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jueves, 27 de junio de 2013

#NoMásHipocresíaSobrelaDiscriminación



                                                                         Ayer y Hoy

Estoy comprometido con la lucha contra la discriminación, el racismo. Por razones éticas pero también porque la he padecido directamente. Porque he experimentado el ser objeto de burlas o incluso ser odiado tan sólo por ser un "oriental" en mi propio país, México, tanto como para ser agredido físicamente.

Y tengo el valor de reconocerlo. Hablo de valor porque a lo largo de mi vida hubo algo que siempre me llamó la atención: que si me atrevía a señalar, criticar, protestar al respecto resultaba que algunas personas decían que yo tenía "baja autoestima", que no tenía sentido del humor o que incluso que estaba "lleno de odio y resentimiento". Eso provocó que muchas veces prefiriera callarme y procurar ignorar palabras y acciones que me ofendían. Pero también me llamó la atención que, en otras ocasiones, cuando les tomé la palabra a los que decían que yo no entendía lo que era una broma y me burlé y reí de ellos resultaba que entonces ellos eran los ofendidos. Concluí entonces que no se trataba de que yo no tuviera sentido del humor sino que en la mentalidad de esa gente los papeles estaban dados. Yo debía de ser su fuente de diversión pero no se suponía que el "oriental" se riera de ellos. Fue cuando oscuramente comencé a entender lo que era la discriminación.

Inicio contando estas experiencias porque a partir de que presenté mi queja ante el Conapred por las expresiones discriminatorias de Luis de Llano Macedo en el programa Es la Hora de Opinar, de Forotv, Televisa, que conducen Leo Zuckermann y Javier Tello, acerca de las que llama "indias patarrajadas", muchas de las actitudes que he ido encontrando ahora me remiten a las actitudes de entonces.

Este es un texto de opinión pero no se podría entender mi punto de vista sin sus antecedentes y el contexto, más cuando por lo visto es considerado polémico y hasta ofensivo para algunos. Y entre estos últimos hay algunos cínicos. Además para entender algunas de mis afirmaciones tengo que remitir a mis reflexiones que están en otras entradas, las cuales señalo y a las cuales, insisto, remito.

Por eso lo que cuento y las reflexiones que me ha despertado la experiencia no serán del tipo que suele presentarse en concursos como los que coorganiza Conapred para premiar a quienes canten mejor las alabanzas de este y otros organismos similares, cayendo en una autocomplacencia en la que lo que menos importa es el combate real y efectivo de la discriminación.

Por cierto que en la convocatoria del concurso "Rostros de la Discriminación" las organizaciones convocantes ni siquiera contemplan en la Base Cuarta a los asiáticos en México como un grupo de población sobre el cual gire la temática de alguno de los trabajos a presentar en las diversas categorías, a pesar de que en este país hubo un genocidio antichino. Y que hay, sostengo, un racismo antiasiático en algunos sectores, real y actuante en el tiempo presente por más que el actual secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, sea un "oriental". Hay mucho que escribir al respecto.

La queja que presenté, acerca de las que De Llano y otros que piensan como él llaman "indias patarrajadas",  correspondería, en los términos de esa convocatoria básicamente a los grupos de población "Mujeres" y "Pueblos y Comunidades Indígenas", los cuales, a pesar de que sí son contemplados por el Conapred y organismos similares demuestran estos con su actuación concreta como la que se dio con mi queja, que en realidad no les importan más que cuando sea mediáticamente rentable.



     Que lo que Dios une el hombre no separe
.
Asistí al el recién clausurado Encuentro Internacional por la Igualdad y la No Discriminación que coorganizaron la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Conapred y la Red Iberoamericana de Organismos y Organizaciones contra la Discriminación (RIOOD).

Ahí  abordé al filósofo Jesús Rodríguez Zepeda, al término de su participación en el Panel 6 del Encuentro: El papel de los medios de comunicación y las percepciones colectivas ante la discriminación. He seguido su trabajo porque antes colaboró con el IFAI y ahora lo hace con Conapred. A quien le interese puede comprobar que a partir del error de Alonso Lujambio de calificar como espía a la fallecida escritora Elena Garro terminé convirtiéndome en público crítico de la deshonestidad y simulación que encontré en el IFAI, del que también ha sido parte el comisionado Ángel Trinidad Zaldívar, quien hace unos meses desató un escándalo sin tener autoridad moral alguna, como lo puedo demostrar.

Conté a Rodríguez Zepeda, quien ha escrito que "la no discriminación no es una agenda de buenas intenciones, demagogia co­rriente y frases cálidas", de cómo fue rechazada mi queja por la directora de quejas, Karla Verónica Calcaneo Treviño mediante un oficio lleno de criterios subjetivos y que mostraba, siendo emitido por el Conapred, una institución que se supone lucha por la inclusión, un criterio absolutamente discriminatorio, y de la respuesta que envié a ese oficio. Jesús Rodríguez Zepeda terminaría diciéndome, algo alterado, que no estaba de acuerdo en poner a unos grupos sobre otros. No quise responderle que eso era justamente lo que hacía el Conapred con resoluciones discriminatorias como la que resolvió que mi queja era improcedente. Unos minutos después esta apreciación mía la confirmaría el propio presidente del Consejo, Ricardo Bucio. 

El oficio del Conapred básicamente sostenía que no había una afectación a alguien y que los calificativos de De Llano Macedo, "india patarrajada" y demás, se referían al personaje interpretado por su madre, Rita Macedo, y no hacían referencia a los pueblos indígenas puesto que él no se manifestaba en contra de sus derechos (sic). Hice notar a Zepeda que si De Llano se hubiera referido en términos parecidos a los judíos al ser judío Zuckermann la emisión se hubiera interrumpido por la reacción del conductor. Ya he contado la reacción que tuvo Rodríguez Zepeda.

Durante el Encuentro tuve la oportunidad de hablar con algunos de los invitados internacionales del Encuentro. A uno de ellos, Christopher Tuckwood, Director Ejecutivo de “The Sentinel Project for Genocide Prevention”, una ong de Canadá que se dedica a monitorear determinadas comunidades a fin de prevenir el crimen del genocidio, le conté de la resolución del Conapred rechazando mi queja y la diferenciación que hacía entre personajes de películas e indígenas reales. Quedó bastante extrañado. Así que resultó que no era sólo una apreciación individual mía y de algunos otros mexicanos, los cuales pensáramos todos de la misma forma, el considerar que esa resolución del Conapred usa una extraña forma de razonar y es discriminatoria.

Como dije, en el discurso final de Ricardo Bucio en el Encuentro tantas veces mencionado éste dejó claro que el Conapred no es el Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación sino el Consejo Nacional Para Defender a los grupos X, Y y Z. Porque dijo algo así (espero salga la transcripción estenográfica de sus palabras) como que no debía ponerse a unos grupos en contra de otros, que todos podíamos ser diferentes pero que nos unía el estar en contra la discriminación. En otras palabras, que quien hiciera algo como lo que hice, exponer que el Conapred considera que hay "discriminados de primera" y "discriminados de segunda" fomenta la división, incluso el odio, y por lo tanto es, digamos, "divisivo".

Quien no esté de acuerdo en que sea el gobierno y el criterio de Ricardo Bucio y los otros funcionarios del Conapred los que determinen esos grupos a proteger, según sus ideas, necesidades y compromisos políticos, es divisivo. Según éstos fomenta la desunión nacional. Sin que haya habido discusión pública de por qué a unos sí y a otros no. O el porqué de que los funcionarios del Conapred minimicen la discriminación contra los indígenas, como lo hice público, siendo uno de los grupos que SÍ tienen el compromiso público de proteger.



Soy espejo y me reflejo

Mi respuesta al Conapred molestó porque hice evidente el trasfondo discriminatorio del oficio que se me envió rechazando la queja, pero también, según alcancé a enterarme, se intentó minimizar la queja porque resultaba que se me consideraba como alguien que incurría en actos discriminatorios iguales a los que señalaba. Esto pasó con el periodista Virgilio Caballero, quien me escribió lo siguiente:

Debo pedirle respetuosamente que relea el penúltimo párrafo de su mensaje, de veras.

...En el contexto o sin él, por sí mismo, rebosa rencores y discriminación que contradicen
todo el alegato objeto de su preocupación. Para qué decir que en base a subjetividades, si todas las discriminaciones lo son...
Es mi punto de vista...Y no veo, sinceramente, elementos para debatir sobre algo así.*

*Avisé y me he disculpado en privado con Virgilio Caballero, disculpa que ahora presento en público, por hacer público esta parte del correo que amablemente me envió. Pero después de enterarme que se me consideraba igual -o resulta que hasta peor-  de discriminador que De Llano tuve que responder de inmediato y de forma muy firme, a fin de dejar claro que considerarme de esa forma era o un malentendido o una deshonesta forma de no responder a mi queja.


¿Qué párrafo había leído Virgilio Caballero como para considerar, alarmado, que rebosaba "rencores y discriminación"? Pues uno en el que me limité a aplicar a otros grupos el criterio expuesto en el oficio del Conapred respecto a que hay una diferenciación entre los indígenas reales y los calificativos que expresó Luis de Llano al personaje interpretado por su mamá, Rita Macedo. Mismo criterio, diferentes grupos. Y ahí sí resultó que a algunos, como a Caballero, les pareció discriminatorio. Percibieron entonces la discriminación que no habían notado antes:


De Llano:

llegó al casting, a las pruebas, vestida del personaje que hacia en la película, de india pero pata-rajada y le dieron el papel.

y mi madre que representa una india tepuja, pero que hablaba peor que cualquier india que podía haber


Conapred:

si bien el señor Luis de Llano hace uso de las palabras "india tepuja" y "pata rajada", lo cual efectivamente no es lenguaje incluyente, éstas son usadas como calificativos para describir el personaje que la señora Rita Macedo interpretó y no para referirse de manera despectiva o insultante a los pueblos indígenas


Terada:

Lo que usted afirma es que, por ejemplo, si alguien comenta en un medio masivo, televisión o radio, que en la película Philadelphia el actor Tom Hanks interpretó a un "pinche puto" eso de ninguna forma sería insultante para los homosexuales. O que se diga de otra película, La decisión de Sophie, que la actriz Meryl Streep hizo el papel de una "maldita judía de mierda", lo que, tampoco sería ofensivo para la comunidad judía. Según la rara forma de razonar que exhibe en su oficio ninguna de esas expresiones sería insultante ni para homosexuales ni para judíos pues "sólo" son calificativos para referirse a los personajes que se interpretan. Por cierto que ni Tom Hanks es homosexual ni Meryl Streep es judía.



                                                             Mirada de Mujer (Negra)

¿Señalar la simulación que se da alrededor del combate a la discriminación es divisivo? Porque investigando he encontrado escritos y conductas que ponen en duda el compromiso con una verdadera lucha contra la discriminación por parte incluso de algunos miembros de los órganos directivos del Conapred, como en, por ejemplo, su Asamblea Consultiva.Y eso habla de una institución que entonces no está comprometida con la inclusión sino con la simulación.

Pongo de ejemplo a Epigmenio Ibarraproductor de Argos, miembro de la ya mencionada Asamblea Consultiva del Conapred.

Ibarra es conocido por ser productor de telenovelas "progresistas" con personajes más complejos que los unidimensionales que suele presentar el melodrama televisivo mexicano de Televisa y TVAzteca. Una de las primeras que produjo y de las más celebradas ha sido Mirada de Mujer (1997).

Uno de los personajes de la telenovela era el de Ivana (encarnado por la actriz Muriel Fouilland), la novia negra de Andrés San Millán (Plutarco Haza), hijo del personaje protagonista sobre el cual la telenovela giraba, María Inés Domínguez de San Millán, interpretado por Angélica Aragón.

Confieso que nunca vi la telenovela cuando se emitió, más que algunos breves partes, por los comentarios que se hacían alrededor de ella, pero jamás atrapó mi atención. Por eso no puedo afirmar con certeza lo que la presencia de una mujer negra entre los personajes de la historia narrada en la telenovela significaba. Pero siendo una telenovela "diferente" y "progresista" supongo que lo que contaba era la lucha de dos jóvenes enamorados que tienen que superar los prejuicios con los que se topan por ser de razas diferentes. Y que, en todo caso, al final los San Millán y sus amigos demostraban ser gente sin prejuicios raciales, de avanzada.

Seis años después, cuando se produce la secuela, Mirada de Mujer: El Regreso (2003) la productora de Ibarra, Argos, se pone en contacto con Muriel Fouillland para que vuelva a interpretar al personaje de Ivana. Pero resulta que pretenden pagarle de sueldo lo mismo que le habían pagado seis años antes. Por lo visto para Argos no importaba la inflación durante ese lapso de tiempo ni que Fouilland ya no fuera una total desconocida para el público televisivo de la secuela como sí lo había sido seis años antes, por haber participado en la emisión original de la telenovela.

Finalmente ambas partes pudieron acordar que Fouilland recibiera una paga que aunque siguió sin parecerle justa a la actriz sí fue más que lo que le habían pagado seis años atrás como originalmente había pretendido pagarle Argos.

Todo lo anterior no es un chisme ni un rumor que yo haya escuchado por casualidad: fue expuesto, en esos términos bastante molestos, por la pareja de la actriz en el texto con el que ganó en 2005 el primer lugar del Primer Certamen Universitario de Ensayo: "La discriminación en México", que coorganizaron la Universidad Nacional Autónoma de México y el Conapred.

Sólo quiero hacer notar la diferencia entre presentar un personaje negro para mostrar el progresismo de la casa productora y de los personajes de la telenovela que produjo, con el trato a la mujer negra, la actriz que encarnaba al personaje. Tal vez incluso en la visión de Argos mucho favor le hacían a Fouilland, maestra de Canto en el Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Porque en su texto Aarón Hernández Farfán cuenta el periplo de Fouilland para tratar de mantener una continuidad laboral. No importó que hubiera participado en una telenovela muy exitosa, eso no le brindó nuevas oportunidades, sobre todo en la televisión mexicana. Por eso, cuando se produjo la secuela de la telenovela exitosa, Muriel Fouilland no había ampliado mucho su currículum actoral ante el público masivo a diferencia de sus antiguos compañeros de reparto como Plutarco Haza, Ari Telch, Barbara Mori (quien tiene una ascendencia japonesa la cual desprecia), Fernando Luján, Margarita Gralia y etcétera, quienes sí tuvieron nuevas ofertas laborales, en proyectos que les garantizaron esa continuidad laboral y la fama ante el público masivo. Repito, por eso tal vez en la visión de Argos no era un abuso sino hasta un acto lógico el ofrecerle a la actriz lo mismo que le habían pagado antes.

En fin, no puedo afirmar, responsablemente, que Epigmenio Ibarra sea un racista o un hipócrita, un simulador, pero considero que sí debe una explicación pública de estos hechos para que tenga sentido su presencia en la estructura del Conapred.


                                         Conclusión provisional (siempre provisional)

Señalar la diferencia entre el discurso y la realidad jamás será divisivo. Lo que fomenta la división entre mexicanos es la discriminación y con más razón la hipocresía y la simulación en cuanto a su combate.

Algunos periodistas han puesto en circulación el hashtag #NoMásGóngoras, sobre el ya muy conocido y tristemente célebre caso de Genaro Góngora Pimentel. Yo propongo el hashtag #NoMásHipocresíaSobrelaDiscriminación.


Postdata:

Muriel Fouilland utiliza el nombre profesional de Muriel Ricard. 

Envié esta entrada para participar en el concurso "Rostros de la Discriminación" que coorganiza el Conapred, como un gesto humorístico y como una declaración de principios. Por supuesto no tengo ninguna pretensión de ganar uno de los lugares a premiar, y si se diera esa sorpresa lo más seguro y lamentable es que no sería el inicio de un debate necesario sobre la discriminación y su combate real y pleno sino la vieja táctica de demostrar la enorme "tolerancia" de la autoridad a quienes la critican, aunque no les haga ningún caso.

Dos de los jurados, Katia D´Artigues y Carlos Puig, son de los que crearon y difundieron el hashtag #NoMásGóngoras, por lo que mi  propuesta de hashtag va directamente dirigido a ellos. En cuanto al otro jurado, Pascal Beltrán del Río, no creo que yo le simpatice mucho si he demostrado que Excélsior publicó alguna vez información falsa, totalmente inventada por gente del diario, y Beltrán del Río no ha hecho nada al respecto a pesar de que lo enteré.

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