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viernes, 29 de agosto de 2008

Extraños correos

Alguna vez me preguntó Ariel Ruiz Mondragón, de Metapolítica, la razón por la que no escribía con frecuencia en mi blog. Le respondí que porque no iba a contar de cómo fui a comprar papas al mercado o cosas así. En general, con sus excepciones, a mí personalmente no me interesan los blogs concebidos como diarios personales, pues la mayoría me parecen una impostura, una simple variación del Big Brother que nada tiene que ver con la verdadera narración cómplice de las maravillas y miserias de la vida cotidiana.

Concibo este blog primordialmente como un espacio para dar a conocer asuntos de interés público, una vía para sobrepasar la censura y el veto en la mayoría de la “gran prensa”. O por lo menos de las actitudes extrañas o prepotentes de algunos de sus miembros. Aunque utilizo la primera persona del singular, cuando, por ejemplo, señalo la ilegalidad de la presencia de personal del Cisen en el Archivo General de la Nación, entiendo que ese asunto rebasa mi interés personal e interesa a un gran grupo de personas.

Incluso he utilizado este blog como referencia en las solicitudes y recursos de revisión que he presentado ante el IFAI.

Pero ahora tengo que hablar de mí, de algunas cosas extrañas que he estado viendo.

Hace poco recibí un extraño correo enviado supuestamente de parte del escritor y crítico literario David Miklos, invitándome a ingresar a un servicio llamado Twitter. El correo aparecía como enviado de la dirección del blog de Miklos. Digo que me pareció extraño, pues a David Miklos ni siquiera lo conozco personalmente, y sólo en alguna ocasión intercambiamos algunos correos cordiales, y nada más, cuando escribí a Cuaderno Salmón por algún asunto.

Antes de esto estuve recibiendo unos correos supuestamente provenientes de Javier Corral Jurado, el ex senador presidente de la AMEDI (Asociación Mexicana del Derecho a la Información), conocido por su batalla contra la llamada Ley Televisa, en los cuales me invitaba a formar parte de un servicio llamado Unyk, una libreta de contactos online. A Corral sí lo conozco personalmente, pero el trato ha sido muy escaso, y nulo desde hace algún tiempo.

Supuestamente Corral me invitaba a inscribirme en este block de contactos virtual, y después del tercer correo recibido me di de alta, por una insistencia que me extrañó pero que creí cordial. Pero encontré que en un momento del proceso Unyk solicita que, dependiendo del servicio de correo que se tenga (Gmail, Yahoo, Hotmail, etc.), en el icono de cada uno de estos servicios que hay en la página de Unyk se ingrese la contraseña correspondiente, y entonces automáticamente los contactos de los respectivos servicios de correo pasarían a esta libreta de contactos en línea.

Más claro no podía ser que esa es una forma de “ingeniería social” para obtener de la ingenuidad del usuario la contraseña de su servicio de correo. Por eso me extrañó después aún más lo del supuesto correo enviado por Miklos.

Entiendo esto como una forma de intimidación, debido a mi investigación de la presencia ilegal del Cisen en el AGN. Al momento de escribir estas líneas me encuentro esperando la respuesta a tres solicitudes de información que presenté vía el sistema llamado SISI. Al Cisen le solicito que presente públicamente, en el propio SISI, copias de los supuestos oficios entre Santiago Creel y Eduardo Medina Mora, que trascribí en el post “Mi visita al Cisen”; a la Secretaría de la Función Pública le solicité que presente el Acta de Conclusión de la investigación realizada por el OIC del Cisen respecto a mi denuncia en contra de Vicente Capello, a fin de que se conozcan públicamente las razones por las que “no se encontraron elementos de convicción suficientes tendientes a sustentar la comisión de irregularidades administrativas”.

Cuando fui acosado por la dictadura, entre otras cosas se lanzaron rumores y chismes acerca de mí, presentándome como un individuo nefasto y conflictivo, a fin de dejarme sin red de apoyo social, a fin de aislarme. Si se está reeditando aquello en una versión “light”, incluso metiéndose con los ingresos económicos de mi familia, yo anuncio que va a ser inútil, y sólo van a lograr que alguna gente simpatice conmigo, pues ya es público el que las pruebas para deslindar responsabilidades de, por ejemplo, el 68 (a conmemorarse próximamente) se pusieron al “cuidado” de un colega y contemporáneo de aquellos a quienes la desaparecida Femospp tenía que investigar, quien hasta el momento no ha podido acreditar que ingresó en forma legal al AGN.

Lo que he contado no es lo único raro que he visto, pero los correos son una prueba digital, y por eso por el momento me limito a ellos.

Y repito: no conozco a David Miklos. Me dará mucho gusto conocerlo alguna vez y charlar con él de literatura, no de política. Sólo espero que para entonces a él no le dé temor de darme la mano, al haberme yo atrevido a molestar a algunos criminales y encubridores de criminales, que han estado fingiendo hacer justicia respecto al 68, el Halconazo y la guerra sucia.

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Me gusta la buena conversación, sea personal o en línea, pero borraré sin contemplaciones cualquier insulto. Cuando he criticado a alguien siempre he mostrado las razones para hacerlo. Y jamás me he ocultado en el anonimato, como hacen muchos en línea.