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miércoles, 8 de mayo de 2013

Luis de la Barreda Solórzano y el México de mentiras


                    Aclaro que esta entrada está incompleta porque está en proceso, tal como explico más adelante, aunque no lo he podido renovar con la frecuencia y rapidez que desearía por tener otros asuntos que han demandado mi atención.






NOTA:

Pues no, ya han pasado más de cinco meses desde que envié el correo de abajo y De la Barreda no se ha atrevido ni siquiera a decir pío. Por lo visto espera que, como me lo escribieron los sucesores de su padre en el espionaje y la intimidación políticas, baste con jugar la baza de su fingida "indiferencia" interpretando su papel de pretendido hombre digno. Quizá está esperanzado en que como no es un escrito de tinta sobre papel no sea tomado en serio. ¿Y si le mandara al Rector Narro un escrito "tradicional? Mmh...

Y por cierto, soy plenamente consciente de que esta entrada aún con sus documentos escaneados no puede tener un efecto legal en contra de De la Barreda por el tiempo transcurrido. Los delitos han prescrito por lo que no se podría encauzar un proceso legal en su contra, y eso en el caso de que no hubiera encubrimiento en el mayoritariamente corrupto sistema legal que padecemos en el país.

Pero como este individuo siempre ha jugado a publicitarse como hombre honesto en cambio sí puedo afectar "la buena consideración", "la buena fama pública" que consiguió echando mano de recursos públicos para publicitarse y que le ha permitido trepar. Más abajo reflexiono sobre incurrir yo en "difamación".¨

NOTA: Aquí la patética "defensa" de Luis de la Barreda Solórzano por parte de su amigo Raúl Trejo Delarbre: http://teradatomoo.blogspot.mx/2013/08/respuesta-publica-raul-trejo-delarbre.html



Luis de la Barreda Solórzano <lbarreda@unam.mx>
cc: Rector José Narro Robles <rectoria@unam.mx>
date: Thu, Jun 6, 2013 at 6:58 PM
subject: Un corrupto más: Luis de la Barreda Solórzano.
mailed-by: gmail.com

Luis de la Barreda Solórzano:

Aunque en el correo que aparece abajo y que te mandé conjuntamente con Karla Verónica Calcaneo Treviño te mencioné y califique como alguien peligroso me doy cuenta de que no te señalo como farsante y corrupto, como sí lo hago en esta entrada de mi blog:  http://teradatomoo.blogspot.mx/2013/05/luis-de-la-barreda-solorzano-y-el.html.

Puesto que ahí afirmo que estás enterado de mis señalamientos contra ti, debo mandarte este correo para que eso sea plenamente verdad. Reafirmo todas y cada una de mis señalamientos en contra tuya que aparecen y aparecerán en esa entrada porque tú y yo bien sabemos que son verdad.


He mandado tuits y "hablado mal" de ti, hasta ahora, con
Guillermo Sheridan, Eduardo Bohorquez, Ernesto Villanueva, Juan Villoro y el reportero Juan Omar Fierro. Y seguiré "hablando mal" de ti, es decir, enterando a la gente de quién eres en realidad tras tu promovida imagen de hombre probo, defensor de los derechos humanos. Así que te estoy dando nombres de quienes pueden "testificar" que te "difamo".

Y te tuteo no porque haya confianza entre nosotros sino porque tu imagen de "respetabilidad" sólo es una careta.


Tomoo Terada





A quienes acostumbren leer este blog les constará que suelo escribir entradas largas y muy detalladas. Esto se debe a que, en cuanto al mismo, siempre he procurado no ser como muchos blogs que existen, que al no ser escritos con seriedad recogen chismes, suposiciones y acusaciones no sustentadas. Por eso tiendo a ser prolijo pues he querido dejar claro que los señalamientos que hago, como la irresponsabilidad del fallecido Alonso Lujambio (q.e.p.d.) al calificar post mortem como espía a Elena Garro a partir de dos papeles anónimos, están plenamente sustentados. Si medios como Excélsior, Reforma, EFE, entre otros, no se han hecho eco de estas informaciones no es porque no estén enterados -lo están- sino porque, acostumbrados a no rendir cuentas cuando no a la impunidad, algunos de sus directivos son prepotentes cuando no deshonestos manipuladores.

Esta vez voy a intentar ser relativamente breve, pues explicar en detalle todo el asunto se llevaría, calculo, el equivalente de unas 50 cuartillas. Pero es necesario exponerlo así sea de forma lo más abreviada posible pues en la parte final de la entrada en la que respondo a la discriminatoria resolución del Conapred he hecho algunas afirmaciones negativas sobre Luis de la Barreda Solórzano, ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal e Hilda Téllez Lino, visitadora adjunta cuando De la Barreda fue presidente de la CDHDF y quien actualmente es la directora general adjunta de quejas y reclamaciones del Conapred, jefa de la ya tristemente celebre Karla Verónica Calcaneo Treviño. Si no precisara el porqué me consta que son deshonestos e hipócritas simuladores corruptos caería en lo que he criticado.

¿De qué se trata? De la desaparición en 1996 del Abono de Transporte, una tarjeta mediante la cual los que la compraban podían viajar varias veces en el Metro y autobuses. Lo que encontré en aquel entonces y me callé durante años por temor no tanto por mí sino por mi familia fue que había indicios de un peculado de alrededor de unos 20 millones de pesos, que nadie explicaba qué había pasado con ellos.

Al principio presenté una queja en la CDHDF porque, como tantas veces me ha pasado en la vida comencé buscando algo y me encontré con otra cosa. Por ejemplo leyendo un libro de entrevistas a un director de cine encontré la información que daría origen a mi investigación de la muerte de Emiliano Zapata. Así, lo que originalmente pensé que sólo se trataba de una decisión autoritaria e incorrecta, una violación a derechos humanos que afectaba el derecho de sectores de bajos ingresos a transportarse terminó mostrando un transfondo más turbio. La CDHDF de De la Barreda, de forma parcial y deshonesta y con la complicidad de la CNDH a cargo entonces de Mireille Roccatti encubrió estos hechos.

Como es mi costumbre he enterado a quien señalo, al propio Luis de la Barreda Solórzano, actual Coordinador del Programa de Derechos Humanos de la UNAM, antes director del ICESI. Se supondría que alguien tan cuidadoso de su buen nombre y honor, verdadero experto en derecho penal, podría callarme fácilmente la boca. Pero no lo hará porque tiene miedo.

Porque como podrán comprobar los lectores del blog conozco y he tenido contacto con De la Barreda Solórzano como quejoso que fui ante la CDHDF en los expedientes CDHDF/121/97/CUAUH/D0319.000 y  CDHDF/121/97/CUAUH/D2261.000, cuando él era su presidente.

No se trata del algún ataque cobarde desde el anonimato como los que he recibido desde hace algún tiempo. Lo que escribo en este blog se lo puedo decir en su cara al deshonesto De la Barreda porque yo no me escondo detrás de una computadora. Reto públicamente a De la Barreda a que me demande si realmente lo estoy "difamando". Que haga eso y no vaya a las "vías de hecho" que es lo que he temido de alguien cuya peligrosidad viene de familia. Sabe bien que es muy posible que gane, pues en el derecho mexicano es irrelevante que lo que se comunica se  trate de "un hecho cierto o falso", en este caso cierto, ciertísimo, pues lo que la norma contempla es que ese hecho comunicado a otros lo sea "dolosamente" (artículo 350 del Código Penal Federal) con la ambigüedad de ese concepto. Eso, aparte de la amplia red de contactos que tiene en el medio jurídico entre amigos, exalumnos, y gente que le debe favores. ¿No cada vez sale más basura del caso en curso de Genaro Góngora Pimentel?

Pero bien sabe De la Barreda que procediendo en mi contra con eso podría convertirme en mártir de la libertad de expresión y la lucha contra la corrupción y obtener una victoria pírrica.

[Tengo un deja vu, ¿no es Rosa Beltrán, quien inventó que los coreanos de la Zona Rosa se robaban los gatos de sus vecinos mexicanos para comérselos, directora de Literatura también en la UNAM? Resulta que esa es la calidad moral de los funcionarios que son nombrados en la Máxima Casa de Estudios.]

Así que en esta entrada procuraré sintetizar mis señalamientos en contra de De la Barreda y Téllez Lino. Estén pendientes. Poco a poco iré subiendo escaneos de documentos al respecto. No podría subirlos todos porque son tantos que sería prohibitivo.

Estos primeros documentos no serán "explosivos" porque lo primero que quiero dejar establecido es que no hablo de oídas y que De la Barreda Solórzano no puede pretender que ni siquiera sabe quién soy. Por mi parte mostraré que sé quien realmente es De la Barreda.








Hubo un primer intento de cita entre Luis de la Barreda Solórzano y yo, para tratar la queja CDHDF/121/97/CUAUH/D0319.000, que no se concretó por un imprevisto que tuve, el cual ya no recuerdo en qué consistió, el 25 de junio de 1997. Ese mismo día ingresé un escrito disculpándome con De la Barreda. Presento su cordial respuesta, no para dejar constancia de una cordialidad que después fue desmentida cuando la cita finalmente se concretó, sino para que conste que este asunto fue de su conocimiento directo.

En este caso De la Barreda no podría presentar la frecuente excusa de tantos funcionarios, de que como presidente de la CDHDF por su escritorio pasaron cientos, miles de casos, y no pude acordarse de todos ellos ni tuvo conocimiento directo de cada uno. Y que si hubo alguna irregularidad en el tratamiento de las quejas que presenté eso sólo habría sido imputable a quienes eran funcionarios menores.

No, de este caso de las dos quejas que presenté, estuvo muy cercano y estuvo plenamente informado de los detalles del mismo.



Uno de los tantos abusos que padecí: hacerme decir en un acta lo que no dije. Este es el escaneo de la copia certificada del Acta Circunstanciada de la reunión que finalmente tuve con Luis de la Barreda Solórzano, entonces presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, el 4 de julio de 1997. Su autor, Julio de la Portilla Guerrero, director general de la Primera Visitaduría de la CDHDF, mintió en este documento para complacer a su jefe. Mintió porque ahí aparezco rechazando, en forma irracional y caprichosa, una propuesta que me hace De la Barreda para que la CDHDF solicitara la intervención del entonces Presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para la resolución del problema.

No fue así. En realidad lo que pasó fue que De la Barreda, al cuestionarlo yo, se levantó golpeando con sus manos en el escritorio diciendo que yo "no entendía razones". Los funcionarios de la CDHDF tienen fe pública, es decir que al igual que un actuario pueden redactar un documento en el que manifiesten lo que presencien. Y eso tiene valor legal en un procedimiento jurídico. Pues aquí se dio un abuso de esa facultad. ¿Y qué objetividad iba a tener De la Portilla Guerrero para "poner en mal" a su entonces jefe, dando fe de lo que realmente sucedió?: que De la Barreda terminó unilateralmente la reunión porque me atreví a cuestionarlo.

Porque resulta que lo primero que hice fue ir a la Asamblea a presentar por mí mismo la solicitud a la Comisión de Gobierno que De la Barreda había propuesto. Si supuestamente me había negado a esta solución, ¿por qué fue lo primero que hice saliendo de la CDHDF?





Fue entonces que De la Portilla Guerrero, el mismo funcionario de la CDHDF que "dio fe" de que yo me había negado a que la CDHDF hiciera la gestión ante el Presidente de la Comisión de Gobierno, el priísta Amado Treviño Abatte, días después tuvo que escribirle a éste porque esa gestión terminé realizandola yo mismo, el quejoso al que él falsamente había presentado rechazando la propuesta en el acta que levantó.

Los lectores entenderan la gravedad de conductas como esta, pues es así, con actas falseadas que no falsas, como se construye una "verdad legal" conveniente al poderoso, "verdad legal" que se aleja de la verdad objetiva, la cual ha sido manipulada y distorsionada para que conste en un documento legal de tal forma que quede como una "prueba" de que las cosas ocurrieron de tal modo y no de otro.

Esto se vive cotidianamente en México y es por eso que a pesar de la continuas afirmaciones de los funcionarios de las diferentes dependencias y ordenes de gobierno, quienes protestan "conducirse estrictamente conforme a derecho", se obtienen resoluciones hechas a modo, a partir de manipulaciones como la que señalo.


Bien, empezaré a narrar, ahora sí, lo que me sucedió en la CDHDF de De la Barreda.


         [...]

Reconozco que por otras ocupaciones y también porque por momentos me he desanimado, no había concretado la exposición amplia que requería el exhibir a Luis de la Barreda Solórzano. A partir de que exhibí a su encubridor, Emilio Álvarez Icaza:

http://teradatomoo.blogspot.mx/2014/08/al-comisionado-de-la-cidh-paulo.html

Ahora me he animado, concentrándome aquí en una de las dos quejas, la CDHDF/121/97/CUAUH/D0319.000, que ya he mencionado.

En esta entrada muestro cómo Luis de la Barreda Solórzano fue servil con un asambleísta, para asegurar su reelección como presidente de la CDHDF. Y la entrada contextualiza los dos documentos escaneados que he puesto en esta entrada, y además en esta entrada hay cuatro documentos escaneados más:

http://teradatomoo.blogspot.mx/2014/09/como-aseguro-jose-luis-luege-tamargo.html

2 comentarios:

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