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sábado, 4 de julio de 2009

Mi voto nulo

Por supuesto voy a anular mañana mi voto. O mejor dicho votos, como habitante del Distrito Federal que soy. Tanto para diputado local como para diputado federal y para delegado político. Parece que ya hay acuerdo público en que lo único que ha despertado algún verdadero interés en estas elecciones intermedias han sido los movimientos tanto por el voto nulo como por los candidatos independientes. Desde hace tiempo lo que he sido es abstencionista, pues jamás he estado de acuerdo en votar por “el menos peor” o votar por partidos en lugar de hacerlo por candidatos. Eso se lo dejo al “voto duro” de cada partido, incluido aquel que obtienen abusando de la pobreza de mucha gente, a la que compran con despensas y cosas así.

Ahora voy a participar votando: anulando mi voto. Porque la anulación no es lo mismo que la abstención, si es que todavía algunos no lo entienden así. El voto que de todos modos no hubiera dado a algún candidato de algún partido lo sumaré al movimiento de protesta en contra de la clase política en general.

Lástima que yo no viva en Jalisco, porque sino votaría por este candidato independiente, que cuando menos me hizo reír hasta casi caerme al suelo cuando leí al respecto. Ciertamente éste sí merece obtener el hueso. La mayoría de los candidatos/as oficialmente registrados también me ha hecho reír, al escuchar sus discursos, entrevistas y espots, pero con la risa amarga que provoca el escuchar tanta estupidez y cinismo descarado.

¿Alejandro Gertz Manero está indignado por los funcionarios que no cumplen? Yo no le daría mi voto a quien sufre de amnesia y no recuerda su larga trayectoria en la administración pública, por lo que es corresponsable de los éxitos pero también los fracasos de anteriores gobiernos. Hubiera sido respetable que las estrellas televisivas Maite Perroni y Raúl Araiza fueran simpatizantes del Partido Verde y por eso lo apoyaran en un difundidísimo espot, pero resultó que sólo eran actores pagados que lo mismo anuncian una plataforma política que una crema para los callos. Nada que ver con Eric y Kate del Castillo, quienes abiertamente apoyaron a Vicente Fox y afrontaron el riesgo de represalias si el PRI hubiera ganado y seguido gobernando.

Por supuesto sí hay candidatos en mi opinión respetables, como por ejemplo el jurista Jaime Cárdenas Gracia, quien es candidato a una diputación por el PT (lástima por el partido que lo postula). Pero la mayoría de ellos, de todos los partidos, son o desconocidos o impresentables. Además una golondrina no hace verano: puedo respetar al candidato Jaime Cárdenas, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, autor de varios libros importantes y ex consejero de la Judicatura del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (puesto al que renunció debido a los obstáculos que se le pusieron al negarse a ignorar la enorme corrupción que hay en ese tribunal de “justicia”) y aún así seguir consciente de que el PRD es una partido con una cúpula corrupta y manipuladora. Exactamente igual que el PRI y el PAN. Lo peor es que ni siquiera puedo votar por Jaime Cárdenas ya que no es candidato en mi distrito.

No soy ingenuo. Es evidente que el movimiento anulista jamás habría llegado hasta los grandes medios y obtenido la enorme difusión que ha conseguido si los dueños de estos no hubieran creído que les pueda servir a la agenda que tienen para echar atrás la llamada reforma electoral. Porque resulta que se promueve a unos anulistas (por ejemplo Jaime Sánchez Susarrey) y a otros se les ignora (¡Por favor, León Krauze, no siga usted los malos pasos de su padre, autonombrándose “liberal” mientras ningunea y le niega la libertad de expresión a otros! Si no se cuida puede usted caer hasta donde personalmente me consta que él ha caído).

Pero me parece que el anulismo es el reflejo real de un malestar ciudadano. Los medios pueden intentar manipular el malestar para sus propios intereses y fines, pero no lo han inventado. Hay además un aspecto interesante al asumirse anulista: se escapa del círculo vicioso de la partidización, que, cual karma, define la política mexicana.

¿A qué me refiero? Seguramente habrán escuchado decir, en algún momento, a cualquier político de cualquier partido, diciendo que no se debe politizar tal o cual asunto, que no se debe “sacar raja política”. Incorrectamente se utiliza la palabra “politizar” en lugar de “partidizar”. Cualquier movimiento, queja, demanda o causa es analizada en cuanto a si beneficie a los dirigentes de tal o cual partido o grupo político al interior del mismo y perjudique a los dirigentes del bando opuesto, en lugar de que se analice y tome en cuenta la demanda en sí.

Esto ha sido evidentísimo en el manejo de la tragedia en la guardería ABC. No ha importado los 48 niños muertos y el enorme dolor de varias familias sino si este hecho puede beneficiar o perjudicar electoralmente al PAN o al PRI. De ahí el enfrentamiento verbal de un gobernador priísta, con un secretario de Gobernación de un gobierno panista. También es la base para la maroma conceptual de Eduardo Medina Mora, el procurador General de la República, quien primero declara que los delitos implicados “no son graves” y después, ante la creciente y persistente indignación que hace sentir su presión sobre el gobierno federal del cual forma parte, termina atrayendo el caso (Ya se sabe que Medina Mora es lo que Ignacio Burgoa definía como “un simulador del Derecho”, pues, como lo he dado a conocer a través de la revista Contralínea y de este mismo blog, está implicado en esa simulación de justicia que se realizó mediante el funcionamiento de la Fiscalía Especial para Movimientos del Pasado, al poner, sin fundamento legal y con base en un presumible documento falso y presentado a posteriori, los archivos de las pruebas de los delitos a cargo de un antiguo colega y subordinado de quienes se tenía que investigar).

¿En cuánto tiempo se puede imprimir la lista de todas las guarderías subrogadas por el IMSS en el país? Pienso que no más de diez minutos, aunque sean cientos de guarderías. Pero ha pasado el tiempo y ese listado no se proporciona. Ya muchos lo han dicho; si no se proporciona es porque entregarlo implica exhibir a los familiares, amigos y socios de los políticos del PAN y el PRI, a quienes se ha beneficiado para hacer negocios.

Pero por favor, no me digan que en su desempeño real los gobiernos del PRD se han comportado en forma diferente. La gran diferencia es que sus propios escándalos no son recientes. Los jóvenes muertos en el News Divine y los niños desaparecidos que se suponía al cuidado de la Procuraduría del Distrito Federal y “subrogados” a Casitas del Sur sólo hablan de un enorme desprecio por la vida y bienestar de niños y jóvenes.

Y hablo de dirigencias partidistas porque en las familias de esos niños muertos y heridos en la guardería sin duda hay lo mismo priístas que panistas que perredistas, de otros partidos y sin partido. Todos somos, sin excepción, afectados por una forma de ejercer la administración pública sin rendición de cuentas y con impunidad garantizada, salvo para los funcionarios menores.

Por eso para mí votar nulo significa mostrar mi rechazo y desprecio a TODOS. No estar en contra de la mafia de un partido para apoyar a la mafia de otro. Pero lo que importa más es lo que sigue después del 5 de julio. Conocerse y organizarse. Quienes estén dentro de los partidos que combatan a sus mafiosos internos. Que los ciudadanos sin partido busquen formas de incidir en las políticas públicas en tiempos que no sean no electorales.

Ahora bien, declaro públicamente que alguien como Denise Dresser, quien ha sido nombrada redactora del “programa” anulista en la primera reunión de los grupos que promueven el voto nulo, a mí no me representa. Haré pública después una carta que dejé para ella en el ITAM hace tiempo, la cual deja claro el por qué la señora no me despierta confianza.

En lo que a mí respecta próximamente inicio una serie de ensayos sobre los problemas del sistema político que tenemos. El primero se publicará dentro de poco, si otra cosa no sucede, y es acerca del conflicto de interés.

Porque, desde mi punto de vista, los objetivos inmediatos a promover por los distintos movimientos de inconformidad deben ser tres fundamentales:

1. Reelección inmediata de diputados federales y locales y presidentes municipales y delegados en el DF, para un segundo período. Para que los electores premien y castiguen logros y fracasos y se consolide quien tenga experiencia. Lo que hay actualmente son “brincos”: quien hoy es diputado federal se lanza luego como diputado local, quien hoy es presidente municipal o delegado mañana es candidato a diputado federal, etc.

2. Incluir a los partidos políticos como sujetos obligados en la Ley Federal de Transparencia y leyes locales de transparencia. Los partidos nacionales y locales no rinden cuentas de los recursos públicos que reciben. Ese dinero que utilizan para comprar votos, contratar propaganda electoral y los dirigentes darse una buena vida como compensación por sacrificarse en bien del pueblo. Relacionado con esto deben fortalecerse las oficinas de transparencia correspondientes al congreso federal y congresos locales.
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3. Crear normatividad y órganos de ética legislativa que traten asuntos como el conflicto de interés y el cabildeo. Porque actualmente los intereses que se hacen escuchar en los congresos son los de quienes pueden comprar a los legisladores.

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