba los 25 años de la publicación original de la novela, por lo que la misma era parte del “catálogo tradicional” del FCE anterior a Sáizar y Díez Canedo que Cortés o finge deplorar se haya degradado o muestra una vez más su ignorancia. La novela de Del Paso por cierto fue votada en la revista Nexos como la “mejor novela mexicana de los últimos 30 años”. Por lo que Fernando del Paso, si es que incurrió en vanidad, tenía un magnifico logro que justificaba eso plenamente. Y para utilizar también los signos de exclamación: ¡Un director del Fondo de Cultura Económica cuyo entorno ignora quién es Fernando del Paso y finge escandalizarse porque se celebra a una de las grandes novelas mexicanas!



La octava Maravilla y sin segundo milagro de México, perpetuado en las rosas de Guadalupe y escrito heroicamente en octavas, del padre jesuita Francisco de Castro, que habría estado bien para una edición parroquial. Y basta.



Sí, basta de tonterías, mentiras y manipulaciones. Porque este libro que Rubén Cortés pretende haber leído, como para considerar que “habría estado bien para una edición parroquial”, fue publicado originalmente en 1729, mucho tiempo después de la muerte del autor, y recibió elogios de Sor Juana Inés de la Cruz. El lector sólo tiene que consultar la información que la propia página web del Fondo despliega al respecto (http://www.fondodeculturaeconomica.com/librerias/libro/La_octava_Maravilla_y_sin_segundo_milagro_de_Mexico_perpetuado_en_las/010060E). Más aún: esta presentación que el FCE hace del libro en lo sustancial no es más que una repetición de lo que ya había escrito sobre el particular nada menos que el propio Gabriel Zaid.

Esperemos que Carreño Carlón no ordene borrar la información sobre el libro en la página web del Fondo, para impedir que el público interesado confirme el ridículo en el que su defensor a ultranza lo ha hecho caer involuntariamente.

Porque Cortés habría evitado este ridículo si hubiera seguido para sí mismo la sugerencia pública que hizo al entonces candidato Enrique Peña Nieto, después de la famosa pifia de aquél en la Feria del Libro de Guadalajara (y en realidad no es que Peña Nieto jamás haya leído un libro sino que confundió los que sí ha leído): con repasar los resúmenes de las obras publicadas por el Fondo de Cultura Económica en la página www.fondodeculturaeconomica.com habría bastado, en lugar de incurrir en la misma simulación -con cita incluida de El Laberinto de la soledad- que criticó.



*Envié un correo electrónico a los Drs.Rodríguez Díaz Ponce y Javier Dávila Torres, con copia a Rubén Cortés, para enterarlos de lo que el señor Cortés afirmaba acerca del libro que habían coescrito. Me reservo el derecho de hacerlo público, si así lo decido, en vista de la reacción que se ha dado.




http://blogs.elpais.com/juan_cruz/2013/01/joaqu%C3%ADn-d%C3%ADez-canedo-un-editor-frente-al-ruido.html:


Juan Cruz:

Aunque ya tiene tiempo y lo he publicado en mi blog, tal vez no conozca esta información que puede interesarle y darle una perspectiva más amplia y exacta del cambio ocurrido en el FCE.


Porque José Carreño Carlón inicia mal, al frente del Fondo de Cultura Económica, si el grupo político al que pertenece debe organizar un ataque basado en mentiras en contra de Gabriel Zaid por atreverse a criticar su nombramiento.


Colateralmente, para buscar disfrazar la nula trayectoria como editor de Carreño Carlón atacaron a las administraciones de sus antecesores, la más reciente la de Joaquín Díez Canedo, también con mentiras.


Porque Carreño Carlón, hombre culto o no, es un individuo acostumbrado a manipular la información según los intereses políticos. Hay quienes realmente lo admiran pero el que le escribió elogiosamente sobre él parece ser lo que en México llamamos un "palero".


Así que, por favor, esté al pendiente, pues el Fondo está en manos de quien se comporta como rufián, y usted puede ayudarnos a dar a conocer a nivel internacional cualquier abuso que cometa.