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viernes, 16 de agosto de 2013

Respuesta pública a Raúl Trejo Delarbre sobre Luis de la Barreda Solórzano





Antenoche, después de la presentación de un libro del cual fue uno de los presentadores, tuve una discusión con Raúl Trejo Delarbre por su amigo Luis de la Barreda Solórzano. Prefiero no identificar ni al libro ni a sus autores porque los conozco, aprecio y respeto y supongo también Trejo Delarbre, y lo que sucedió entre yo y él no tiene que ver con ellos.

Había enviado un tuit a Trejo enterándolo de la entrada en mi blog en el que he iniciado una denuncia pública en contra de De la Barreda y aproveché para preguntarle al respecto, pues no había recibido ninguna respuesta, ninguna reacción al respecto.

Lo que siguió fue una desagradable discusión, bastante decepcionante para mí respecto a Trejo y su personalidad aparentemente analítica y crítica, pues alternativamente decía que mi denuncia era “un asunto entre ustedes” (yo y De la Barreda) que asumía un torpe intento de defensa de ese individuo con disparates como que él (Trejo) no podía tener amigos farsantes y corruptos.

Podría haber entendido que se negara a creer, de buenas a primeras, a alguien a quien sólo había visto antes una sola vez y que le “hablara mal” de un cercanísimo amigo así, de pronto, pero la actitud que adoptó rondó con el cinismo, al parecer a fin de intentar tranquilizar su conciencia.

Por ejemplo me dijo que los documentos escaneados que aparecen en mi blog eran “falsos”. Pues le respondo públicamente al señor Trejo Delarbre que lo invito (y aclaro que originalmente, en el borrador de este escrito, lo retaba pero no quiero que pretexte que se le ofende imponiéndole órdenes) a que presente una solicitud de información a la CDHDF para que confirme que solicité copias certificadas de los dos expedientes de mis quejas. Es más, que proporcione la dirección de la entrada de mi blog y pregunte si los originales de los documentos escaneados y subidos por mí ahí forman parte o no de los expedientes en los archivos de la CDHDF.

Siendo un reconocido experto en estos temas no tendría por qué ser yo quien tenga que orientarlo para que aplique algo de objetividad y análisis académico para intentar probar inútilmente su gratuita afirmación de que los documentos que he subido y los que más adelante subiré son falsos.

Y si hubiera puesto en línea un documento falso con la firma falsificada de Luis de la Barreda, ¿por qué se está tardando tanto ese señor en denunciarme si en ese supuesto eso sería un grave delito de mi parte? De por sí el que mi denuncia, hoy por hoy,  desde hace ya un tiempo aparezca de forma consistente entre los primeros resultados que arroja Google para "Luis de la Barreda Solórzano" haría reaccionar a quien nada indigno tuviera que esconder, a diferencia de De la Barreda y su careta.

He elegido referirme a Trejo Delarbre en tercera persona, para imponer una distancia, pero ya le consta a él que puedo sostener mi acusación contra De la Barreda cara a cara y estoy realmente indignado. Por otra parte, aunque me pareció de pena ajena su reacción considero que tengo que hacer público este hecho porque no sé si Raúl Trejo Delarbre se limite a seguirme considerando su no amigo, sino que ahora ya me vea como un enemigo, y de ahí lo mismo suceda con otros amigos de De la Barreda Solórzano.

Yo ya sabía que atreverme a hacer mi denuncia pública podía provocar molestias e incluso provocarme enemistades, puertas cerradas, obstáculos y, en mi caso, sí calumnias difamatorias, pero que quede claro el porqué de esas reacciones.

Y por lo visto la amistad como parece entenderla Trejo, como complicidad en el peor sentido de la palabra, le impide apreciar el MiniWikileaks mexicano que he iniciado.




Réplica de Raúl Trejo Delarbre:








Qué pena, Tomoo, el esfuerzo pírrico que hace para demostrar que no ha perdido el tiempo con una denuncia tan hueca. Qué tristeza  el empeño que mantiene para difamar a un ciudadano de altura intelectual y moral tan superior a las de usted. En su texto hay varias mentiras.

1. No hubo una desagradable discusión. No hubo discusión alguna. Usted se presentó conmigo para recordarme su envío y le respondí que su caso no me interesa. La aclaré que, desde mi punto de vista, antes que nada el Dr. De la Barreda es mi amigo y tengo un profundo afecto y respeto por él. No hubo discusión porque me parece que sus acusaciones no ameritan ser discutidas. 
2. Si hablé de la calidad de mis amigos fue porque, a mi aclaración, usted gritó "¡entonces tienes amigos farsantes y corruptos!". Desde luego lo negué. Pero los adjetivos los mencionó usted. 
3. Usted califica como cínico mi comportamiento. Además considera que he querido tranquilizar mi conciencia. Aprecio su interés para erigirse en intérprete mío pero no lo acepto como tal. Usted no tiene cualidades para evaluar la conciencia de nadie, mucho menos a partir de un encuentro casual y brevísimo.
4. Jamás dije que los documentos en su blog sean falsos. Lo que dije y sostengo es que sus acusaciones son falsas. Los documentos ni me interesan ni los he estudiado. Lo que sí puedo advertir es la obsesión enfermiza que tiene contra un hombre noble y notable como es el Dr. De la Barreda. Pero ese, más allá de ser un comportamiento de patología lastimera, con toda franqueza me tiene sin cuidado.
5. Ni amigo ni "no amigo", Tomoo. Sus inquietudes no me interesan. No será conmigo en donde encuentre motivos para nutrir su megalomanía frustrada. Lo siento. Usted solo se dibuja cuando afirma que está protagonizando un "MiniWikileaks". Híjole, que sea menos. Y todavía habla de pena ajena...



                                                                              Raúl Trejo Delarbre



Contrarréplica:

Sin duda tengo una curiosa suerte para que se me aparezca la "parte oscura" de algunas personas que tienen fama pública, no voy a decir si merecida o inmerecida porque los propios hechos son más elocuentes que las palabras, de ser inteligentes y honestos; a lo mejor todo esto que puede parecer tan raro en realidad ayuda a explicar la situación lamentable del país,  producto en gran parte de la simulación y la hipocresía, que también afecta a parte de su clase intelectual.

Ese fue el caso de Luis de la Barreda Solórzano y ahora lo es el de Raúl Trejo Delarbre, aunque en este último caso tengo la suerte de que el propio Trejo Delarbre en su réplica exhiba públicamente esa oscuridad que menciono.

En el pasado personas mucho más destacadas y de mayor trayectoria que Trejo Delarbre fueron presa de pasiones ideológicas que los llevaron a mentir, omitir, alterar "en nombre de la causa". Un escritor francés, Julien Benda, advirtió sobre las que llamó "pasiones colectivas". La pasión colectiva que muestra Trejo es la de considerar que él y sus amigos son seres superiores per se, a quienes hay que aplicar reglas de medir distintas a los demás, quienes en comparación somos considerados inferiores.

Trejo miente repetidamente en su réplica o pretende engañarse a sí mismo. Sí hubo discusión, aunque breve, porque Trejo Delarbre después de intentar algunas salidas y gracejadas que pretendió ingeniosas para evadirse quedó reducido al silencio porque terminó absolutamente alterado, incapaz de presentar un argumento, una respuesta coherente. Tan alterado estaba que se retiró de inmediato, huyó diría más bien, tan rápido que luego tuvo que regresarse porque se dio cuenta de que no se había despedido de la coautora del libro presentado, al que he hecho alusión. Y si alguien duda de lo que cuento la mejor prueba sería que Trejo se atreviera a debatir públicamente conmigo ante testigos, pero sin duda él se negará a que ahora sí quede constancia de que nuevamente lo reduzco al silencio, a pesar de ser "superior", eso dice, a mí.

Los adjetivos de farsante y corrupto sí los apliqué repetidamente al referirme a De la Barreda, no a otros amigos de Trejo que ni sé ni me interesa quiénes son todos ellos y mucho menos me consta algo malo sobre todo ese conjunto, a diferencia de De la Barreda. Tan es así que uno de sus públicos amigos, Ernesto Villanueva, quien coincidentemente ayer le envió un agradecimiento público vía Twitter por haberlo recomendado para su primer trabajo académico, es alguien con quien comparto no podría decir que una amistad cercana pero sí un aprecio y respeto mutuos. A él le conté de viva voz sobre mi acusación a De la Barreda y a diferencia de Trejo no tuvo la reacción de sentirse insultado porque considerara que, como ambos son amigos de Trejo o ambos hubieran sido en algún momento colegas en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, eso implicara que tuviera que asumir su defensa oficiosa.

Así  que es otra mentira de Trejo, quien altera lo que dije y lo saca de contexto, igual que antes su amigo De la Barreda ordenó a sus achichincles que "dieran fe" de lo que les convenía que se pusiera en las actas que ya he señalado.

Y además Trejo Delarbre mañosamente se dirige  a mí ahora de "usted", cuando que desde el año pasado que nos presentaron nos tuteamos, y me "cita" falsamente, tuteandolo a gritos, para falsificar lo que pasó en el incidente desagradable y pretender que él en todo momento fue muy respetuoso conmigo y no se alteró como lo hizo.

Raúl Trejo Delarbre exhibe abiertamente ese cinismo del que hablo al afirmar que pretendo erigirme en interprete suyo a partir de un encuentro casual y brevísimo, pero en cambio plantea como algo serio que existen acusaciones que no merecen ser discutidas, porque después de haberme visto antes una sola vez ya "sabe" que mi altura moral e intelectual es "inferior" a la de De la Barreda. Y como los "inferiores" no debemos atrevernos a cuestionar a los "superiores", como precisamente él y De la Barreda, trata de ocultar su pervertida concepción de la amistad como virtuosa indignación ante la "difamación" de quien, según da a entender el propio Trejo Delarbre, comparte con él la característica de ser también un ser superior. Se supone que escribe esto en serio y a la vez se atreve a acusarme de patología enfermiza y megalomanía frustrada.

Y hasta no le importa poner por escrito el disparate de que pueda haber acusaciones falsas basadas en documentos verdaderos. Por cierto que sí se refirió a la "falsedad" de los documentos, pero ahora pretende no haber dicho lo que sí dijo. Lo repito: que se atreva a debatir conmigo ante testigos, y mostraré cuán diferente es este Trejo Delarbre que se me mostró del respetado analista que conoce el público.

El "ser superior" Raúl Trejo Delarbre, quien no muestra en todo su escrito ninguna  superioridad en sentido moral sino todo lo contrario, evade mencionar en todo momento a nuestro mayormente corrompido pero único sistema legal que tenemos. ¿Si "difamo" a De la Barreda por qué éste se lo está pensando mucho para iniciar una acción legal en la cual tendría todas la ventajas, pero que tiene el inconveniente de que, tarde o temprano, haría que por lo menos algunas de las verdades incómodas sobre él salieran a la luz y se difundieran fuera de internet, en el "mundo real" y los "medios tradicionales"?

E ilustro a Trejo que mi acusación contra De la Barreda nada tiene que ver con las obsesiones enfermizas y patologías lastimeras que me inventa, simplemente está en congruencia con una pasión por buscar la verdad, pasión personal mía a diferencia de la pasión colectiva suya, que ha guiado mi trayectoria, relativamente breve, pero que me ha llevado a investigar entre otros asuntos:

- la versión oficial de la muerte de Emiliano Zapata

- el error del fallecido Alonso Lujambio (Q.E.P.D.) al señalar como espía a Elena Garro

- la presencia ilegal del Cisen en el Archivo General de la Nación para destruir las pruebas del 68 y otros crímenes del pasado

- la mentira de su colega en la UNAM Rosa Beltrán al inventar que los coreanos de la Zona Rosa se robaban los gatos de sus vecinos mexicanos para comérselos

- las mentiras difundidas por La Razón y Etcétera sobre Gabriel Zaid, Consuelo Sáizar y Joaquín Díez Canedo por atreverse el primero a criticar el nombramiento de José Carreño Carlón como director del Fondo de Cultura Económica

Sin duda Trejo no entiende este tipo de pasión porque muestra con su escrito que la pasión que lo guía es muy diferente a la mía. La mía es una pasión peligrosa, tanto para uno mismo que se consigue enemigos hasta gratuitos por buscar la verdad, como para otros, que quieren que esa verdad no aparezca.

Ante la carencia de argumentos intenta otra gracejada aunque el humor no se le da. No me afecta en nada porque de ese tipo de intentos de burla (y hasta hace no tanto también amenazas de muerte e insultos racistas) los he recibido en anónimos cobardes. Es muy posible que quienes mandan esos anónimos desde el Cisen ahora citen en sus anónimos a Trejo, como "prueba" de que es cierto, según esos cobardes, que tengo megalomanía, estoy frustrado, soy insoportable... El señor Trejo Delarbre pasará de ser citado en libros y artículos académicos a ser citado en anónimos. Más bajo no se puede caer.

Y finalmente aprecio, respeto y valoro mucho pero muchísimo más la buena opinión sobre mi lucha que tiene alguien como Juan Villoro, quien consideró loable mi persistencia, que las necedades mentirosas e interesadas de Raúl Trejo Delarbre.

Me ha costado un gran esfuerzo escribir en fin de semana, que uno prefiere dedicar a otro tipo de actividades, esta respuesta a las necedades y mentiras en la réplica de pretendido "hombre superior" de Raúl Trejo Delarbre. Tuve que superar la infinita flojera que me provocaron por su vacuidad nada budista tras la vanidosa pretensión de una superioridad totalmente falsa.

Ya que el señor Trejo cuenta con diversos espacios en medios de comunicación para difundir sus necedades y mentiras ya no publicaré lo que envíe, más aún si lo único que hace en sus escritos es desmentir su pretendida superioridad moral.

                                                                       Tomoo Terada


En Twitter:





publique en el blog, porque si no, según él, eso mostraría que le temo a la verdad. No se le ocurre publicarla en su propio sitio o en los espacios con que cuenta porque aunque realmente a mí no me afecta (puedo contrarréplicarsela nuevamente, de manera puntual) sí lo exhibiría y los editores tal vez hasta se lo rechazarían, porque muestra una faceta muy negativa del analista de imagen pública racional, analítica y respetuosa. 
Entre otras cosas me llama "inventor de sus propias persecuciones". Acabo de recibir un nuevo anónimo insultante, como comentario en la entrada en la que me he referido a él. Raúl Trejo Delarbre puede sinceramente creer que el acoso que he sufrido es sólo un invento mío pero por eso he tuiteado a la policía cibernética del DF con copia a él, porque su escrito aunado al nuevo anónimo sí ha logrado lo que tantos anónimos no lograron, que se me colme la paciencia. Si Trejo Delarbre de veras no es un miserable no le podra alegrar que yo o cualquiera, por más que le antipatice, sea sujeto de ciberacoso.

Denuncia por ciberacoso ante la policía cibernética, con copia para Raúl Trejo Delarbre:

http://teradatomoo.blogspot.mx/2013/09/denuncia-de-ciberacoso-con-copia-al.html


 ...amigo Luis de la Barreda Solórzano para nada. Se echa para atrás en lo importante y con eso habrá valido leer sus mentiras e insultos. 


La denuncia por ciberacoso la presenté porque el acoso es real. En cambio, cobardes, él y su amiguito De la Barreda no se atreven a presentar una denuncia en mi contra ante la policía cibernética por "acosar" y "difamar" a De la Barreda en línea. Como ya lo señalé, por las características del Derecho mexicano, una demanda por "difamación", "calumnia", "daño moral" la ganarían fácilmente, pero no sin antes quedar exhibidos solos. 


Por cierto, Trejo Delarbre, quien todos sus estudios y carrera profesional los ha realizado en la UNAM y por su edad (1953) tenía 15 años cuando el 68 y 18 cuando el Halconazo, no dice nada del Cisen y su presencia ilegal en el AGN para la presumible destrucción de las pruebas de esos crímenes. En su afán de insultarme obvia esto, que no he inventado y ha conducido al acoso en mi contra. Francamente es la actitud de un miserable. 


Tomoo Terada 



Cita textual de uno de los mensajes de Raúl Trejo Delarbre:


Si mis textos propician que se le "colme la paciencia" tampoco me preocupa. Quizá es un logro de este esfuerzo para no dejar sin réplica sus imputaciones.


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Explicación sobre la publicación de la "segunda" réplica de Raúl Trejo Delarbre:

He considerado necesaria esta larga explicación para que se entiendan las circunstancias y contexto de la publicación de esta "segunda" réplica de Raúl Trejo Delarbre.

En la última parte de mi primera contrarreplica anuncié que no publicaría más mensajes que me enviara Trejo Delarbre porque con su réplica lo único que había hecho era desmentir su autoproclamada superioridad. Confirmando esto, Trejo mandó, furioso por mi anuncio, un nuevo mensaje en el que de nuevo eludía responder a los cuestionamientos que yo hacía al papel que él había asumido como defensor oficioso de De la Barreda. En cambio intentaba otra vez minimizar mi denuncia pero ahora lo hacía entre insultos y más descalificaciones personales hacia mí, sin hacerme algún cuestionamiento serio y expresamente negandose a debatir. 

Desde ese momento he dado cuenta de cada uno de sus envíos y he aludido a ellos brevemente en Twitter, sin publicarlos aquí, porque Trejo Delarbre, obsesionado conmigo y con este, mi blog personal, mandó otros dos nuevos mensajes, ya no tan insultantes como el segundo pero también igualmente desprovistos de cualquier argumentación seria.

Ha querido engañarse, y sobre todo engañar a otros, planteando que yo no he publicado esos mensajes, especialmente ese segundo al que ya me he referido, por "cobardía". Como si, en sentido contrario, estuviera yo obligado a publicar mensajes insultantes en mi contra para probar mi "valentía". 

Lo que en realidad pretendió Trejo Delarbre y se lo frustré, fue el imponerme su voluntad insultándome a gusto en mi propio blog pretextando algo tan importante y respetable como lo es el derecho de réplica. Buscó obligarme a que me rebajara a su nivel y tuviera que responderle en el mismo tono. Logrando así distraer con ese sainete de lo importante: la deshonestidad de Luis de la Barreda. No tengo ninguna duda de que él en cambio se habría negado totalmente a publicar en su sitio un mensaje enviado por mí, en el que me refiriera a su persona en el mismo tono que utilizó conmigo. Y no se habría cansado de condenarme.

Raúl Trejo Delarbre, quien ha procurado presentarse ante el público interesado en temas de comunicación como un analista promotor de la civilidad y la necesidad de la elevación del nivel del debate público, mostró con esa conducta que esa imagen pública que ha buscado construir no es más que pura doble moral y doble discurso de su parte, pues, como ya señalé, habría sido el primero en descalificarme y condenarme como majadero e incivilizado de haber sido yo el que hubiera enviado un escrito en el mismo tono injurioso y alterado del que él pretendió que le publicara en este blog.

Quien pasa por implacable crítico de los males de la televisión privada mexicana, resulta entonces ser alguien muy parecido a la "señorita Laura" -justamente uno de los mayores entre esos males-, y cree con ella que puede exigir a gritos que su derecho de réplica sea respetado, cuando que ese derecho bien poco les importa a ambos cuando se trata de quienes los critican y les caen mal. 

Parece que mucho le afectó al desagradable Trejo Delarbre que le pusiera el alto en mi blog. El lector puede consultar el intercambio de puntos de vista que se dio entre Carmen Aristegui, Gabriel Sosa Plata y Trejo Delarbre  sobre el derecho de réplica de, quién más, Laura Bozzo en el programa de Aristegui en MVS al haber sido aludida, algo que se ha vuelto la comidilla de estos días:

http://mediocracia.wordpress.com/2013/10/23/dilemas-y-exigencias-en-el-derecho-de-replica-intercambio/.

Reflejándose en Bozzo, a quien siente que Aristegui le ha regateado su derecho de réplica como Trejo Delarbre pretende que yo se lo he hecho a él, ahora se presenta como severo, estrictísimo defensor de un principio general de respeto a ese derecho de réplica. Pero, tramposo, olvida a conveniencia el principio implícito en su afirmación: "en las formas radica la posibilidad para que se ejerzan los derechos". Quien, como podrán leer más adelante, me reclama la "manera" en la que. según él, califico y descalifico, sin precisar qué sería tan condenable de esa supuesta "manera" mía, no le importa que la perdida de las formas que se ha dado, tanto de un lado como del otro pero sobre todo del lado de Laura Bozzo, anuncia que la presencia de esa "desagradable mujer" en vivo en la cabina del programa de Carmen Aristegui sólo sería la crónica de un espectaculo grotesco anunciado, que en nada beneficie el debate público.

Lo que en realidad plantea Trejo Delarbre bajo sus aparentemente razonables y melifuas expresiones es que Aristegui sea "bien macha" y "no le saque" a Bozzo. Que Aristegui se arriesgue a que Bozzo haga en su programa lo que yo no le permití a Trejo Delarbre que hiciera en este blog: insultarme a gusto y distraer de la discusión sobre mi acusación contra Luis de la Barreda Solórzano con un sainete armado.
  
Ha pretendido aprovechar a su favor el negarme a publicar ese exhabrupto suyo que me mandó, para intentar crear la "leyenda urbana" de que habría escrito y enviado algo realmente tan demoledor, incisivo, inteligente e implacable que por eso me habría dado "miedo" el publicarlo. La realidad es otra, tan sencilla como que me doy a respetar en mi blog y respeto a mis lectores como para someterlos a la megalomanía de Raúl Trejo Delarbre, quien por lo visto pretendía que en este blog se publicara cualquier "colaboración" suya aunque fueran meros insultos y tonterías, tan sólo porque tiene el mal gusto y la poca pena de firmar hasta esos, sus exhabruptos.

Encontré una solución para que, sin verme obligado a publicar en el blog sus insultos, esos mensajes suyos fueran conocidos por otros. Porque lo que me ha preocupado no es que otras personas conozcan los insultos y descalificaciones que Trejo me lanzó, pues no se les puede dar mayor importancia, sino el que haya pretendido imponerme el publicarlos en mi blog, y para buscar lograrlo mañosamente intentara inútilmente provocarme planteando "cobardía" de mi parte, él, que mostró ser tan cobarde como para huir despavorido tal como lo hizo en la presentación que he mencionado. Por eso reenvié ese segundo mensaje y los dos siguientes, con mucha pena ajena de mi parte, a tres personas que nos conocen a ambos, destacados expertos en los temas de medios, para que les constara la impresión lastimosa que Trejo causa al enviar escritos insultantes y sin substancia. Y vieran que dentro de o junto al académico-analista que públicamente proclama la civilidad se me había revelado un energúmeno como el que me envió ese encolarizado e insultante mensaje. 

Como reacción Raúl Trejo muy pero muy molesto escribió reclamando el que yo hubiera involucrado a esas personas, cuando que en realidad había sido él quien las había involucrado al inventar que yo me había referido despectivamente a todos y cada uno de sus amigos. Pensé que Trejo Delarbre podría engañar al público pero no a esas tres personas, ante quienes habría quedado exhibido.


Pero, para terminar con este asunto de sus mensajes, que definitivamente no voy a publicar aquí en mi blog, para no hacerle el juego a Trejo Delarbre, señalo que es el mismo Trejo quien muestra que le falta valor para dar a conocer esos, según él, muy "importantes" mensajes que me envió. Hace tiempo se dijo censurado por el diario Reforma al no publicar una respuesta suya a Jaime Sánchez Susarrey, aunque en un comentario de esta entrada [http://observatoriomediosuia3.wordpress.com/2008/07/09/en-defensa-del-derecho-de-replica/#more-997] se plantea que lo que en realidad no le aceptaron a Trejo en Reforma fue publicarle con la extensión que pretendía. Afirmando que lo habían censurado Trejo distribuyó su escrito presentándose como afectado en su derecho de réplica.

La razón por la que Trejo no se ha atrevido a hacer lo mismo en este caso es porque quedaría en ridículo ante quien leyera sus tonterías, insultos y descalificaciones dirigidos hacia mí, después de haber dado a entender que sus mensajes eran muy importantes como para que me diera miedo el publicarlos. La publicación de sus mensajes lo que evidenciaría no es mi supuesta "cobardía" sino su megalomanía y la hipocresía de su doble discurso. Ha pretendido presentar como miedo lo que en realidad es desprecio, que es lo único que me han provocado sus insultos.

Y por cierto, yo sí fui censurado por Reforma, primer medio ante el cual presenté la información sobre la presencia ilegal del Cisen en el Archivo General de la Nación. Ante la actitud tortuosa que encontré en miembros de ese diario acudí a la revista Contralínea, la cual sí publicó la información:  [http://www.contralinea.com.mx/archivo/2007/diciembre/htm/Cisen_en_AGN.htm]   

Son estos, pues, los antecedentes de este mensaje de Raúl Trejo Delarbre que publico como segunda verdadera réplica, aunque en realidad ya es el quinto mensaje que Trejo, obsesionado conmigo, me ha mandado.

Se publica porque he obligado a Trejo a que se comporte y envíe un mensaje que, con todas sus persistentes mentiras e intentos fallidos de descalificación hacia mí, se pueda publicar. Pero lo que importa aquí sobre todo, y razón para publicar el mensaje de Trejo, es que lo he obligado a que ya no pueda eludir referirse a De la Barreda y a mi acusación, una vez fracasado el sainete que pretendió crear; aunque sus afirmaciones sólo muestren su baja calidad moral, como ya argumentaré en la contrarréplica.

Por eso, a pesar de que continúa con sus mentiras e hipocresía y de que ahora pretende tener mucha civilidad (ya he señalado su impostura de dirigirse a mí de "usted"), y de que también pretende engañar presentándose como quien no ha perdido "las coordenadas esenciales" de lo que también le he obligado a que ahora tenga que referirse como "diferendo", cuando que antes se negó a debatir y me negó cualquier beligerancia, por eso publico esta, su "segunda" réplica, que le saqué con tirabuzón.

En mi contrarréplica anterior, a pesar de la infinita flojera que me provocó Trejo Delarbre con su mensaje, le respondí al día siguiente de recibirlo. Reconozco que ahora esa flojera me venció y aunque varias veces intenté ponerme a escribir esta explicación y la contrarréplica varias veces las abandoné. Tanta flojera me dio. 




"Segunda" réplica de Raúl Trejo Delarbre:

 Insisto, Terada, porque en su megalomanía se le olvidan las coordenadas esenciales en este diferendo

1. No he sido yo quien inició este intercambio. Usted descalificó al Dr. De la Barreda, en cuya honestidad tengo incondicional y razonada confianza. Como no compartí sus apreciaciones calumniosas entonces usted se empeñó en descalificarme.
2. Usted ha ocultado mis respuestas. Esa es, sostengo, una expresión de cobardía.
3. Veo que le inquieta que ya no le llame calumniador. Es que me he aburrido de tanto decirle lo mismo con la esperanza de que entienda que me parecía innecesario hacerlo. Pero ya que le conmueve tanto esa omisión, con gusto le pongo remedio: es usted un calumniador, además obsesionado en los mitos que construye. MI opinión sobre su comportamiento, lejos de haberse modificado, se refuerza con cada una de las alusiones que me dirige.
4. Le deseo suerte (de veras, sin ironía) en sus denuncias contra el acoso que dice sufrir. Toda la vida he insistido en que quienes tienen algo que decir deben hacerlo de frente, sin seudónimos y menos aún de manera anónima. Condeno, por eso, los anónimos que dice haber recibido. Ojalá que logre identificar a sus autores.
5. Sin embargo no puedo dejar de reconocer que usted mismo se ha empeñado en importunar, acosar y descalificar a muchas personas. Su obsesión enfermiza en los temas que juzga importantes (y que sin duda lo son para usted) lo ha conducido a un comportamiento persecutorio.
6. Una expresión reiterada de ese comportamiento es su exigencia para que todos aquellos con quienes se tropieza compartan sus puntos de vista en los temas que a usted le interesan. Ahora me exige que opine sobre el CISEN. Lo he hecho en diversas ocasiones, cuando así lo he resuelto. Pero usted no me impone su agenda ni sus opiniones. Estoy convencido de que eso ha ocurrido con otros de los ya abundantes destinatarios de sus imprecaciones.
7. Con esa trayectoria, me parece que no tiene autoridad alguna para calificar o descalificar, menos aún de la manera en que lo hace. ¿Miserable, dice? Pues estamos ante el burro hablando de orejas.



Segunda Contrarréplica:

Ya me he referido a lo de la "cobardía" de decidir no publicar los insultos de Trejo. También me he referido ya al fingir de Trejo, quien ahora pretende tener claras las "coordenadas esenciales " de un "diferendo" que antes se negaba a reconocer como tal. Igualmente le he obligado a reconocer que las copias escaneadas de oficios de la CDHDF que se han subido al blog son reales aunque antes afirmó que eran falsas. Incluso, ante mi firmeza, se ha tenido que echar para atrás en su intento de descalificarme como un paranoico que "inventa sus propias persecuciones", tanto que, para fingir una nobleza que en realidad no tiene, ahora hasta me desea suerte para que descubra quiénes me envían los anónimos...

En resumen, que punto por punto he ido desmintiendo a Trejo Delarbre, quien ha tenido que irse echando para atrás de las que ha pretendido tajantes y concluyentes afirmaciones suyas, porque en ellas ha combinado la tontería y el cinismo tras su ridículo hacerse el digno. A continuación respondo una a una sus afirmaciones implícitas, llenas de mezquindad y tontería:


I.- Trejo Delarbre: Ouienes me caen mal no tienen derecho a la libertad de expresión

El nuevo intento de Trejo para descalificarme, que le ocupa la mayor parte de su "segunda" réplica, es un intento el cual nuevamente le sale mal por su torpeza.

¿Qué imagen busca construir Trejo Delarbre de mí para intentar de nuevo descalificarme? La de alguien que se dedica a "importunar, acosar y descalificar a muchas personas". E imponerles mis ideas sobre "los temas que me interesan". Lo que sería una "obsesión enfermiza". 

En realidad Trejo Delarbre lo que pretende es que como yo, Tomoo Terada, le desagrado tanto, no tengo derecho alguno a comunicar mis ideas, a polemizar sobre ellas, a sostenerlas, defenderlas y promoverlas incluso con vehemencia. No, si Trejo Delarbre tuviera poder para hacerlo me haría callar, me negaría absolutamente el derecho de expresarme, el cual en cambio se lo otorga a sí mismo plenamente. 

Por ejemplo tuvo un breve intercambio de puntos de vista en Twitter (no le llamaría polémica porque el formato en realidad no permite polemizar en forma)  con el entonces presidente de la ahora extinta Cofetel, Mony de Swann, sobre la licitación 21 y temas conexos [http://observatoriomediosuia3.wordpress.com/2010/10/19/19oct10-de-swaan-y-raul-trejo-debaten-en-twitter-licitacion-21/]. Se puede apreciar que Trejo Delarbre en su intercambio con De Swaan no fue "respetuoso", "mesurado", "amable", "educado", "empático", "discreto"... es decir que no se refrenó "para calificar o descalificar", porque convencido de sus ideas vehementemente buscó poner en evidencia a De Swaan como un inepto servil a los intereses de Televisa, y que éste se rindiera y le diera la razón. 

Pero le parece muy mal a Trejo Delarbre que yo califique o descalifique y, sobre todo, que lo ponga en evidencia a él como el cínico e hipócrita de doble moral y doble discurso que repetidamente ha mostrado ser con su conducta en este asunto sobre De la Barreda Solórzano.

Sea tanto el lector, yo o Trejo Delarbre quien esté convencido de su razón si busca participar e incidir en la discusión pública entonces argumenta y presenta sus razones para que los demás "compartan sus puntos de vista en los temas que le interesan".  Pretender descalificar a alguien por hacer esto, sobre todo por parte de quien muchas veces pontifica sobre la libertad de expresión, es ridículo y sólo se le revierte exhibiendo ahora públicamente en su autoritarismo y doble discurso a este hipócrita, quien pretende esconder tras una cubierta académica su deshonestidad. 


II.- Trejo Delarbre: Quienes me caen mal no tienen derecho a denunciar abusos, si se atreven a hacerlo, sobre todo con mis amigos, es porque son enfermos acosadores de personas nobles y puras

Como Trejo alude a "muchas personas" que, según él, "importuno, acoso y descalifico" aunque a ninguna identifica, sólo voy a poner un botón de muestra de esa "pobre gente" por la que tanto se conduele: Rosa Beltrán.

Ya he escrito mucho sobre Beltrán en este blog y para quien le interese confirmar y profundizar al respecto remito a estas entradas:

http://teradatomoo.blogspot.mx/2009/10/escaramuza-acerca-de-rosa-beltran-con.html

http://teradatomoo.blogspot.mx/2009/12/la-verdad-pone-cada-quien-en-su-lugar.html

La información que en ellas aparece me releva de tener que probar y argumentar lo que ya se ha probado y argumentado extensamente. La que sigue en una exposición que sintetiza los hechos.

Rosa Beltrán, señora muy influyente por ser actualmente directora de Literatura adscrita a la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM y miembro del Comité editorial de la revista Nexos, tiene o tenía una columna en el suplemento cultural Laberinto, el cual supongo sigue existiendo, del periódico Milenio Diario (a partir de los hechos que cuento dejé de leer el suplemento).  

En su número de enero de 2006 la revista Nexos presentó un monográfico sobre la Ciudad de México, en el que Rosa Beltrán publicó como colaboración un texto con el título "Fiebre Amarilla" [http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=660389]. Ese  texto era una crónica de una visita suya al Barrio coreano de la Zona Rosa, en el que, por un problema psicológico suyo consistente en un irracional odio antiasiático que ya ha expresado en otros textos pero de forma igualmente disfrazada y cobarde, introdujo varios invenciones en su texto para poder expresar ese odio pero sin riesgo de mostrarse abiertamente racista. Las más importantes fueron el inventar que un amigo la había acompañado en esa visita y que un periódico había publicado la noticia de una protesta de los vecinos de la colonia Roma ante la Delegación Cuauhtémoc en contra de los coreanos porque éstos se robaban sus gatos, sus mascotas, se daba a entender que para comérselos porque persistían en sus costumbres traídas desde Corea.

El inventar que un amigo anónimo la había acompañado le permitía atribuirle a esa, su invención, todas las mentiras y expresiones prejuiciosas que Beltrán, por temor a quedar exhibida como una racista, siendo que como académica en la UNAM, en donde prima de dientes para afuera como política oficial un discurso políticamente correcto de tolerancia e inclusión, no podía permitirse expresar abiertamente. El anónimo amigo imaginario de Beltrán, por ejemplo, era quien mencionaba la falsa noticia sobre la protesta anticoreana de los vecinos de la colonia Roma, en una periódico que también era anónimo.

No satisfecha de haber logrado ya engañar una vez a los lectores en 2006 dando (nunca mejor expresado) gato por liebre, presentando sus invenciones como hechos y difundiendo sin consecuencias su visión racista, Rosa Beltrán pretendió repetir el engaño refriteando su texto tres años y medio después, en 2009, en una versión abreviada mediante una edición muy torpe, que publicó ahora en Laberinto con el título "Extranjeros en casa".

(Originalmente era este enlace: [http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/8602402], pero acabo de darme cuenta de que Milenio lo borró, sin duda por la presión del deshonesto José Luis Martínez S. Pueden leer la "segunda versión" del texto racista y mentiroso de Rosa Beltrán en:
[http://www.correodelasculturas.org/?p=1064&lang=it], que es el enlace que ahora pongo.)

Leí ese texto. Me extrañó tanto su contenido como su evidente entrecortada redacción. Y descubrí que se trataba de un refrito. De la comparación entre las dos "versiones" se hacía evidente que Rosa Beltrán había inventado desde 2006 una serie de mentiras racistas.

Envié una carta de protesta al suplemento la cual fue publicada pero eso sí, echándome montón, acompañada tanto de una cínica "aclaración" de Beltrán, que nada aclaraba y sólo agregaba nuevas mentiras a las mentiras anteriores, como de un espaldarazo público del editor del suplemento a ella, y que para impidirme responder a las nuevas mentiras de Beltrán decretaba que sería la única vez que se ocuparían del asunto, dándole la última palabra a esa mitomana señora. 

[Me he dado cuenta de que ambos enlaces han sido suprimidos por Milenio. Hace tiempo se dio algo parecido y después de protestar señalando a José Luis Martínez S., como el responsable volvieron a estar en línea. Por lo visto tendré que hacer lo mismo.]

Desde entonces estoy vetado de facto de ese suplemento por la "condenable" acción de haberme atrevido a denunciar la enfermiza y cobarde conducta de Rosa Beltrán, el engaño tanto a los lectores de la revista como del suplemento presentándoles las invenciones de Beltrán como verdades, y en el caso de los lectores del suplemento que el editor del mismo les mostrara su desprecio confesando con desfachatez que para él no importaba que les diera textos no sólo mentirosos sino hasta para colmo refriteados.

Repito, esto es sólo un botón de muestra. Por supuesto en este y en la mayoría de los casos he provocado bastante molestia porque, desgraciadamente, hay muchos deshonestos, mentirosos e hipócritas como Beltrán y Trejo Delarbre quienes se ofenden mucho cuando, como yo me he atrevido a hacerlo, alguien les restriega en la cara esa, su deshonestidad, mentira e hipocresía.

Así que a Trejo Delarbre le parece condenable que yo denuncie y luche, dentro de mis posibilidades, en contra del racismo y la mentiras publicadas en medios. Dice no ser un miserable y que el miserable lo soy yo por atreverme a dar esa lucha. Bueno, con cada afirmación de este tipo él solo se pone en ridículo y confirma que sí, que es un miserable.


III.- Trejo Delarbre: Quienes me caen mal, ¿por qué me molestan con tonterías que ya pasaron hace tanto tiempo? ¿Si otros murieron y yo estoy vivo qué tiene que ver conmigo, qué me importa? A mí sólo me importa si involucra a mis amigos, "hombres superiores" como yo.

Con su recurrente deshonestidad, Trejo finge no haber leído bien lo que escribí para hacerse el ofendido y pretender que se le obliga a opinar sobre el Cisen, así en abstracto.

He denunciado que Santiago Creel, siendo secretario de Gobernación durante el sexenio foxista, dio una orden verbal a la entonces directora del Archivo General de la Nación (AGN) para que dejara ingresar e instalarse a los miembros del Cisen en el AGN. A pesar de que nominalmente el Cisen habían entregado los archivos sobre el 68, el Halconazo y la guerra sucia al AGN, en realidad nunca perdieron el control de esos documentos.

Creel hizo esto de dar una orden verbal para que no quedara documentación, expediente del ingreso del personal del Cisen al AGN. Porque ese ingreso jamás tuvo sustento legal.

Y si jamás tuvo sustento legal y se dio este no dejar documentación del ingreso, es bastante lógico que el personal del Cisen, al mando de quien había sido el jefe de Archivo del Cisen y tenía más de treinta años trabajando en la Secretaría de Gobernación bajo las ordenes de quienes eran investigados por las violaciones a derechos humanos, incurriendo en un conflicto de interés evidente, a lo que en realidad se dedicó fue a controlar y manipular la difusión de la información bajo su ilegal control y eventualmente a destruir la información realmente comprometedora. Por eso todos los procesos legales emprendidos contra personajes como Luis Echeverría Álvarez se cayeron.


En realidad, como se puede leer, Trejo Delarbre en ningún momento se pronunció respecto a este encubrimiento de delitos que afectaron a muchos miembros de su propia generación. Y en el colmo pretende estar muy molesto porque dice que lo quiero obligar a que comparta mi punto de vista, es decir, "obligarlo" a indignarse junto conmigo por el encubrimiento de los crímenes mencionados. Con su doble moral pretendió imponerme que publicara en este blog sus insultos pero ahora pretende indignarse -para desviar la atención-  con su fingida molestia porque se le quiso "obligar" a indignarse por esa manipulación para asegurar impunidad a criminales. Con razón apoya a De la Barreda. 

Ha mostrado que los sucesos de esa época sólo le interesan si afectan a los padres de sus amigos, como fue el caso de Luis de la Barreda Moreno, ya fallecido, padre de Luis de la Barreda Solórzano y funcionario de la extinta Dirección Federal de Seguridad, señalado de cometer violaciones a derechos humanos en ese tiempo. O para subirse al carro de la conmemoración de los 40 años del 68, publicando una investigación sobre lo que se publicó contra el movimiento estudiantil en la prensa de la época.

Lo que yo he investigado y publicado, gran diferencia con Trejo Delarbre, es sobre las acciones de políticos contemporáneos y en activo para encubrir la investigación de lo ocurrido hace ahora más de 40 años. Revelé algo que se quería ocultar en lugar de simplemente ir a la hemeroteca y trabajar a partir de recortes de información que en su momento fue publicada y difundida.

Y Trejo Delarbre se atreve a intentar cuestionar mi valentía, cuando que queda claro quién, al investigar, ha arriesgado mucho más.

Y dice no ser un miserable. 


IV.- Trejo Delarbre: Quienes me caen mal ni los veo ni los oigo. ¡Con los tuyos, con o sin razón!

Trejo Delarbre dice que tiene "incondicional y razonada confianza" en Luis de la Barreda. Si ya afirmó el disparate de que puedan haber acusaciones falsas sustentadas en documentos verdaderos no es de extrañar que afirme el nuevo disparate de que pueda haber una confianza que sea  incondicional y al mismo tiempo razonada, cuando que si es una no puede ser la otra. Es un oxímoron tal como lo es el que pueda existir un partido que se pretenda "revolucionario institucional", una contradicción lógica, tal como lo han señalado varios, entre ellos Octavio Paz. 

Raúl Trejo Delarbre pretende presentar, una vez más, como virtuosa indignación ante la "calumnia" en contra de un amigo lo que en realidad es simple y llanamente complicidad incondicional.


[La entrada está en elaboración. Falta agregar otras partes y tal vez se pulan y amplíen algunos aspectos a lo ya publicado]




Finalmente callé a Raúl Trejo Delarbre. Ya no se atrevió a mandar ni siquiera en "privado" una reacción a la entrada en la que desenmascaro a su servil amigo.

Puede arrojar cuántos insultos y descalificaciones quiera, decirme "difamador", pero a menos de que se atreva a afirmar, mentiroso, que estos documentos escaneados son falsos y mis transcripciones están alteradas, queda claro lo servil y farsante que es su amiguito De la Barreda. Y Trejo puede hacer cuántos corajes quiera y fingir indignación por el "lodo" arrojado a su amigo.

Lo extraño, una vez más, es que Raúl Trejo Delarbre no sea el primero en urgir a Luis de la Barreda Solórzano a defender su "honor" si dizque lo estoy "difamando".

Queda claro quién tiene dignidad y quién es un académico de doble moral, encubridor y solemnemente deshonesto:






Ah, y le mandé esto por correo, para que no finja que ni siquiera está enterado.

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Me gusta la buena conversación, sea personal o en línea, pero borraré sin contemplaciones cualquier insulto. Cuando he criticado a alguien siempre he mostrado las razones para hacerlo. Y jamás me he ocultado en el anonimato, como hacen muchos en línea.