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viernes, 30 de enero de 2015

María Marván Laborde, Transparencia Mexicana y el Conflicto de Interés





                                                                                 ACTUALIZACIÓN FEBRERO 2017


Aunque esta entrada se centra en María Marván Laborde tal como se señala de pasada una de sus cómplices y su encubridora fue Jacqueline Peschard Mariscal, quien acaba de ser seleccionada como una de los 5 miembros fundadores del Comité de Participación Ciudadana (CPC) del Sistema Nacional Anticorrupción; más aún fue electa su primera presidenta.



Durante el proceso de selección fui a "hablar mal" de Peschard (y otro candidato que, afortunadamente, no fue seleccionado, dos comprobables encubridores de la corrupción en ese Comité sería demasiado y muy expuesto a mis "ataques") a la segunda audiencia pública que la Comisión de Selección organizó en la Universidad Iberomericana, Ciudad de México, para supuestamente recoger opiniones acerca de la idoneidad de los candidatos al CPC.

Digo supuestamente porque si la razón de organizar los Foros era recoger opiniones sobre la idoneidad de los candidatos entonces cualquier información que cuestionara la integridad, la calidad moral de cualquiera de los candidatos se supondría de interés especial para la Comisión de Selección.





Mi participación a partir 1: 07:36: https://soundcloud.com/imcomx/foro-de-consulta-de-la-comision-de-seleccion-en-la-uia


El Foro fue transmitido en vivo por el Canal Judicial y como consta reté públicamente a Jacqueline Peschard que desmintiera mis señalamientos acerca de su corrupción, su deshonestidad, lo que, obvio, no podrá hacer porque cuento con todas las pruebas y para ella lo mejor es fingir, hacerse la tonta.

Lo triste es que, aunque como consta en la grabación ofrecí a los tres miembros presentes de la comisión seleccionadora la información que sustentaba mis afirmaciones contra Peschard, ninguno de esos tres miembros presentes (Sergio López Ayllón, José Luis Caballero, Edna Jaime) se acercaron para preguntarme  al respecto, y aunque fui yo quien me acerqué tampoco me la pidieron. Es más tuve un breve diálogo con Sergio López Ayllón, que no dijo que yo mentía pero que pretendió una curiosa defensa de Peschard diciendo que él tenía "otra visión" porque había visto "actos de honestidad" de ella. No me precisó qué actos.

Pero si los miembros de la comisión seleccionadora "ni me vieron ni me oyeron" parece que no pareció suficiente porque en la cuenta de Soundcloud del IMCO (Instituto Mexicano de la Competitividad) que dirige Juan Pardinas se subió el audio del segundo Foro, con mi participación, pero en cambio en su cuenta de YouTube el IMCO no subió el video de ese Foro. En la página oficial de la comisión seleccionadora (http://www.comisionsna.mx/2017/01/25/foros-de-consulta-de-la-comision-de-seleccion-para-opinar-sobre-la-idoneidad-de-los-candidatos-a-integrar-el-comite-de-participacion-ciudadana/) no aparece el video por la censura a mi participación, no importando la falta de respeto que implica a las otras personas que participaron.

Podrán tratar de arguir algunos que no hay censura. Está el audio. Sí, pero nadie explica el porqué de que en contraste se hayan subido audio y video de los Foros 1 y 3, sobre todo este último, que es posterior.

Porque mientras que un video de YouTube pude ser consultado por cualquier periodista o persona interesada y simplemente adelantando puede ver cuántos y quienes participaron, en un audio se tiene que escuchar la grabación completa, para señalar los tiempos de incio y conclusión de las participaciones. Se dificulta el acceso, no se dice tajante que se niega la información. Por eso he sido yo quien ha tenido que difundir que tuve esta participación en el Foro y que fui ninguneado.

La censura por gente que se fingen líderes del combate anticorrupción es más insidiosa y retorcida porque no les conviene presentarse abiertamente como censuradores. Al contrario, pretenderan que fue prueba de apertura que cualquiera haya podido ir a exponer su punto de vista. En realidad los sorprendí, porque antes de mi participación hasta se me preguntó quién me había invitado, cómo me había enterado, etc.

Pero lo importante es que participé, y aunque no dije todo lo que tenía que decir (por ejemplo me doy cuenta con posterioridad que no recalqué lo grave de la resolución de María Marván es que, según ella, los funcionarios públicos están legitimados para decir cualquier cosa, mentir descaradamente en su declaraciones a los medios de comunicación, y eso no se podrá reclamar porque no son instancias que cuenten con fe pública) terminé exponiendo que el proceso estaba viciado. Si se va a ir a hablar pero lo único "autorizado" son elogios o referencias generales y al final no se hace caso para cambiar un acuerdo ya previamente tomado, eso es simulación, mal inicio para instancias que pretenden iniciar el Sistema Nacional Anticorrupción.

Confirmo, una vez más, que hay una consigna contra mí, para que "ni se me vea ni se oiga". Hace años fui un perseguido político, ahora se pretende aislarme, Pero esta vez queda constancia pública.

Lo del Foro fue una pequeña revancha porque el día anterior el editor de la sección Nación de El Universal me anunció la censura que finalmente terminaron imponiendo a la información acerca del corrupción de María Marván que les proporcioné. Que lo que se ha publicado en este blog fuera investigado y contrastado por periodistas profesionales. Fui incluso entrevistado por el reportero Alberto Morales, quien es prácticamente el encargado de la fuente del INAI, pero al final ganó la censura, con pretextos ridículos.

Como respuesta a ese editor le comparé la situación con la censura que se impuso al trabajo de la periodista Laura Castellanos ¡que el propio diario El Universal le encargó a ella!, censura que denunció en la ceremonia de entrega del Premio Nacional del Periodismo el cual ganó. El editor de El Universal terminó muy molesto. Por su parte a Laura Castellanos la enteré de los sucedido, como una confirmación de prácticas que lamentablemente se están dando en ese diario que cumplió su primer centenario hace poco. Y que lamento aún más pues formé parte de esa historia centenaria al publicar mi trabajo sobre Emiliano Zapata en ese diario. Me hizo más aceptable el trago amargo de la censura el padecerla al lado de alguien como Laura Castellanos.




Denuncia de Laura Castellanos de la censura en su contra en El Universal, durante la ceremonia de premiación del Premio Nacional de Periodismo: http://aristeguinoticias.com/1410/mexico/reportaje-sobre-masacre-de-apatzingan-triunfo-de-la-libertad-de-expresion-laura-castellanos/


Finalmente aclaro que no me refiero a otras personas que quedaron, como Marieclaire Acosta y Luis Pérez de Acha, de quienes a mí no me consta nada indebido. Si a otros les conta algo en ese sentido debieron, como yo, ir al Foro a decirlo. Pero les enteraré de la "doble personalidad" de Peschard. Eso indicará si ellos mismos tienen o no un lado corrupto también.


                                                                    RESUMEN


He considerado necesario escribir este breve resumen para que quien por el momento no tenga tiempo de leer todo mi escrito a Eduardo Bohórquez se de una idea de  la gravedad de los actos que se denuncian.

María Marván, una de las más conocidas "expertas" en transparencia y rendición de cuentas, quien de forma cotidiana manifiesta su supuesta indignación por la corrupción, abusos y conflictos de interés de los funcionarios en su columna en Excélsior; y recién nombrada nueva presidenta del Consejo Rector de Transparencia Mexicana en sustitución de Federico Reyes Heroles, incurrió en actos de conflicto de interés cuando fue comisionada del IFAI, y también se hizo de la vista gorda del cometido por una subordinada porque así le convenía a Marván.

Marván, junto con los otros comisionados, provocó un escándalo internacional al señalar a la fallecida escritora Elena Garro como espía. Las "pruebas" del espionaje eran dos papeles anónimos que finalmente los miembros del Pleno prefirieron no "impulsar" su conocimiento público, tal como los había comprometido el comisionado Alonso Lujambio que harían, en una entrevista periodística. Se habría hecho evidente que habían hecho el ridículo a nivel mundial.    

La subordinada, Elena Wolf, secretaria técnica del Pleno del IFAI, se aprobó a sí misma una solicitud que ella misma había presentado para negarme la información que solicité, en cuanto al cumplimiento de este compromiso público.

Y es que en realidad sigue sin comprenderse bien en México el concepto de conflicto de interés, por eso tuve que darle una explicación de qué intereses afectaba de María Marván este caso a Lourdes Morales, una inteligente y (sobre todo, a diferencia de Marván) honesta y comprometida experta en rendición de cuentas, actual directora de la Red para la Rendición de Cuentas



to:Eduardo Bohórquez <ebohorquez@tm.org.mx>
date:Fri, Jan 30, 2015 at 5:46 PM



Eduardo Bohórquez
Director Ejecutivo de Transparencia Mexicana
Presente.

Estimado Eduardo:

Tal como quedé contigo, durante la conversación que tuvimos luego de la presentación del libro de Thomas Picketty en el Colegio de México, te envío este correo electrónico, que también mando en archivo Word y que además publicaré en mi blog [http://teradatomoo.blogspot.mx/2015/01/maria-marvan-laborde-transparencia.html],  sobre la demostrable deshonestidad y doble moral de la recién nombrada presidenta del Consejo Directivo de Transparencia Mexicana, la señora María Marván Laborde, quien no tiene calidad moral para ese ni ningún otro puesto en cualquier organismo que pretenda combatir la cultura de la corrupción en México, tal como siempre ha proclamado hacer  Transparencia Mexicana. Se trató de una pésima elección.





Porque la señora Marván me consta que como comisionada del IFAI incurrió en conflicto de interés en lo personal, al resolver a modo el recurso de revisión 4819/08 [http://bit.ly/QYt62W] que yo presenté y del cual fue comisionada ponente, a fin de encubrir una resolución  errónea anterior de ella y sus colegas comisionados [bit.ly/1Cid6xr] avalando el error del fallecido Alonso Lujambio (Q.E.P.D.), quien había cometido el error garrafal de señalar como espía a la entonces ya fallecida escritora Elena Garro “basándose” en dos papeles anónimos, lo que derivó en un escándalo mediático internacional [bit.ly/1yfWa4l]. Como respuesta al escándalo que el propio Pleno del IFAI había desatado, Alonso Lujambio, en entrevista con Excélsior [bit.ly/1DfIj15], terminó comprometiendo públicamente a ese Pleno a que “impulsaría” el conocimiento de esos papeles por parte del público, y lo que hice fue tomarle la palabra; pero resultó que para la señora Marván y sus colegas comisionados lo que dijeran en entrevistas periodísticas, a las cuales paradójicamente eran y siguen siendo tan afectos para promoverse como adalides de la democracia y la rendición de cuentas, esas declaraciones no implicaban compromiso alguno.

Y no sólo eso, la señora Marván también, junto con los otros comisionados que votaron la resolución, se hizo de la vista gorda con respecto al conflicto de interés de su subordinada Elena Wolf, secretaria técnica del Pleno del IFAI, si es que la misma Marván, junto con los otros comisionados, no alentó ese tipo de conducta, lo cual no parece creíble. Wolf, como denuncié en mi texto, votaba como miembro del Comité de Información del IFAI a favor de las declaraciones de inexistencia de la información que ella misma presentaba como funcionaria del Instituto. Si quieres verlo de forma humorística, ingresaba una solicitud a través de la ventanilla y luego se pasaba del otro lado para ponerle ella misma el sello de aprobado. Eso ocurría (y no dudo que siga ocurriendo) en la institución emblema de la transparencia y la rendición de cuentas, cometido por quien también ha sido miembro de la institución emblema de la transición democrática, el IFE ahora INE.  




El todavía reciente escándalo de la llamada “Casa Blanca” de la pareja presidencial Enrique Peña Nieto-Angélica Rivera, puso el tema del conflicto de interés en la actual agenda pública. Ya conoces el ensayo sobre este tema que publiqué hace cinco años: [bit.ly/1vtRlaW].  Del que puedo decir que fue un texto pionero, más siendo dirigido al público no especializado porque en ese momento no había más antecedente que un trabajo académico de David Arellano Gault y Walter Lepore, ambos del CIDE. 

Y bueno, Eduardo, resulta que las “musas” que inspiraron la escritura de ese texto fueron las ya mencionadas María Marván y Elena Wolf, con el tipo de abusos que he señalado. Tanto que a esta última la menciono expresamente. ¿Qué autoridad moral tiene entonces María Marván para criticar el conflicto de interés y otros abusos de los funcionarios actuales si ella incurrió en ese tipo de conducta cuando era lo que se llama una “servidora pública”? La señora Marván no es más que una cínica hipócrita. 

Para que tú y los demás que lean esto entiendan cabalmente el caso debo ponerlos en antecedentes, que he procurado sean lo más breves, por lo que he sacrificado entrar en todos los detalles. En realidad he evitado que todo este mensaje se alargue todo lo que podría alargarse si se entra en detalles. Por eso, si algo no te queda claro, si consideras necesitar más información, estoy a tus órdenes para proporcionártela.


ELENA GARRO Y EL 68




Como sabrás, Elena Garro fue la primera esposa de Octavio Paz. Una escritora con personalidad y talento propio pero a quien un pasaje de su vida, todavía con muchos enigmas, terminó destruyéndola.

En 1968, poco después de la matanza del 2 de octubre, Elena Garro apareció  denunciando en la prensa nacional a un amplio grupo de intelectuales, Carlos Monsiváis, José Luis Cuevas, Luis Villoro y más, entre ellos, como los complotados que habían estado detrás del movimiento estudiantil. Eso la desprestigió y aisló socialmente para siempre. Además se le etiquetó como una “loca”, que por eso habría hecho lo que hizo.



Hay una excepcional investigación sobre este asunto, aunque con aspectos que considero equivocados: la tesis profesional de Rafael Cabrera [bit.ly/1i5C1W3], quien en tiempos recientes fue el periodista iniciador precisamente de la investigación periodística de la “Casa Blanca” de la pareja presidencial.



EL ESCANDALO DE 2006


En enero de 2006 un editor, Alfredo Herrera Patiño, presentó una solicitud de información al Archivo General de la Nación solicitando “copia simple de todos los documentos que versen sobre Elena Garro o Elena Garro de Paz recibidos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, entre los años de 1962 a 1970”. También ese mismo tipo de documentos sobre Octavio Paz. Como Herrera no estuvo conforme con la respuesta, promovió recursos de revisión a los que se les darían los números 0412/06 y 0413/06, los cuales se acumularían para resolverlos juntos. El comisionado que recibió la encomienda de resolver el caso, el comisionado ponente, fue Alonso Lujambio, poco después nombrado comisionado presidente del IFAI.



En la resolución de Alonso Lujambio [http://bit.ly/1Cid6xr], para justificar la publicidad de esa documentación Lujambio afirmó que “de dichos documentos se desprende que Elena Garro era informante del Gobierno Federal” durante el año de 1968 y antes, lo que, consideró él, constituía “información que contribuye, sin duda alguna, a transparentar la gestión de las autoridades de aquella época y favorece la rendición de cuentas a los ciudadanos” (p. 28), pero ni él ni la prensa precisaron jamás que los que se mencionaron como documentos oficiales que implicaban a Garro en actividades de espionaje eran nada más que un par de papeles anónimos.

 
Como reacción al escándalo mediático que el propio Lujambio y sus colegas del Pleno del IFAI habían iniciado con la afirmación de la supuestamente comprobada actividad de espionaje de Garro, en el diario Excélsior del 15 de julio de 2006 se publicó la nota periodística “Que juzgue el país si Elena Garro fue espía”, en la que se incluían declaraciones de Lujambio haciendo  el compromiso público que ya he mencionado. En la resolución del recurso 4819/08 [http://bit.ly/QYt62W] que Marván resolvió de forma deshonesta, hice la transcripción completa de lo publicado en Excélsior, que está entre las páginas 8 y 9. Aquí lo declarado por Lujambio:

Tras las reacciones de indignación entre los familiares de la escritora y la expectativa de la comunidad artística sobre la publicación de esos documentos, los comisionados del IFAI aseguraron que serán respetuosos y atentos con estas expresiones, pues sus resoluciones se toman estudiando cada caso:


 “El IFAI no califica la veracidad o verdad que contienen los documentos, sino que analiza el contenido para fallar respecto a la  publicidad de la misma, si lo que los documentos dicen es verdad o mentira, eso lo determinaran los historiadores, los actores de la época, los literatos, no el Instituto.


 “(En el futuro) vamos a impulsar quese conozcan esos documentos para que la opinión pública pueda juzgarlos, pueda analizarlos y serán los estudiosos de estos temas quienes determinarán la verdad de los hechos, nosotros estrictamente nos estamos pronunciando sobre la publicidad de documentos” dijo Lujambio, comisionado presidente del IFAI.   


Para Marván y cómplices, digo colegas comisionados del IFAI, resultó que esto no era un compromiso público. En la siguiente sección respondo brevemente esta mentira.

En noviembre de ese mismo año publiqué en la revista Replicante un análisis sobre esos papeles, que habían sido hechos disponibles para descarga por Herrera Patiño, el solicitante de la información, en la página web de su editorial: [bit.ly/1ojt4RO] Mostré que no era posible afirmar, como lo había hecho Lujambio, que esos papeles demostraran que Elena Garro había sido espía, y que el señalamiento de Lujambio había sido de una enorme irresponsabilidad, al no contar con bases sólidas.

A partir de entonces inició mi periplo con el IFAI, cuyos comisionados y comisionadas, la mayoría, por lo visto han terminado por verme como un “enemigo” al atreverme a señalar diversos errores, abusos y, como en el caso de Marván, su cínica hipocresía. Dos veces, con la intención de intimidarme, el personal del IFAI me ha amenazado con utilizar la fuerza contra mí; de hecho la segunda lo hicieron efectivo, al de forma cobarde hacer que la seguridad del Senado de la República me sacara de las instalaciones de Xicoténcatl, concluida una sesión de la Semana de Transparencia 2014, [bit.ly/1v8EA1a] porque me atreví a encarar al porro, Enrique Sánchez Elizalde, que había estado buscando provocarme, sólo por tratar de hablar con la comisionada presidenta Ximena Puente.

Algunos han pretendido encontrar extraño el interés que he puesto en el caso de Garro. Juan Pablo Guerrero Amparán (otro cínico) llegó a decirme que yo había personalizado el asunto; le reviré que quienes lo habían personalizado habían sido ellos, como lo hacía evidente el que buscaran a toda costa tapar el error que habían cometido como Pleno, recurriendo a cualquier trampa.
 
Aparte, en algunas personas honestas he encontrado una extraña tendencia, por ejemplo Rafael Cabrera a quien ya he mencionado, en complacerse con la imagen de Garro como una mujer loca, escritora “maldita” con leyenda negra incluida, algo lo cual sería fascinante. No puedo ver qué tenga de fascinante la destrucción deliberada de una persona para desacreditarla, que es la idea que me he formado de lo que sucedió, conforme he ahondado más y más en el caso. Ha sido esta idea de una injusticia cometida  la que me ha impulsado a no soltar el dedo del renglón. Y al exponer mis hallazgos por ejemplo he sido felicitado por Álex Grijelmo, directivo de Prisa, la compañía que edita El País o he convencido a Juan Villoro, hijo de Luis Villoro, uno de los supuestamente denunciados por Garro, que ésta fue utilizada como chivo expiatorio. Es más, se ha dado en los últimos tiempos un singular proceso de rehabilitación parcial de Garro, quien había contado haber visto al presunto asesino de John F. Kennedy, Lee Harvey Oswald, en una fiesta en México, poco antes de que volviera a Estados Unidos y, según la versión oficial, matara a Kennedy y, a su vez, fuera asesinado por Jack Ruby.
  

En un reciente y muy exitoso libro de Philip Shenon, JFK: Caso Abierto, el sobrino de Garro, Francisco Guerrero Garro, que durante años fue directivo de La Jornada, apoyó lo declarado por Elena Garro y afirmó haberse quedado callado durante décadas por miedo a exponer a su familia.

Pero volviendo a 2006, Excélsior también publicó en ese año la mentira de que entre los papeles del AGN sobre Elena Garro había un memorándum de la CIA, dando a entender que Garro no sólo había sido supuesta espía del gobierno mexicano sino agente de la CIA. [http://bit.ly/1ZLGDbA]



Ese memorándum sí existía pero nunca estuvo en el AGN ni tampoco implicaba que Garro trabajara para la CIA, algo que explica y deja muy claro el libro de Shenon. Tengo un correo de la reportera que apareció firmando la nota, Cecilia García, quien responsabiliza del “error” al entonces editor de la sección. El director editorial de Excélsior, Pascal Beltrán delRío, ya está enterado de esta situación, pero al parecer no ha querido que el diario tenga que reconocer haber publicado una información falsa.    

Entonces puedes ver, Eduardo, que hay un gran trasfondo político e histórico en el “caso Garro”, con implicaciones actuales, que tienen que ver incluso con la forma poco profesional como varios medios difundieron la información del caso en su momento. Por eso la deshonestidad de Marván al resolver el recurso como lo hizo.



LA SOLICITUD DE 2008


Solicitud de información al IFAI, del 2 de septiembre de 2008:

“Solicito la información que compruebe el cumplimiento del compromiso público del Pleno del IFAI, en el sentido de impulsar que se conozcan los documentos que fueron base para que el Instituto calificara como informante del gobierno federal a la escritora Elena Garro…el compromiso lo expresó el comisionado Alonso Lujambio, usando el plural de la primera persona, en entrevista con Excélsior, el 15 de julio de 2006…”

Lo que pretendí  en 2008 con mi solicitud, como puedes ver, fue enterarme qué había pasado con el compromiso que había expuesto Lujambio en 2006. 

A continuación hago referencia a varios oficios de funcionarios del IFAI y escritos míos, cuyo contenido sintetizo y pongo la página o páginas en que aparecen citados en el recurso de revisión 4819/08 [http://bit.ly/QYt62W] y que muestran la forma tan deshonesta en que se manejo el recurso, a fin de obtener un resultado a modo, y no cumplir el compromiso que el Pleno, a través de Lujambio, había hecho.



Oficio IFAI/STP/048/08 (STP es decir, Secretaria Técnica del Pleno:) del 2 de octubre de 2008 [http://bit.ly/QYt62Wpp. 1-2

Es una solicitud de la secretaria técnica del Pleno del IFAI, Elena Wolf Villarreal (su nombre intencionalmente se omite de la transcripción para que no se haga evidente el conflicto de interés que el siguiente oficio deja claro) al Comité de Información del propio Instituto para que declare la inexistencia de la información que solicité. Se planteaba que había, por parte del solicitante, una “apreciación errónea de la nota periodística” pues lo declarado por Lujambio era “una afirmación que aplica para cualquier caso” por lo que se trataba de “afirmaciones genéricas que no hacen referencia a documentos en lo específico”. Y concluía que “por lo tanto no puede existir un documento que compruebe el cumplimiento de un compromiso inexistente”. 



Oficio IFAI/CI-195/08 (CI, Comité de Información) del 1º de octubre de 2008 (sic) ] pp.3-7

Con este oficio, que textualmente, tal como puedes ver aparece emitido antes de la solicitud a la cual se contesta, el Comité de Información del IFAI aprobó la solicitud de inexistencia de la información que presentó la secretaría técnica, con base en los mismos supuestos argumentos que ésta había presentado, sin agregar otros. El documento lo firmaban  Ángel Trinidad Zaldívar, presidente del CI; Verónica López Cerna, titular del Órgano de Control Interno del IFAI;…y Elena Wolf Villarreal, secretaria técnica del Pleno del IFAI. ¿No te dije que era como si la señora Wolf hubiera presentado una solicitud en la ventanilla y se pasara del otro lado para ponerle ella misma el sello de aprobado?


Escrito del 21 de octubre de 2008, interponiendo recurso de revisión, al que se le dio el número que ya se ha señalado y que se le asignaría por turno a María Marván. [http://bit.ly/QYt62W]  pp. 7-14


En ella tuve que citar completa la nota periodística de Excelsior para dejar clara la “lectura mentirosa, descontextualizada y deshonesta” que hacía el IFAI para mentir pretendiendo argumentar que Lujambio no se había referido a los papeles sobre Elena Garro sino que habían sido “afirmaciones genéricas”. Desde el propio título de la nota periodística quedaba claro que la información trataba sobre Garro. Y muy importante: señalaba que los miembros del Pleno del IFAI, con su actitud de negarse a cumplir con el compromiso público mostraban miedo a que el público pudiera comprobar por sí mismo que se habían equivocado al darle crédito a dos papeles anónimos.

Haciendo evidente el ridículo en que habían caído al desatar un escándalo internacional sin tener bases. Eso fue lo que terminaría buscando evitar María Marván con su resolución encubridora.
.

Escrito de manifestaciones y alegatos” (sic) del IFAI, del 6 de noviembre de 2008 [http://bit.ly/QYt62W] pp. 15-17

En este extraño escrito, atribuido a la Unidad de Enlace del IFAI se reiteraba el pseudoargumento de las “afirmaciones genéricas”, pero además se agregaba uno nuevo: “la nota periodística…no implica compromiso público alguno del Pleno. En principio porque no se hizo dentro del formalismo que establecen las normas jurídicas aplicables para que se tome en cuenta como posición oficial”.

En otras palabras, nada de lo declarado por un funcionario público en una entrevista periodística puede serle reclamable, ni siquiera como compromiso público o moral, pues no es una posición oficial manifestada en actos con la formalidad jurídica requerida.


Y según recuerdo, como parte del Comité de Información volvía a votar Elena Wolf sin ningún problema, a favor de su solicitud de inexistencia de la información que ella misma había presentado, algo que por supuesto no se transcribió.

Dos escritos, del 13 de noviembre de 2008, uno solicitando la recusación de María Marván como comisionada ponente, por el conflicto de interés en que incurría; el otro dejando definitivamente claro que la nota periodística se refería los papeles sobre Elena Garro, con  fotocopia de la misma incluida.  [http://bit.ly/QYt62Wpp. 17-19

Oficio MML/IFAI/028/08 del 19 de noviembre de 2008 de María Marván a sus colegas del Pleno del IFAI enterándoles de la solicitud de recusación y solicitando que la rechazaran, y acuerdo ACT/26/11/2008.08 del Pleno del IFAI declarando que “no se acreditan causas de impedimento”.

Como ya has visto, Eduardo, Marván y los demás comisionados en todo momento se hicieron de la vista gorda con el conflicto de interés/desdoblamiento de su subordinada Elena Wolf. Ni a María Marván, que ahora tanto fustiga a los políticos en su columna periodística por el conflicto de interés y otros abusos, ni a ninguno de los otros comisionados, esta  situación les pareció en algún momento irregular y abusiva.


En cuanto a la propia Marván, solicité que el recurso de revisión le fuera transferido a Jacqueline Peschard, entonces recientemente incorporada al Pleno, por el conflicto de interés que implicaba que Marván resolviera sobre un asunto en el que ella misma aparecía cuestionada. En ese momento los miembros del Pleno eran los mismos que había votado a favor del señalamiento de Garro como espía, con una excepción, cuyo lugar había ocupado Peschard. Esto es lo que le señalé a Marván:


El fondo del asunto es el compromiso público que a nombre del Pleno expresó el comisionado Alonso Lujambio en el sentido de impulsar el conocimiento público de los documentos que él, en su ponencia a los recursos 412/06 y 413/06 acumulados, consideró probatorios de actividades de espionaje de la fallecida escritora Elena Garro, afirmación que provocó un escándalo mediático. Usted formó parte del Plano que votó unánimemente en sus términos la ponencia del Comisionado Lujambio, por lo que avaló el punto de vista que sostuvo sobre la escritora.


El reconocimiento de que el Comisionado Lujambio se equivocó, al considerar a dos papeles anónimos como pruebas de espionaje de Garro, implicaría el reconocer que usted misma se equivocó al votar positivamente la ponencia del Comisionado Lujambio tal cual él la presentó


Aunque ahora tengo la claridad de que nada hubiera cambiado pues también terminé teniendo una baja opinión de Peschard, otra simuladora, de quien en ese momento no estaba enterado de su cercanía con Lujambio desde el IFE, pero por lo menos se hubieran guardado las formas. Como he prometido ser breve no respondo, como podría, a la farsa que montó el Pleno para “justificar” que era legítimo que Marván y el resto de comisionados, excepto Peschard, resolviera sobre un asunto en el que aparecían cuestionados. 

Como he prometido ser lo más breve posible no entro en detalles respondiendo todas sus mentiras, pero para darte un ejemplo, pretendieron que atender mi solicitud de recusación “implicaría como efecto la anulación del quórum legal requerido” al no haber en ese momento más miembro del Pleno, fuera de Peschard, que fuera imparcial, según mi señalamiento.

No se les “ocurrió” la idea de declarar públicamente que dejaban en libertad a Peschard para que resolviera según su conciencia, y que ellos, el resto del Pleno votarían avalando la resolución a la que llegara.

Para concluir, Eduardo, te muestro la forma tan desaseada en que Marván y su equipo resolvieron el recurso, dándote un ejemplo de cómo llegaron a contradecirse en los considerandos, la resolución en sí del recurso [http://bit.ly/QYt62Wpp. 21-26

En un momento dado llegan a reconocer que la nota periodística sí se refiere al caso específico de Garro:

En el caso que nos atañe, si bien es cierto que la nota periodística aludida por el recurrente hace referencia a  los expedientes en los que se resolvieron los recursos de revisión identificados con los números 412/ y 413/06...” (sic, p.23).

Pero más adelante, en la siguiente página, cambian de parecer y  afirman en sentido contrario:

…la multicitada nota periodística carece de valor probatorio, no implica por lo tanto un compromiso del Pleno del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, ya que sólo existió por parte del comisionado Lujambio una afirmación que podría aplicarse a cualquier caso…” (sic, p.24).



CONCLUSIONES

Entonces, Eduardo, ustedes nombraron como nuevo “rostro” de Transparencia Mexicana, pues ocupa el lugar que ocupaba Federico Reyes Heroles, a una señora que cuando así conviene a sus intereses, al cuidado de su imagen pública, es capaz de manipular los hechos y mentir.




Que critica el conflicto de interés y otros abusos de los políticos y funcionarios, pero que cuando fue servidora pública en el IFAI incurrió en ese mismo tipo de abuso y se hizo de la vista gorda del cometido por su subalterna si no es que lo alentó.


Alguien que, of all places, tiene una columna periodística en Excélsior, cuando que dejó claro que, para ella, nada que aparezca en Excélsior y el resto de la prensa tiene mayor seriedad ni compromete a nada, a diferencia de los boletines oficiales, las actas oficiales y las levantadas por notario público. Así que nada de lo que aparezca en su columna la compromete a nada, por lo que puede darse baños de pureza fingiéndose ahora muy indignada ante la corrupción. 

Hay quien se sorprende por la situación de México. Cuando se construyen famas públicas de honestidad tan falsas como la de María Marván a mí me sorprende que alguien se llame a sorpresa.

Dime si todo esto que he mostrado (y eso que no he entrado en detalles) no tiene que ver con todo lo que se supone que Transparencia Mexicana tiene como objetivo combatir.

Hago público todo esto porque tu organización tiene la transparencia desde el nombre y se supondría que la señora Marván podría dar la cara y dar algunas explicaciones necesarias como pretendida adalid de la rendición de cuentas.

Atentamente.

Tomoo Terada





NOTA de Marzo 2016: Me acabo de dar cuenta de que tenía varios enlaces mal por lo que, por ejemplo, cuando señalaba que iba a la resolución de María Marván en realidad enlazaba a mi texto publicado en la revista Replicante. Me disculpo, y entiendo que algunos no hayan tomado en serio mis señalamientos al haber cometido tal error. Pero ya está arreglado, ahora quien no quiera ver es porque finge ser crítico y combativo con la corrupción.

María Marván actuó igual que el gobernador del Estado de México Eruviel Ávila, a quien una dependencia de su propio gobierno le otorgó una medalla. Pero Ávila es un político priista, o sea, algunos considerarían que la corrupción es algo está enraizado en lo más profundo de su ser; en cambio Marván pasa por una honestísima experta en transparencia y rendición de cuentas. ¿Si alguno de los dos actúa de forma corrupta quién debería causar más indignación? Yo digo que Marván, porque a la corrupción sumaría la hipocresía.

Conozco a Daniel Moreno, director de Animal Político, el medio que dio a conocer el "escándalo" de Eruviel Ávila y le he enviado algunos tuits insistiendo sobre este punto. Porque no me parece algo serio de su parte. Al final Ávila pudo hacer el ridículo pero no le hizo daño a nadie, en cambio la conducta de Marván y el resto del Pleno del IFAI no tuvo nada de graciosa e implicó abuso de sus puestos. Lo que hay que criticar del trabajo de Ávila Villegas es la inseguridad en el Estado de México.

Ha transcurrido más de un año y Eduardo Bohórquez jamás respondió a este correo y mucho menos desmintió lo que se denuncia en el mismo. A eso se le llama encubrimiento, complicidad (en el peor sentido de la palabra) incluso cobardía. Por eso le he perdido completamente el respeto y aprecio que alguna vez le tuve.

Eduardo Bohórquez y María Marván se han subido ahora al carro del movimiento #Ley3de3. Son las tácticas que utiliza este tipo de gente para promoverse una imagen como luchadores sociales, ahora en contra de la corrupción.






¿Qué piensan sus "defensores"?

Ante el silencio de estos personajes he iniciado una campaña de difusión y denuncia en Twitter. Esto me ha llevado a tener tres encuentros hasta ahora con simpatizantes-promotores de la #Ley3de3, y es preocupante lo que han manifestado dos de ellos, quienes dejan claro que como entusiastas apoyadores de nada menos que la "Primavera Mexicana", (que por lo que se ve terminará como la "Primavera Árabe" de cuyo nombre sacaron la inspiración) para nada son unos idealistas.



Un politólogo, Fernando Joaquín Monroy Cárdenas, secretario del CEEPyG (Colegio Estatal de Estudios Políticos y Gobierno A.C. de Jalisco)  y la estudiante de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey María Santos Villarreal, quien se hizo "famosa" por iniciar una petición en Change.org para que quitaran su registro al Partido Verde. Petición que no logró su objetivo. Pero al final sus actitudes fueron muy diferentes: mientras que Joaquín Monroy simplemente se retiró María Santos me bloqueó no sin antes insultarme. Ambos tienen blogs si quieren (más bien si se atreven) a responder a lo que voy a señalar en cuanto su complacencia con la corrupción aunque ambos se crean moralmente superiores y gente comprometida.

Por razones de brevedad y sintesis voy a editar las conversaciones con ellos. Aquí están enlaces para la consulta directa de las conversaciones con Monroy: http://bit.ly/1LlcEoi y Santos: http://bit.ly/1Svntnf


En Twitter han implicado que sostengo una posición de "moralismo" o "puritanismo" por difundir estas verdades y atreverme a señalar que el "movimiento de ciudadanos" 3de3 no tiene credibilidad ni autoridad moral alguna al tener entre sus promotores a María Marván. Al final esta gente se queda callada porque su reacción, al igual que en el otro extremo el silencio de, digamos, Juan Pardinas, es una reacción de defensa corporativa a "una de las suyas". ¿Hablarían de "moralismo" si María Marván no fuera su colega, amiga y (pseudo) "experta" en rendición de cuentas y transparencia?



Conversación con Joaquín Monroy:

Me estaba dirigiendo a otra persona, quien acababa de firmar para apoyar la #Ley3de3 y a la que le estaba diciendo que la acababan de utilizar gente que sólo se indignaba con la corrupción cuando no es la de sus amigos, cuando Joaquín Monroy afirmó que la #Ley3de3 era buena para evitar esos casos "venga de quien venga".






A mi cuestionamiento sobre el encubrimiento del IMCO (Instituto Mexicano de la Competividad, que dirige Juan Pardinas a Marván (el silencio puede ser una forma de la complicidad) empezó a manejar que acaso "los puritanos" (implicando que yo lo era, con un sentido religioso y fundamentalista) tendrían algo mejor que la #Ley3de3






Incluso pretendió utilizar este mismo texto del blog en mi contra, girando alrededor de un mañosa interpretación del término "calidad moral". Por cierto que no creo que haya leído en ese momento más allá de esa parte y no pasó a la parte en la que remito para que quien quiera descargue los documentos que prueban mis afirmaciones en contra de Marván.





En respuesta cité un tuit del IMCO que a su vez citaba a María Elena Morera, otra de las promotoras de #Ley3de3, en el que justamente ella usa la expresión "calidad moral". A partir de ese momento Monroy dejó de tratar de descalificarme como "puritano" y de pretender que la expresión "calidad moral" tiene un sentido necesariamente religioso. Y sin quererlo Monroy probó que yo tenía razón. Resultaba que María Elena Morera y los del IMCO podían usar "calidad moral" sin ser cuestionados pero si yo lo hacía era un "puritano". Doble moral, doble rasero para medir. Pero su "argumento" se le acabó cuando mostré que Morera y los del IMCO eran también "puritanos".






Y entré a la cuestión principal. Por razón de credibilidad del grupo promotor de #Ley3de3 María Marván debía ser separada del mismo y el grupo emitir una explicación y, agrego ahora, un deslinde.







Monroy pasó entonces a insistir en otro "argumento" que había adelantado al preguntarme si tenía una propuesta mejor que la #Ley3de3. Implicítamente afirmaba que el que María Marván fuera corrupta no afectaba en nada la validez en sí de la propuesta de #Ley3de3.







Finalmente quedó claro el porqué de las tretas de Joaquín Monroy. Se me ocurrió ver directamente su cuenta de Twitter y unos momentos antes había retuiteado a María Marván...hablando del cinismo (!). Monroy incluso le dio like al tuit en que yo señalaba esto, a lo que le respondí ahora señalando que no se le había ocurrido preguntarle a Marván, de cuyos tuits está tan pendiente, si era o no cierta la corrupción de la que la acusaba. Un científico social, Joaquín Monroy, que seguía aplicando un criterio hecho a la medida para Marván y que no sacaba la conclusión evidente: la #Ley3de3 se aplicará como las leyes anteriores también con criterios  a la medida, y seguirán utilizandose básicamente en contra de funcionarios menores, caídos en desgracia o enemigos políticos, a los que se les "castigará" con esa ley. Igual que ahora, pues seguirá habiendo intocables como Joaquín Monroy piensa que lo es María Marván.






Conversación con María Santos Villarreal:

Nota: esta conversación todavía no se ha terminado de editar.

Esto comenzó como una conversación amistosa que degeneró en los insultos al final de María Santos. Le había enviado el enlace a esta entrada del blog.


Lo sostengo: ¿Qué va a cambiar con la cacareada Ley3de3 si van a seguir existiendo "intocables" como María Marván?




Conversación con Gaby Karibeth:


De esta conversación en realidad no hay mucho que comentar, pues es evidente por sí misma.



















Addenda del 2 de diciembre de 2015, de lo ocurrido ayer. Denuncia en Twitter:



































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