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lunes, 25 de agosto de 2014

Al Comisionado de la CIDH, Paulo Vannuchi, sobre simulador Emilio Álvarez Icaza

Comisionado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)

Comisionado Vannuchi


Soy Tomoo Terada, la persona que encaró y cuestionó públicamente este viernes quince de agosto a la señora Pilar NoriegaGarcía, expositora en la última mesa pública de la CIDH en México en el Palacio de Minería en la cual usted también participó, correspondiente al llamado ForoAcadémico, por el manejo deshonesto de unas quejas cuya reapertura solicité cuando la señora fue primera visitadora de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF). La señora Noriega no encontró otra salida que improvisar una disculpa pública hacia mí, porque de otra forma me habría obligado a entrar en una discusión entre ambos en la cual yo habría continuado exhibiéndola a ella y a su ex jefe en la CDHDF, Emilio Álvarez Icaza, quien fue presidente de esa Comisión.

Al mismo tiempo les ofrecí públicamente a ustedes, los Comisionados de la CIDH, que posterior al término de la sesión y si les interesaba y relacionado con el caso que reclamé a Noriega, les daría información que prueba que el ya mencionado Emilio Álvarez Icaza, actual secretario ejecutivo de la CIDH, es sólo un simulador en cuanto a su imagen pública de supuesto gran luchador por los derechos humanos.

Aunque no hubo un compromiso como tal por parte de ustedes, Comisionados de la CIDH, y al final sólo usted se quedó a hablar conmigo pues ni el Comisionado James L. Cavallaro (cuya competencia abarca México), quien era el otro Comisionado de la CIDH presente, ni la relatora de Libertad de Expresión, Catalina Botero (muy delgada para ser Botero), pudieron o quisieron quedarse, no tengo ninguna duda de que el que se haya transmitido mi reclamo a Noriega y mi ofrecimiento a ustedes a través de la página web de la propia CIDH y TVUNAM para indeterminado número de “testigos” sí implica una “presión moral” para que ustedes acepten mi ofrecimiento.

Sobre todo si soy alguien que da la cara, pues otro de los expositores presentes, el licenciado Víctor Hugo Pérez Hernández, quien estuvo en representación de la Doctora María Leoba Castañeda, directora de la Facultad de Derecho de la UNAM, por problemas de salud de ella, puede confirmar mi identidad como estudiante de la Facultad que no ha concluido la carrera. Y una de las principales razones para eso han sido los individuos como Álvarez Icaza, pues en un momento dado me convencí que sólo los simuladores como este individuo podrían progresar, no la gente realmente honesta. Quiero recordarles, resaltar ante ustedes, Comisionado Vannuchi*, pues a través de usted me estoy dirigiendo también a sus demás colegas Comisionados de la CIDH, que incluso obligué a la señora Noriega a reconocer ahí mismo, en vivo, que lo que yo denunciaba y reclamaba era cierto, tanto que por eso se disculpaba públicamente. Por eso ustedes, comisionados de la CIDH, no podrían argumentar que no me harían caso por la sospecha de que se trata de la mera ruin calumnia a un hombre tan honesto y preocupado por los derechos humanos como ustedes consideran a Emilio Álvarez Icaza, pues de otra forma no lo habrían seleccionado como secretario ejecutivo.

En cualquier caso yo haré público este escrito para que conste que ya me comuniqué formalmente con ustedes y que sostengo por escrito lo que expresé verbalmente en presencia suya, del Comisionado Cavallaro, y de todos los presentes en el patio del Palacio de Minería en ese momento sobre este individuo deshonesto y simulador. Y más, mucho más.
   
Porque si según la Convención Americana sobreDerechos Humanos ustedes, los Comisionados de la CIDH, deben ser “personas de alta autoridad moral”, también debe serlo el Secretario Ejecutivo de la Comisión, tal como lo establece el punto 2 del artículo 11 del Reglamento de laCIDH. Lo que estoy denunciando es la violación de esa norma. ¿Puede tener alta autoridad moral alguien como Álvarez Icaza, quien, en lo que me consta y les puedo probar, encubrió abusos de la administración anterior a la suya en la CDHDF, cometiendo abusos ya absolutamente propios la administración a su cargo?

 Entiendo que esta es una situación sui generis pues aunque los abusos de Álvarez Icaza fueron cometidos cuando era funcionario estatal (una comisión de derechos humanos como la CDHDF es parte del Estado, no es una ong), tanto por el tiempo transcurrido como por el hecho de que actualmente sea alto funcionario de la CIDH esta no es una petición-denuncia de las que suele procesar normalmente la CIDH.

 Si hubiera que definirla de alguna manera, esta es mi aportación al proceso de fortalecimiento de la CIDH, el cual debe ser permanente, y que les entrega un simple ciudadano del mismo país de aquel quien es señalado, pues el que se les haya colado una fruta podrida en la CIDH, quien los ha engañado mostrando una careta de honestidad y preocupación por los derechos humanos que se derrumba con una revisión en detalle que muestra que esa careta se la pone y se la quita según sus intereses, es una debilidad que deben corregir. Decidan si tal clase de individuo vale la pena que siga formando parte de la CIDH, decidan si públicamente quieren enviar el mensaje de que para formar parte de la CIDH no importa ni la honestidad ni la congruencia sino el tener un currículum impresionante, en el que, por supuesto, se omiten las deshonestidades y abusos cometidos. Porque la autoridad moral que necesita una institución como la CIDH, cuya función es la de “promover la observancia y la defensa de los derechos humanos”, no se obtiene ni conserva con el mero aparente estricto apego a la normatividad.

 Debo adelantarme a la objeción de que todo esto podría tratarse nada más de un asunto personal ente yo y Álvarez Icaza, pues alguien tan mañoso como él podría tratar de minimizar así mis señalamientos en contra suya. Pues no niego que este asunto está cargado emocionalmente para mí. Les constó a usted, el Comisionado Cavallaro, y los demás presentes que estoy realmente indignado con Álvarez Icaza, y tengo un profundo desprecio y asco hacia él por hipócrita. Pero esta animadversión surgió a partir de que acudí como quejoso, es decir, alguien que acudió para que los derechos humanos suyos y de otros fueran protegidos, y fui tratado por él y la administración de la CDHDF a su cargo de forma deshonesta, prepotente, irrespetuosa e indigna, con abierta parcialidad a favor de la administración anterior de la CDHDF que había concluido de forma corrupta mis quejas. Antes de esto no conocía a Emilio Álvarez Icaza y por el contrario algunas personas que estimo me habían hablado positivamente acerca de él.

También debo informarles que no soy el único que se ha quejado de ser objeto de abusos por parte de Álvarez Icaza y la administración que estuvo a su cargo. No sé acerca del trato a otros quejosos, pero ya que en su carta de postulación Álvarez Icaza resaltó el número de empleados y la cantidad de recursos que estuvieron a su cargo en la CDHDF, les entero que ex trabajadores de esa Comisión en su momento se quejaron de él, quejas de las que por supuesto quienes las emitieron son quienes asumen la responsabilidad de sustentarlas, destacadamente el señor Rogelio Villarreal Macías, ex subdirector de Publicaciones de la CDHDF.

Y aunque fuera yo el único a quien en toda la historia de la CDHDF se le hubieran cometido abusos, un solo caso sería motivo de condena, pues sino se estaría afirmando implícitamente que todos los demás quejosos que han acudido a la CDHDF merecían ser protegidos en sus derechos humanos y tratados con respeto y dignidad excepto yo, volando el principio de trato igual y no discriminatorio.

Pero quiero centrarme en lo que sucedido con Pilar Noriega, para hacerlos conscientes de que este es un asunto muy serio. Pues, ¿por qué habría tenido que disculparse la señora Noriega por el hecho cotidiano, nada infrecuente y hasta banal de que la CDHDF hubiera resuelto en sentido negativo la reapertura de mis quejas que había yo solicitado, como en tantos otros casos de otros tantos quejosos ante esa Comisión en que se resuelven negativamente sus peticiones sin que eso implique algo irregular o indebido?

 Lo que pasa es que la señora Noriega está plenamente consciente de que hubo abusos en mi contra y ella participó en los mismos. Al encararla, micrófono en mano, le recordé que estuve en su oficina en la CDHDF y terminó diciéndome que yo podía ingresar cuánta solicitud de reapertura de mis quejas quisiera, y ellos en la CDHDF me responderían con un machote, el mismo escrito como respuesta negativa una y otra vez.  
Es decir que la señora Noriega reconoció públicamente, en presencia de ustedes, dos de los Comisionados de la CIDH, por no hablar del público presente y telespectador, que siendo funcionaria de una comisión de derechos humanos del Estado, pagado su sueldo con recursos públicos, deliberadamente buscó desalentarme como quejoso para no proseguir mis quejas, y hacerme sentir que sería inútil que insistiera en su reapertura. Como Comisionados del CIDH, como encargados de vigilar que se respeten los Derechos Humanos en el ámbito de los Estados Americanos, ¿consideran que una conducta de este tipo, realizada por parte de la señora Noriega con la indudable complacencia de Álvarez Icaza, se salda con una disculpa improvisada?

 Más bien, como en otras disculpas públicas que se han ofrecido por parte del Estado mexicano, la disculpa en este caso tendría que dármela públicamente de manera formal la actual presidenta de la CDHDF, Perla Gómez Gallardo, asumiendo los abusos que padecí como una falla institucional de la CDHDF, de los que ella en lo personal no sería responsable por haber sido cometidas por administraciones anteriores a la suya, las de Luis de la Barreda Solórzano (1993-2001) y de Emilio Álvarez Icaza (2001-2009), pero que asumiría como propias como actual titular de la institución.

Si la señora Pilar Noriega realmente ha cambiado y ya no es la mujer prepotente y deshonesta que me tocó padecer hace más de diez años bien por ella, pero que no crea que su mera disculpa improvisada me va a convencer de ello. Y menos si para buscar justificarse dice mentiras, porque lo que le dijo a usted, Comisionado Vennuchi, de que mis quejas se trataban de un aumento a la tarifa del Metro es mentira.

Y tal como lo dije en voz alta, ignoro el trabajo que esté realizando la señora Noriega en la Comisión de la Verdad en el estado de Guerrero, pero realmente espero que sea un gran trabajo, muy diferente de lo que tocó a mí ver de ella en la CDHDF, por la justicia que merecen las víctimas de abusos en el pasado de ese estado.

 Es más, Comisionado Vannuchi, como usted y el Comisionado Cavallaro han trabajado temas de justicia transicional respecto a las dictaduras en Brasil y Chile, les entero que yo he difundido información que muestra la ilegalidad de la presencia del personal del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), organismo de “inteligencia política” de la Secretaría de Gobernación, en el Archivo General de la Nación, apoderados de los acervos de la extinta Fiscalía del Pasado (Femospp), que supuestamente haría justicia en cuanto a las violaciones de derechos humanos del pasado como las matanzas del 2 de octubre de 1968, la del 10 de junio de 1971 mejor conocida como “El Halconazo”, y la llamada “Guerra Sucia”:



Como muestro, yo mismo he sido un luchador por los derechos humanos, pero a diferencia de Emilio Álvarez Icaza y Pilar Noriega jamás he recibido dinero del gobierno como pago por (supuestamente) ser un defensor de los mismos ya con un nombramiento oficial.

Comisionado Vannuchi, este correo es sólo es para contextualizar la narración que les enviaré ya en detalle sobre los abusos que padecí en cuanto a las multireferidas quejas que presenté en la CDHDF, quejas CDHDF/121/97/CUAUH/D0319.000 y CDHDF/121/97/CUAUH/D2261.000, pues considero mejor no enviar todo en un mismo correo, para su más fácil manejo y comprensión por parte de ustedes. Próximamente enviaré otro correo en el que ya narraré los abusos cometidos en mi contra tanto de parte de Álvarez Icaza como de su antecesor, Luis de la Barreda Solórzano, de quien me extrañó que usted no supiera nada si es el actual director del programa de Derechos Humanos de la UNAM. Será porque ambos, Álvarez Icaza y De la Barreda, libran una batalla no declarada por puestos y reconocimientos como grandes defensores de los derechos humanos. Y es que es inevitable referirse a este antecesor de Álvarez Icaza como presidente de la CDHDF, sobre quien expuse públicamente en mi blog personal lo siguiente, sin que hasta la fecha ese individuo, de la misma catadura moral que Álvarez Icaza, se haya atrevido a negarlo a pesar de que envié copia al rector, Doctor José Narro: [teradatomoo.blogspot.mx/2013/05/luis-de-la-barreda-solorzano-y-el.html]

Me preguntaba usted, Comisionado Vannuchi, en cuanto a la formalidad que solicitan en las peticiones que se presentan ante la CIDH, que si yo había agotado todos los recursos legales internos en México. Como ya lo manifesté esta no es una petición de las que normalmente procesa la CIDH, sino una situación sui generis acerca de la carencia en un alto funcionario de la CIDH de la alta autoridad moral que se requiere para el cargo que se le ha conferido.

Pero, a grandes rasgos jamás tuve oportunidad de recurrir a esos recursos legales internos por los que pregunta. Yo presenté mis quejas en 1996 y 1997, durante la administración de Luis de la Barreda Solórzano ambas fueron concluidas de forma deshonesta como sostengo, y en ambos casos presenté recursos ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), entonces a cargo de la señora Mireille Roccatti. En ambos recursos se recurrió a trampas para justificar la actuación de la CDHDF, tanto que en uno de los recursos la CNDH me ocultó información importante a mí, el recurrente, información que en cambio dio a conocer a la CDHDF, la cual tampoco la hizo de mi conocimiento, algo que sólo descubrí hasta 2005, cuando pude tener acceso a esa información antes escamoteada al ya existir una ley local de transparencia.

Al solicitar en 2001 la reapertura de mis quejas a la nueva administración de la CDHDF, la de Álvarez Icaza, suponiendo que sería muy diferente a la de De la Barreda, y en el contexto del entonces aparente promisorio proceso de democratización general del país, se dieron los abusos como el cometido por la señora Pilar Noriega, reconocido por ella misma. Se realizó un supuesto análisis de los expedientes de queja, a cargo de una visitadora adjunta, Laura Belinda Gómez Ortiz, subalterna de Noriega, para determinar si era procedente la reapertura de las quejas. Le llamo supuesto análisis pues en el mismo se distorsionaban los hechos contenidos en los expedientes a fin de prácticamente presentar mis quejas como irracionales y frívolas, y justificar la negativa a su reapertura. A pesar de mis solicitudes que presenté en su momento para que se me diera a conocer el contenido de este análisis jamás se me respondió, y sólo pude conocer ese contenido también hasta 2005.

Presenté entonces una denuncia ante la Contraloría Interna de la CDHDF, a cargo de Rosa María Cruz Lesbros, subordinada directa de Álvarez Icaza, en contra de la visitadora adjunta que he mencionado, quien para ese momento había dejado de trabajar en la CDHDF. La señora Lesbros buscó encubrir el abuso cometido al haberse rechazado la reapertura de mis quejas con base en un análisis que intencionalmente había distorsionado los hechos que constaban en los expedientes, y cuyo contenido se me había escamoteado en su momento.

Como ejemplo del grado de deshonestidad de Lesbros para complacer a su jefe Álvarez Icaza y justificar los abusos cometidos, en su resolución a mi denuncia textualmente expresó lo siguiente:

“…suponiendo que […] se refiera a que no le dieron a conocer el documento […], es de manifestarse que lo importante para él, no es que le den a conocer dicho documento, por el cual se apoyó la Primera Visitadora General de esta Comisión (Pilar Noriega, anotación Tomoo Terada) para reabrir o no sus expedientes, ya que en el mismo únicamente se refiere a un proyecto de acuerdo, el cual forma parte de los trámites internos de dicha Visitaduría para la realización se (sic, Tomoo Terada) de sus labores…”

 Entonces obviando la reiterada violación a mi derecho de petición al solicitar ese documento sin que se me respondiera en su momento ni siquiera en sentido negativo, la señora Lesbros estableció que ese “análisis” distorsionado y deshonesto de mis quejas no era importante para mí conocerlo e impugnarlo, pues correspondía a trámites internos de la CDHDF. No puede haber más descarada y cínica confesión de que la CDHDF funcionaba (¿funciona?) como una “caja negra” de opacidad.

Presenté entonces un recurso de impugnación de la actuación de la CDHDF, dirigido al presidente de la CNDH. En lugar de enviarlo a la CNDH como lo establece la norma correspondiente, la CDHDF se la turnó a Cruz Lesbros quien me enteró, a pesar de que el escrito no iba dirigido a ella, que haría del conocimiento del presidente de la CDHDF, Álvarez Icaza, mis “manifestaciones”. Luego recibí una notificación de Lesbros en el sentido de que Álvarez Icaza había realizado un “análisis del procedimiento de investigación” y no había encontrado nada irregular, por lo que le daba un espaldarazo a su subalterna.

En ese documento, Álvarez Icaza, sin ser abogado utilizaba un lenguaje legal para manifestar que no había encontrado ninguna irregularidad, sin retomar ni mucho menos responder a los señalamientos precisos que hice de abusos como el ya mencionado “análisis” realizado a modo para rechazar la reapertura de mis quejas.

Solicité a Álvarez Icaza que me proporcionara ese documento sin que me respondiera. Lo volví a solicitar y se me proporcionó ya en la administración del nuevo presidente de la CDHDF Luis González Placencia, en 2013, conociendo hasta entonces su contenido. Lo solicité hasta entonces, pues aunque nunca tuve contacto con González Placencia durante la administración de Álvarez Icaza González Placencia había sido primer visitador en esa administración, posterior a la señora Noriega.Por eso no tenía confianza.

¿Le parece claro entonces, Comisionado Vanucchi, si traté o no de usar y agotar todos los recursos legales que pude, incluidas solicitudes de información presentadas años después por la imposibilidad de presentarlas entonces, por lo que carecí de posibilidad, en su momento, de acceder a las pruebas para probar los abusos? ¿No le ha agotado la simple lectura como a mí me ha agotado escribir y recordar esta enumeración de abusos? Un principio jurídico establece que nadie está obligado a lo imposible.
        
Comisionado Vennuchi, como le expliqué para mí sería inviable por su alto costo enviar a Washington las fotocopias de la documentación que sustenta mis señalamientos en contra de Álvarez Icaza. Incluso el enviarlas escaneadas mediante correo electrónico. Por eso les propongo que, una vez que lean mi relato de los abusos cometidos y quieran revisar la documentación que prueba los mismos, que sea a través de las oficinas de la OEA en México, a cargo del Embajador Aníbal Enrique Quiñonez Abarca, como la haga llegar a ustedes. Así podré dejar con el/la funcionario (a) que ustedes indiquen fotocopias de los documentos que sustentan mis señalamientos contra Álvarez Icaza, e incluso hacer ante él/ella la compulsa entre esas fotocopias y los originales de los documentos o copias certificadas de los mismos que poseo para dejar establecida su absoluta veracidad. 

Por eso mando copia de este correo al embajador Quiñónez Abarca. También para contrarrestar la posibilidad, que no me extrañaría, de que Emilio Álvarez Icaza, con sus tácticas que le conozco, imponga censura a este correo e impida que llegue a su conocimiento, comisionado Vannuchi, a pesar de que tendría toda la posibilidad de defenderse y argumentar a lo que a su derecho convenga.

A usted le escribo al correo cidhdenuncias@oas.org, pues el correo que me proporcionó Paulina Corominas Etchegaray, también de la CIDH.


Atentamente.

     Tomoo Terada

*Por un error varias me referí varias veces en mi correo al Comisionado Vanucchi como "Vennuchi". Ya me disculpé con él.

martes, 6 de mayo de 2014

Fraude en el Concurso de Ensayo sobre el Canal del Congreso


[Mientras son peras o son manzanas, seguiré publicando en el blog. Considero urgente hacer pública esta información] 










NOTA: Esta entrada, hasta el momento consiste en tres escritos: 

a). Mi escrito original al senador Alejandro Encinas Rodríguez, actual presidente de la Comisión Bicamaral del Canal del Congreso, denunciando el fraude en el Concurso de Ensayo que el Canal organizó; b). Las respuestas que el señor Javier Esteinou Madrid, presidente del jurado de ese concurso, dirigió al senador Encinas buscando desmentir mis acusaciones; c). Mi respuesta al senador Encinas mostrando cuán poco serias eran las respuestas del señor Esteinou. 

El primer escrito es largo, y puede desalentar a algunos de proseguir la lectura, pero era importante establecer que el señalamiento de la existencia del fraude era plenamente demostrable y no se trataba de un capricho u ocurrencia. Los escritos dos y tres, correspondientes al señor Esteinou y a mí, son mucho más cortos, y de su lectura quedará claro que no sólo existe un fraude en cuanto al otorgamiento del primer lugar en la categoría B del concurso, sino un consistente premiar a quienes escriban "bonito" acerca de cómo se maneja el Canal del Congreso. 

Mientras que a aquellos que se atreven a señalar fallas e incluso indicios de corrupción en el Canal del Congreso se les otorgan menciones honoríficas, a fin de mostrar una supuesta voluntad de "inclusión" y quitar fuerza a esas críticas, pues se da a entender, como lo señala el propio señor Esteinou, que no obtienen galardón alguno "porque el nivel de exposición del contenido de su estudio no consumó el desarrollo de sus ideas y propuestas formuladas con base en los indicadores de evaluación".








to: Alejandro Encinas Rodríguez <aencinas@senado.gob.mx>
cc: Gerardo Maximiliano Cortázar Lara <maximiliano.cortazar@congreso.gob.mx>,
 María de la Paloma Villaseñor Vargas <paloma.villasenor@congreso.gob.mx>,
 Jesús Casillas Romero <jesus.casillas@senado.gob.mx>,
 Daniel Gabriel Ávila Ruiz <daniel.avila@pan.senado.gob.mx>,
 Alfa Eliana González Magallanes <alfa.gonzalez@congreso.gob.mx>,
 Leticia Araceli Salas Torres <leticia.salas@canaldelcongreso.gob.mx>
date: Tue, May 6, 2014 at 11:49 AM
subject: Fraude en el Concurso de Ensayo del Canal del Congreso
mailed-by: gmail.com


Senador Alejandro Encinas Rodríguez (PRD)
Presidente de la Comisión Bicamaral del Canal del Congreso


Le dije personalmente, cara a cara, el viernes 2 de mayo, cuando nos conocimos después de la presentación del libro Privatización del petróleo. El robo del siglo, en el Centro Cultural Elena Garro, y se lo reiteré ayer, frente al Senado cuando llegó en su vehículo para alguna reunión, que como participante en el Tercer Concurso de Ensayo sobre el Canal del Congreso denuncio que hubo fraude en el mismo. Ahora por escrito y sin la muchedumbre y el tumulto que hubo en la presentación ni la prisa suya de ayer para ingresar al Senado le especifico que, por ejemplo, el primer lugar de la categoría B, en la cual participé, se otorgó de forma corrupta por parte del jurado en beneficio de un determinado concursante y en prejuicio de nosotros, los otros dos participantes en esa categoría, con indicios de que fue un resultado previamente arreglado; eso entre otros aspectos turbios del concurso.



Por supuesto no me corresponde hacer las alabanzas a la valía del ensayo que presenté, pero sí reivindico el derecho de defenderlo del daño, menoscabo y burla que sufre mi trabajo al haber sido presentado de buena fe por mí en un concurso que resultó fraudulento. Exijo una disculpa pública, y contemplo el exigir también que se retire mi nombre de cualquier información institucional referida al concurso e incluso se retire mi ensayo del sitio web del Canal del Congreso para no avalar, en ninguna forma, este cínico engaño.



Disculpará que este correo sea largo (y de todas formas no voy a poner todo, pues me urge enviárselo para este martes, antes de ir a su oficina, para luego hacerlo público en mi blog teradatomoo.blogspot.com), pero como considero delicado y grave el acusar públicamente que el concurso estuvo manipulado (supongo comparte mi punto de vista), tengo que ser muy preciso y hasta puntilloso para mostrar que si cuestiono la honestidad de su realización no es porque esté “ardido” por no ganar, sino lo que estoy es indignado porque se pretendió utilizarme como comparsa para dar la impresión de limpieza a lo que fue un sucio fraude. Así que le pido tome muy en serio esto que le escribo, porque sino usted sí quedaría como comparsa o hasta cómplice de esa trama corrupta.



El fraude se dio en dos aspectos, ambos objetivamente comprobables con la lectura de los ensayos participantes, no sólo de esta edición del concurso sino también de las anteriores. 



Un fraude de tipo general, sistémico, referente a todo el concurso, a fin de advertir a quienes quieran participar que sólo tendrán oportunidad de ganar si presentan ensayos que sean aduladores para quienes conducen el Canal del Congreso, tengan una visión “positiva”, sigan una ortodoxia implícitamente establecida; y que si se atreven a hacer críticas al Congreso, las mismas no rebasen lo abstracto y teórico o se refieran a información que ya es públicamente muy conocida, como la referente a la opacidad en el manejo de los recursos. No importa entonces que edición tras edición del concurso se repitan las mismas ideas, los mismos enfoques y hasta se afirmen las mismas mentiras y medias verdades. Eso dio como resultado que no se valorara con justicia el ensayo que presenté, por su heterodoxia y visión realmente crítica con el manejo del Canal del Congreso. 



El otro, un fraude específico referente a la categoría B, para mayores de 24 años, una de las dos categorías, A y B, que tiene el concurso, y que fue la categoría en la cual participé en este Tercer Concurso, con el objetivo de que la decisión del jurado le otorgara el primer lugar a un determinado concursante a pesar de haber participado con un ensayo “reciclado” por lo menos en un 50 %, lo que indica que el resultado estuvo previamente arreglado para beneficiarlo.



Voy a desarrollar aquí la demostración del fraude específico, el que se dio ahora, en esta, la tercera edición de concurso, en la categoría B, porque es el más evidente y claro, y no tiene dificultad en ser comprendido por cualquiera. El otro fraude, el general, es más abstracto y tiene que ver con concepciones epistemológicas y de honestidad intelectual, por lo que habría algunos que hasta pretenderían argumentar negando que fuera fraude. Por eso desarrollaré su demostración en otro correo u escrito.

 
El fraude específico en la categoría B muestra que el Concurso de Ensayo sobre el Canal del Congreso está tan corrompido que, tal como le mostraré senador Encinas, hasta se puede presentar para que lo premien, con la poco convincente supuesta ignorancia del presidente del jurado sobre el particular,  un ensayo del que por lo menos la mitad del mismo en lo esencial ya fue presentado y premiado en la anterior edición de este mismo concurso. Quienes han sido ganadores pueden entonces seguir enviando sus mismos textos luego de que sean “corregidos y aumentados” para presentarlos como “nuevos” con otro título, a fin de que nuevamente se los premien. 


Antes de seguir adelante quiero mencionar dos cosas:






 A.   He participado ya en varios concursos, alguno lo he ganado, en otro se me ha concedido el segundo lugar, en otros lo que he presentado no ha tenido la menor trascendencia. Y nunca he cuestionado esas decisiones porque las he entendido como decisiones necesariamente subjetivas pero siempre honestas. Si ha habido trampa no me he dado cuenta. Pero cuando la trampa es tan evidente y descarada como la que se ha dado en este concurso corrupto, en el que se premia a los mismos por presentar el mismo texto (o casi) y se deja en el margen las aportaciones verdaderamente críticas como la mía para presentarse como incluyente, entonces no se trata de valoraciones subjetivas sino de fraude y corrupción.






 B.   En los premios literarios y a otro nivel, se han dado casos escandalosos. Un ejemplo: El escritor español Camilo José Cela, Premio Nobel 1989, ganó en 1994 el Premio Planeta, un premio con una gran dotación económica. Una desconocida, Carmen Formoso, demandó al escritor acusándolo de haber plagiado la novela que ella había presentado al mismo premio. Muchos afirmaron que ella quería aprovecharse de la fama y prestigio de Cela. Pero años después de muerto el escritor la justicia española falló a favor de esta mujer y se reconoció que el famoso Cela había plagiado a una desconocida. Así que si por ejemplo usted me habla del prestigio y honestidad de alguien como Jacqueline Peschard, miembro del jurado, como para asegurar que no podría hacer algo indebido, me habla de una simuladora que junto a Cela es nadie, y de la que su conducta deshonesta que me consta me da razón fundada para no dudar sea capaz de la conducta más ruin.






Paso a exponer puntualmente el sucio fraude específico que se ha dado en este concurso:




1. Como ya lo señalé, participé en la categoría B, para mayores de 24 años, de las dos categorías del concurso. El jurado premió en esa categoría con el primer lugar al señor Mauro Arturo Rivera León; decidió dejar desierto el segundo lugar; le otorgó el tercer lugar al señor Héctor Noé Hernández Quintana; y decidió  dar “mensión” (sic, así aparece en la página web correspondiente) honorífica, la única en la categoría, al texto que presenté: http://canaldelcongreso.gob.mx/TTiK6sKV/concurso.php.


2.  Se supone que debo aceptar, muy deportivamente, que esos dos textos, sobre todo el texto ganador, son mejores que el mío, o que en todo caso fueron más convincentes para el jurado, a fin de no aparecer como un “mal perdedor”. Y considerar que nada hubo de raro por parte del jurado en haber declarado desierto el segundo lugar y/o no habérselo otorgado al señor Hernández Quintana, para impedirme obtener por lo menos el tercer lugar.



3.  Pero malpensado que es uno, no puedo considerar más que un fraude, un “mal ganador”, al señor Rivera León, a quien el jurado le otorgó el primer lugar de esa categoría B presentando a este Tercer Concurso un ensayo con el título “Señales Abiertas, Parlamentos Cerrados: Luces y Sombras de una Evaluación-Televisiva” (“Rivera León II”), cuyas primeras 11 páginas son básicamente las mismas 11 primeras páginas del texto “Deliberación, Democracia y Medios: El Papel del Canal del Congreso en la Función Parlamentaria” (“Rivera León I”), que el mismo señor Rivera León presentó en la anterior edición, la segunda, de este mismo concurso, ensayo por el cual fue premiado con el primer lugar de la categoría A en ese entonces.



No me refiero a que presentó al Tercer Concurso exactamente el mismo ensayo que presentó en el Segundo Concurso. No, el señor Rivera León se revela mucho más listo (hasta se pasa de tal) como para haber hecho eso. No, lo que hizo fue “arreglar” y poner algunos agregados a esa “versión 1” para hacerla pasar como un texto totalmente “nuevo”(versión 2), aunque  cualquiera puede reconocer el “parecido” entre ambos textos si hace la comparación: el Discurso a los electores de Bristol de Edmund Burke; el giro deliberativo; el libro de Franck Alengry sobre Condorcet y la Revolución Francesa; el Cable Public Affaire Channel; la reducción de la importancia del parlamentario individual frente a la disciplina partidaria y el artículo de la autora española Piedad García Escudero; el “círculo comunicativo” en  el que el ciudadano se “dirige” al representante (el parlamentario) con su voto y éste, el representante,  se “dirige” de vuelta al ciudadano desde la tribuna...incluso no pudo dejar de poner otra vez como nota de pie de página una que refiere a un texto en alemán del importante filosofo Jürgen Habermas (“Drei  normative  modelle  der  Demokratie”), a pesar de que el señor Rivera León sabía que había traducción al español de ese texto de Habermas (“Tres modelos de democracia”), una información que el señor Rivera León  le escamoteó al jurado del Segundo Concurso a fin de “apantallarlos”, tanto que terminaron premiándolo por lo visto muy impresionados con su presunta capacidad de leer en alemán.



Muy práctico y “ecologista” (por lo del reciclaje de su ensayo), el señor Rivera León utiliza esta “versión 2” del ensayo que presentó en el Segundo Concurso, y por el que le premiaron entonces, como primera parte del “nuevo” ensayo que presentó al Tercer Concurso. Luego a esta primera parte le agregó una segunda parte que es la cual, en rigor, el jurado debió haber ponderado si le merecía el ser premiado o no, porque sí es un texto nuevo.



Realmente es hábil el señor Rivera León: se esforzó el 50% o menos de lo que él debió esforzarse la primera vez, y mucho menos de lo que el resto de concursantes debimos esforzarnos para escribir nuestros ensayos, y consigue que lo vuelvan a premiar. Aunque me pregunto: ¿En el Cuarto Concurso de Ensayo volverán a premiar al señor Rivera León por presentar ahora sólo una cuarta parte del ensayo que presentó desde el Segundo Concurso, para entonces “arreglado” por segunda vez y con un tercer título?





4.  A pesar de la gran habilidad del señor Rivera León, al final el fraude del “reciclaje” de su ensayo, que logra se lo premien dos veces seguidas, la verdad resulta bochornoso. Porque la parte realmente nueva del ensayo que presentó como trabajo “nuevo”  a este Tercer Concurso es mediocre, irrelevante, salta de un asunto a otro y no hay ni rigor ni seriedad en lo que ahora escribe. 
Se nota que se tomó más tiempo para la primera parte, correspondiente al “arreglo” de su viejo texto, que para escribir la segunda parte que si es nueva, por lo que, entre otras cosas:




I  Se echa para atrás en las críticas que antes hizo a la Comisión Bicamaral, la que actualmente usted preside, senador Encinas, a la cual antes consideró “un reto a la imparcialidad” del Canal del Congreso  (“Rivera León I”, p.17 ) y ahora considera que esos riesgos “son evitables con un comportamiento responsable”(“Rivera León II”, p.12 ), sin explicar como politólogo su cambio a la fe en soluciones a los problemas en las instituciones, basadas en la  pura buena voluntad.



II  Para desacreditar las conclusiones negativas del autor Cepeda Tovar, sobre el mayoritario desconocimiento del Canal del Congreso por parte de la población, el señor Rivera León afirma que la muestra de la encuesta realizada por ese autor no es concluyente, y se saca de la manga un porcentaje de audiencia para el Canal de un 28 % “sobre el universo disponible” (quién sabe qué quiso decir). Aunque luego el señor Rivera León, de forma contradictoria, aconseja que se realice “una campaña de difusión institucional” para que la ciudadanía conozca la existencia del Canal del Congreso una vez esté en televisión digital “abierta” (“Rivera León II” p.15 y p. 24).





5.  En lo que toca al jurado. ¿No es muy extraño que el señor Javier Esteinou Madrid, del consejo consultivo del Canal del Congreso, presidente del jurado en este Tercer Concurso y quien fue miembro del jurado del Segundo Concurso, no se haya dado cuenta de que ya había leído antes un ensayo parecido al que ahora presentó el señor Rivera León, el cual debió parecerle por lo menos “conocido”? Alguien puede decir que el señor Esteinou Madrid no tiene por qué recordar todo lo que lee, pero ni ha habido tantas ediciones del concurso ni la “primera versión” del texto del señor Rivera León la conoció hace tantos años como para que ahora, en su desempeño como jurado del concurso, el señor Esteinou Madrid pueda ser “engañado” tan fácilmente.


¿O es que no fue engañado? Porque para abonar al “sospechosismo” resulta que el señor Rivera León cita expresamente en el ensayo que presentó como “nuevo” al Tercer Concurso aquel ensayo que presentó en el Segundo Concurso, y que el señor Javier Esteinou Madrid, junto con los otros miembros del jurado de esa edición, le premió. Por lo que si el señor Esteinou Madrid no lo recordaba el propio señor Rivera León se encargó de recordarle su existencia y hasta puso el enlace para su consulta: http://www.canaldelcongreso.gob.mx/files/imagenes/OfeliaOldendorff.pdf


Francamente no se entiende si el señor Rivera León quiso hacer una burla o lanzar un reto, porque a aquel a quien le hubiera llamado la atención que el señor Rivera León ganara dos veces consecutivas el concurso y quisiera aprender de él, le sería fácil comprobar que su “ingrediente secreto” es el reciclado…



Por supuesto si el presidente del jurado queda bajo sospecha, la misma también recae en el resto de los jurados, incluida la señora Peschard.




6.   Por mi enojo e indignación, cuando hablé con usted puse el acento en el conflicto público que tengo con la señora Jacqueline Peschard, miembro del jurado  de este Tercer Concurso. Considero debo explicar la razón para mi baja opinión sobre la señora Peschard, quien tiene el prestigio público de ser una persona honesta y comprometida con las mejores causas. Lo que a mí me consta es que sólo es una simuladora y ese prestigio sólo es producto de la posibilidad de promoverse echando mano de recursos públicos, en su caso los que tuvo a su disposición como comisionada del IFAI.


Fui  recurrente ante el IFAI cuando ella era comisionada, y por ejemplo mi recurso 2232/07 estuvo a su cargo. El recurso se refiere a la presencia ilegal del Cisen en el Archivo General de la Nación, apoderados de las pruebas de las violaciones a derechos humanos de la historia contemporánea de México, incluida la guerra sucia de la década de los setentas que usted me dijo le concierne por haberla vivido. Publiqué un artículo al respecto en la revista Zócalo, un medio que usted también me comentó que conoce y del que se siente muy cercano: http://www.revistazocalo.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=2035:el-ifai-y-la-violacion-de-datos-personales





Bueno, pues este es el verdadero “compromiso” de la señora Jacqueline Peschard con la defensa de los derechos humanos.




7.  Después de que hablé con usted hablé con su colaboradora de nombre Rocío, supongo Rocío González Higuera, secretaria técnica de la Comisión Bicamaral, quien aseguró haber estado presente en el momento en el que el jurado decidió el resultado y haber visto que todo fue limpio, sin que se conocieran sino hasta al final las identidades de los participantes. Como me atreví a manifestar mi desacuerdo, de inmediato esta colaboradora suya se fingió ofendida, tanto que hasta me dijo que no le alzara la voz, sin poder yo explicar todo lo que he expuesto por la misma reacción de ella. Le respondí que no fuera prepotente. 


Este correo señalando las “cosas raras” en el resultado del concurso es una respuesta a su conducta abusiva y prepotente, para mostrarle que no me va a callar la boca fingiéndose ofendida “porque le alcé la voz”. Quién sabe entonces si hasta tuvo participación en el tejemaneje y por eso toma mis cuestionamientos como algo personal. Porque debe explicar cómo es posible que un proceso de valoración de los trabajos presentados tan limpio y transparente, como asegura lo fuera este, haya terminado arrojando un resultado tan turbio.



Espero su respuesta, senador Encinas, con un posicionamiento claro sobre este asunto escandaloso que salpica al Canal del Congreso y a la Comisión Bicamaral.




Atentamente





Tomoo Terada





c.c.p.


Diputado Gerardo Maximiliano Cortázar Lara (PAN), Diputada María de la Paloma Villaseñor Vargas (PRI), Senador Jesús Casillas Romero (PRI), Senador Daniel Gabriel Ávila Ruiz (PAN), Diputada Alfa Eliana González Magallanes (PRD).

Legisladores miembros de la Comisión Bicamaral del Canal del Congreso



Leticia Araceli Salas Torres 
Directora del Canal del Congreso



NOTA: Este es el correo enviado al senador Encinas, tal cual, a excepción de un párrafo en el que le mencionaba que iba a enviar los archivos del ensayo original y el "reciclado", del señor Rivera León. Decidí al final sólo enviar los enlaces. Y de algunas fechas, como el año en que Camilo José Cela ganó el Nobel, y que tenía imprecisos los datos. También alguna errata que se me escapó.

Y sí tenía la intención de enviárselo antes de ir a su oficina, pero, otra vez de buena fe, creí en el compromiso que establecieron conmigo de que el día de hoy, a las 10 de la mañana, teníamos una cita establecida.




Respuestas del señor Javier Esteinou Madrid, presidente del jurado del Tercer Concurso de Ensayo Canal del Congreso, a mis señalamientos:



     México, D.F, a 7 de mayo de 2014.
                                         

Senador Alejandro Encinas Rodríguez (PRD).
Presidente.
Comisión Bicamaral.
Canal de Televisión del Congreso de la Unión.
Presente. 


            Estimado Senador Encinas:

            Aprovecho la oportunidad para saludarlo y para comentarle que el día de ayer recibí el comunicado de protesta que el Sr. Tomoo Terada, como participante en el “Tercer Concurso de Ensayo sobre el Canal del Congreso”, le dirigió a usted en su calidad de Presidente de la Comisión Bicamaral del Canal de Televisión del Congreso de la Unión, con el título “Fraude en el Concurso de Ensayo del Canal del Congreso”. Como Presidente del Jurado del “Tercer Concurso de Ensayo”, representando al pleno de los miembros del mismo, quiero dar las siguientes ocho respuestas a los juicios expuestos por el Sr. Terada:

1.- Todos los trabajos concursantes fueron analizados por el Jurado respetando las “Bases de la Convocatoria” y la discrecionalidad del seudónimo respectivo con el cual fueron enviados.

2.- Una vez que objetivamente se examinaron los textos a partir de sus características académicas y que el Jurado designó a los ganadores del concurso, hasta entonces, se abrieron los sobres con los nombres y datos originales de los autores que en todo momento estuvieron bajo resguardo absoluto del equipo técnico del Canal del Congreso. De tal forma, que nunca antes ningún miembro del Tribunal tuvo conocimiento del nombre o de la razón social de los concursantes que participaron en este certamen. Todo el proceso funcionó con total anonimato de los competidores.

3.- Siguiendo la cláusula Octava de la “Convocatoria” el Jurado operó con plena autonomía intelectual guiándose exclusivamente por los méritos académicos propios de cada trabajo, sin considerar la intervención de ningún otro factor que pudiera alterar dicha perspectiva. Los elementos que se tomaron en cuenta para la evaluación fueron exclusivamente: redacción, sintaxis, estilo, equilibrio estructural, grado de análisis, propuesta y fuentes en las cuales se fundamentó el ensayo.

En este sentido, ninguna posición crítica, de enfoque teórico, de preferencia política o de fuentes utilizadas por los concurrentes fue un elemento que hubiese influido de manera desfavorable para descalificar o arbitrar con menor relevancia la calidad de los contenidos. Cada ensayo se defendió por sí mismo en base a sus méritos intelectuales.

4.- Las bases oficiales de la convocatoria anunciada por el Canal del Congreso no limitaron la participación de concursantes en ediciones anteriores de los Concursos de Ensayo del Canal del Congreso. Por ello, no se encontró impedimento para que el galardonado con el “Primer Lugar” de la “Categoría B” en el 2014, fuera un ganador de concursos anteriores, pues las virtudes intelectuales de su trabajo así lo ameritaron. 

5.- El  “Segundo Lugar” de la “Categoría B” fue declarado desierto, pues la clausula Novena de la Convocatoria indica que “el Jurado puede declararlo así, si estima que ninguna de las obras presentadas tiene la suficiente calidad. El fallo del jurado será inapelable”.

6.- Los textos que no alcanzaron ningún reconocimiento o sólo obtuvieron una Mención Honorífica, fue porque el nivel de exposición del contenido de su estudio no consumó el desarrollo de sus ideas y propuestas formuladas con base en los indicadores de evaluación anteriormente mencionados, y no por otros factores ajenos al empeño intelectual. En ese sentido, el texto del Sr. Tomoo Terada, denominado “¿Podemos huir de la envolvente dulzura de los embaucadores? Los retos a afrontar por un Canal del Congreso verdaderamente en pro de la democratización de México: Transparencia sin rendición de cuentas y una señal digital ´abierta´ entre comillas”; que participó con el seudónimo “Caballero sin espada”, sólo le correspondió una Mención Honorífica y no otro galardón.

7.- La cláusula Décima Tercera de la Convocatoria señala que todos los participantes asumen la aceptación de las bases planteadas, por lo que la impugnación del Sr. Terada, no es pertinente.

8.- Finalmente, deseo enfatizar que durante el proceso de evaluación de los trabajos todos los miembros del Pleno del Jurado colaboraron de manera impecable en su desempeño profesional y ético como analistas del concurso. Por lo que los juicios descalificadores expresados por el Sr. Terada sobre las personalidades que conformaron el tribunal calificador, son absolutamente improcedentes e impropios sobre el trabajo de los miembros del Jurado.

Por todo lo anterior, como Presidente del Jurado, afirmo rotundamente que no existió ninguna irregularidad en el proceso de evaluación de los textos enviados al “Tercer Concurso de Ensayo sobre el Canal de Televisión del Congreso”, sino dictaminación autónoma y rigurosa sobre los mismos.
            En espera de su comunicación, le envío un saludo cordial.
Atentamente:


Dr. Javier Esteinou Madrid.
Presidente del Jurado.





Al Senador Alejandro Encinas Rodríguez sobre fraude en Concurso Ensayo Canal del Congreso:



                                                                                                     México, D.F, a 15 de mayo de 2014.
                                         

Senador Alejandro Encinas Rodríguez (PRD).
Presidente.
Comisión Bicamaral.
Canal de Televisión del Congreso de la Unión.
Presente.


Estimado Senador Encinas:

Fui enterado apenas ayer, mediante correo electrónico que se me envió desde su oficina,  de las “respuestas” de real pena ajena que a mi protesta por el fraude cometido en este “Tercer Concurso de Ensayo Canal del Congreso” le mandó el Sr. Javier Esteinou Madrid, presidente del jurado, a pesar de que aparece que redactó tal escrito desde el día 7 de mayo. Sólo después de que me comuniqué y hablara con Rocío González Higuera, secretaria técnica de la Comisión Bicamaral, se me enteró de esa respuesta.

Soy yo quien afirma rotundamente que el escrito del señor Esteinou Madrid en realidad nada responde y, peor aún, confirma con descaro el fraude realizado en este concurso.. Al igual que con mi mensaje de protesta original, distribuyo copia a los otros legisladores miembros de la Comisión Bicamaral, además de publicarlo en mi blog a fin de hacerlo de conocimiento público.


1.    Que el Sr. Esteinou haga una serie de afirmaciones negando la existencia de cualquier irregularidad en la evaluación de los trabajos presentados nada prueba, pues evade responder los cuestionamientos puntuales que he hecho en cuanto al corrupto resultado de la categoría B del concurso. Busca la pretendida cobertura de citar algunas cláusulas de la convocatoria, obviando que en la misma se afirma que (el Canal del Congreso) “emprendió una tarea de transparencia informativa de cara a una ciudadanía cada vez más participativa y reflexiva”. El que se cometa fraude en el concurso organizado por el Canal desmiente esa pretendida transparencia, muestra desprecio por la ciudadanía que se anima a ser participativa y afecta al Canal en su credibilidad e imagen, por más cláusulas que cite. La condición básica y previa de cualquier concurso serio, hasta el punto de ser un sobreentendido, es la de ser limpio y convincente.

2.    Deshonestamente el Sr. Esteinou se sale por la tangente y deforma el cuestionamiento, que no es el que se premie a “un ganador de concursos anteriores” porque “las virtudes intelectuales de su trabajo así lo ameritaron”. Esas virtudes ciertamente eran premiables en el Segundo Concurso, pues lo que se presentó fue entonces algo nuevo, pero “reciclar” ese ensayo ganador para el Tercer Concurso y, por lo visto si no les paran el alto al Sr. Esteinou y su amigo, también para el Cuarto Concurso, eso se llama fraude y corrupción.

3.    Me alegra ver que algunos participantes en el concurso, aparte de mí, se han atrevido a hacer la crítica de las fallas que existen en el Canal del Congreso, como quienes obtuvieron las menciones honoríficas de la categoría A (subrayo que esa categoría los ganadores del primer lugar, a diferencia de lo ocurrido en la categoría B, no “reciclaron” su ensayo presentado al Segundo Concurso).

4.    Le recomiendo la lectura de ambos trabajos. El ensayo de “The Quarrymen” es el que de todos los ensayos presentados hasta ahora en las tres ediciones del concurso, si de “méritos académicos” hablamos, mejor explica y analiza el concepto de rendición de cuentas aplicado al ámbito legislativo, pero como se atreve a argumentar que el Canal del Congreso difícilmente incide decisivamente al respecto no lo iban a premiar. El otro trabajo, de “Los Karamazov”, gira alrededor de varias solicitudes de información presentadas a las dos Cámaras referentes a la distribución del presupuesto del Canal del Congreso, y lo que se revela es un manejo del dinero en medio de opacidad y datos contradictorios.

5.    El Sr. Esteinou afirma que los sobres con los datos de los autores estuvieron “bajo resguardo absoluto del equipo técnico del Canal del Congreso”, pretendiendo que esa es una garantía de total limpieza. Por supuesto no pongo en duda la honradez de todos y cada uno de los trabajadores del Canal del Congreso, pero de eso a que, en una entidad con un manejo tan opaco de su presupuesto y que, como mostré en mi ensayo, ha sido utilizado por legisladores simuladores como plataforma para compromisos falsos, no puedan darse actos indebidos…el Sr. Esteinou pretende entonces se le otorgue confianza ciega a una institución con claroscuros, siendo él, como deja claro con su deshonesto implícito apoyo al “reciclado” de ensayos, una de sus partes oscuras.

6.    El Sr. Esteinou asume la defensa, sin nombrarla, de la señora Jacqueline Peschard. Le envío, senador Encinas, el archivo pdf del recurso 2232/07 que  he mencionado. Como ya lo dije se trató de que encontré que la presencia del Cisen en el Archivo General de la Nación (AGN), apoderados de los documentos que supuestamente servirían para que la extinta “Fiscalía del Pasado” hiciera justicia respecto a  hechos como el 68, el Halconazo y la Guerra Sucia, era y es ilegal.

En la página 46 puede leer: “Al respecto, el sujeto obligado no anexó documento alguno que acredite la estancia de dicho archivista [Capello, del Cisen, en AGN] en el periodo de 2001 y 2005.” Es decir, a la señora Peschard no le pareció raro que, de pronto en 2001, hubieran ingresado elementos del Cisen en el AGN, sin que existiera fundamento legal. ¿Alguien a quién tan poco le importan las violaciones de derechos humanos puede tener la calidad moral para evaluar con honestidad el trabajo de quien la ha cuestionado públicamente, siendo que  precisamente no se ha atrevido a responder a sus cuestionamientos?

Respondidas las evasivas respuestas del Sr. Esteinou, senador Encinas, reitero mi solicitud de un posicionamiento de la Comisión Bicamaral sobre este  lamentable fraude.

                                                                     Atentamente.


                                                                   Tomoo Terada




¿Debo quedar como un grosero, alguien que se automargina o agachar la cabeza y avalar el fraude denunciado?:





date: Thu, May 22, 2014 at 5:35 PM
subject: INVITACIÓN A LA CEREMONIA DE PREMIACIÓN

Estimado Sr. Terada:
Por instrucciones del Senador Alejandro Encinas rodríguez [sic], Presidente de la Comisión Bicamaral del Canal del Congreso, nos congratulamos al enviar a usted la invitación a la Ceremonia de Premiación del “Tercer concurso de ensayo y rendición de cuentas: la apertura de la señal del Canal del Congreso en televisión abierta como mecanismo de seguimiento y evaluación de la labor legislativa”. La cual se llevará a cabo el 29 de mayo del presente año.
Esperamos contar con su amable presencia y al mismo tiempo rogamos confirmar su asistencia a los siguientes números:
Cámara de Senadores  53 45 30 00 Ext. 5688
Del interior de la República 01 800 50 10 810 Ext. 5688
Cámara de Diputados: 50 36 00 00 Ext. 58225 / 58230











martes, 8 de abril de 2014

La violación de datos personales por Google y el futuro de este blog





Abrí este blog en 2007, con mucha emoción como lo manifesté en la primera entrada que publiqué, en la que por cierto, explicaba que el nombre del blog era un homenaje a Julio Cortázar, un escritor al que admiro mucho,  y correspondía al nombre del transatlántico que abordó para visitar por primera vez Europa y en el que conoció a Edith Aron, una mujer judía que le inspiró el personaje de "La Maga".

Desde ese tiempo hasta la fecha este blog me ha dado muchas satisfacciones, aunque hubo una larga temporada de algunos años en lo que prácticamente no escribí nada. Me ha asombrado siempre que un blog que se actualiza muy irregularmente, que no acude a la práctica de otros blogs de formar parte de grupos de blogs enlazados a fin de asegurar una resonancia sobreentendida aunque sea mínima, y que tampoco ha sido  recomendado en medios establecidos a la larga ha conseguido, así solo, una cantidad nada despreciable de lecturas totales a partir de irse sumando cantidades pequeñas pero constantes de nuevos lectores en línea, que casi cada día visitan el blog.

Incluso algunas de las entradas, como la referente a la entrevista que le hice a Roberto Escudero, rivalizan en número de lecturas con las de los medios establecidos.

También me congratulo que, a partir de evitar las prácticas de otros blogs como los chismes o meras cuestiones personales (creo que en todo caso Twitter sería un ámbito más apropiado en ese sentido) este blog ha conseguido ser una fuente de información creíble, hasta el punto de hacer sentir incomodidad a algunos individuos.

Como el señor Raúl Trejo Delarbre, quien se obsesionó conque le publicara en este blog sus mensajes cada vez más llenos de insultos y menos de razones porque lo cuestioné en su apoyo incondicional al deshonesto individuo Luis de la Barreda Solórzano, que pasa por alguien de elevada ética. ¿Por qué me toca conocer a tanto farsante que ha sabido engañar a muchos? Misterio. Tal vez alguna vez conozca la respuesta.

Pero lo que quiero comentar es que recientemente sufrí una violación de mis datos personales por parte de la empresa Google, la empresa que opera y de la que es parte blogspot.com, la plataforma de este blog, no aquí sino en su buscador. Levanté la denuncia correspondiente en el IFAI pero fue inútil por la venalidad que hay en ese Instituto, y de la que he dado cuenta en algunas entradas.

El problema incluso resulta que me rebasa a mí e involucra a muchísimas otras personas.

Es entonces incómodo seguir escribiendo en esta plataforma, a pesar de que Google presume de ser una empresa que promueve la libertad de expresión, por lo que, supuestamente, serían capaces de encajar las críticas que les haga.

Tal vez fuera así, para mostrar su gran apertura, pero igual he comenzado a explorar la posibilidad de publicar en otra plataforma. Pero debo dejar bien claro que yo no desapareceré este blog; si llegara a desaparecer sería una acción unilateral de Google. Francamente no creo que lleguen a eso pues sería problemático que si mantengo mi cuenta de Gmail, mediante la cual desde un principio me he comunicado con el IFAI por lo que en esa cuenta de correo está toda la información que el IFAI me ha enviado, Google asumiera la responsabilidad de desaparecer toda esa información que me ha sido enviada con carácter oficial, incluida la referida a la denuncia que presenté en contra de ellos.

Pero sí quería avisar a quienes me han leído y me seguirán leyendo, de esta situación.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Denuncia de ciberacoso con copia al "superior" Raúl Trejo Delarbre






Denuncia de ciberacoso:


Mi nombre es Tomoo Terada, escritor mexicano, otros datos personales sólo los proporcionaré de forma personal en el domicilio que me señalen para levantar formalmente la denuncia y ratificar el contenido de este correo, que envío porque tuiteé a la cuenta de Twitter @SSP_Cibernetica y se me indicó que escribiera a esta cuenta de correo.

Debo limitarme a aspectos muy generales, sin poder enviar toda la información tal como se me pidió, porque he sido orillado a tener que enviar copia de este correo, primer contacto con ustedes, al señor Raúl Trejo Delarbre, un académico de la UNAM, analista sobre los medios de comunicación, por las razones que expondré a lo largo del mismo. Y puesto que no puedo confiar en una honestidad que dicho señor Trejo Delarbre muestra no tener tampoco puedo confiar en su discreción, por lo que esta comunicación a ustedes no puedo hacerla sólo de su exclusivo conocimiento, expuesta a un mal uso, sino que entonces debo hacerla pública en mi blog personal “Conte Biancamano” [teradatomoo.blogspot.com].

Desde hace tiempo he estado recibiendo anónimos (los llamo así aunque la mayoría de estos mensajes quienes los envían utilizan pseudónimos). Estos anónimos lo mismo han contenido insultos, varios de ellos con claro sentido racista, que amenazas las cuales han incluido veladas amenazas de muerte que en un momento afirman es mejor que yo no sepa “lo que me espera” que luego, condescendientemente, me perdonan la vida porque de nada les sirvo si estoy “en el infierno”.

Me han llegado en tres formas: como comentarios a las entradas de mi blog personal; como correos enviados desde distintas cuentas de correo; y como comentarios públicos en las entradas de los blogs de otras personas, incluso no mexicanas, utilizando el pseudónimo “Laura” o “Laura HS” para tratar de hacerlos pasar como comentarios críticos legítimos.





En el blog he expresado mi sospecha de que este acoso tenga un origen político y que estos anónimos sean enviados por el Cisen, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, así sea por fuera de sus oficinas para dar la impresión de que sólo se trata de “un asunto entre particulares”, pues he realizado varias denuncias públicas en la prensa acerca de la presencia ilegal de su personal en el Archivo General de la Nación, apoderados también ilegalmente del fondo documental referente a los llamados crímenes del pasado como el 68, el Halconazo y la Guerra Sucia, fondo documental el cual cual debería haber servido para hacer justicia en cuanto a esos crímenes:







Que no hubiera respuesta y mucho menos un desmentido por parte del Cisen respecto a estos hechos denunciados públicamente claramente indica que hubo y hay el interés de minimizar, "ningunear" mi denuncia porque no les es posible dar una respuesta pública que no los ponga en evidencia. Y de lo anterior no es irrazonable pensar que en el Cisen haya personas inclusive a nivel de funcionarios quienes estén molestas conmigo y tengan el interés en dañarme y desacreditarme por andar de “chismoso”.

Y por ejemplo, en uno de los anónimos que anteriormente recibí se afirmaba que alguien que me conocía les había proporcionado mi domicilio a quienes envían los anónimos. Al poco tiempo descubrí que el Archivo General de la Nación (en ese momento sin siquiera personalidad jurídica propia y del cual, a través de solicitudes de información, obtuve la primera información que comprobaba la ilegalidad de la presencia del Cisen en sus instalaciones) había puesto mis datos personales en línea, sin haberme informado y menos solicitado autorización para difundirlos. Tal como lo denuncié en la nota periodística más reciente tuve que presentar queja en el IFAI y acudir personalmente a las oficinas de Google para resolver eso. ¿Pura casualidad?

Los intentos de intimidación se han dado también ya fuera del mundo en línea, lo que incluyó una provocación para involucrarme en un pleito callejero estando en absoluta desventaja numérica, pero hechos de los que hayan quedado rastros que sirvan como pruebas de que hay algo “raro” en todo esto son tanto el envío de los anónimos como de la difusión ilegal en línea de mis datos personales por parte de la Secretaría de Gobernación.

Copio y pego después del final de este este mensaje, más abajo, el anónimo más reciente, que es representativo del tono de la mayoría de ellos. Burlón e insultante, con una supuesta crítica a los defectos que se me inventan, utilizando mentiras y omitiendo y alterando hechos a conveniencia, justamente como hace el mencionado señor Raúl Trejo Delarbre en las réplicas que me ha enviado al blog.

Explico que debo enviar copia de este correo a ustedes al  señor Trejo Delarbre porque se le nombra desde el título de la entrada en la que se ingresó el anónimo [teradatomoo.blogspot.mx/2013/08/respuesta-publica-raul-trejo-delarbre.html]. La entrada se refiere a la deshonestidad del señor Trejo, quien intentó la defensa oficiosa de su amigo Luis de la Barreda Solórzano, ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, a quien yo denuncio públicamente en otra entrada de mi blog [teradatomoo.blogspot.mx/2013/05/luis-de-la-barreda-solorzano-y-el.html] por su deshonestidad en el manejo de dos quejas que presenté cuando era presidente de esa Comisión.

Como exhibí su doble moral y publiqué una réplica suya que le contrarrepliqué de forma puntual, dejándolo en ridículo como pretendido "hombre superior", el señor Trejo a partir de ese momento se ha obsesionado con mi blog, y por su falta de argumentos y razones me mandó un comentario insultante y mentiroso como nueva réplica, el cual pretende publique a pesar de su nulo valor argumentativo y de que él cuenta con diversos espacios en medios de comunicación establecidos. 

Entre otras mentiras para buscar descalificarme afirmó que soy un paranoico que “inventa persecuciones”. Después de que en Twitter mencioné su réplica insultante y denuncié el nuevo anónimo se vio obligado a mandarme un tercer comentario en el que trató de distanciarse de quienes mandan los anónimos, para mostrar que no era un miserable que se alegre porque quienes le antipatizan sean sometidos a ciberacoso, aunque moralmente él no sea muy diferente a quienes así actúan. Pero al mismo tiempo alardeó y se congratuló porque creyó que sus insultos habían tenido el efecto de alterarme como él se alteró cuando lo confronté personalmente con la corrupción de su amigo. Lo que pasó es que, mientras que quienes mandan anónimos son despreciables por definición y sólo merecen que se les ignore, el que una figura pública que pretende ser un "hombre superior" muestre la deshonestidad y doble moral del señor Trejo Delarbre y utilice un acoso muy real que he padecido para intentar desacreditarme, no pudo más que provocar mi indignación. 

Por eso digo que fui orillado por el señor Trejo Delarbre a presentar esta denuncia, para que su intento de desacreditarme como "paranoico", mentiroso y hasta "cobarde" no quede sin respuesta, y no pueda aprovechar más adelante mi silencio, producto del fastidio, para su desacreditación.

Si el señor Raúl Trejo Delarbre fuera un simple particular no me importarían mayormente sus mentiras y descalificaciones, pero como parece dispuesto a utilizar la credibilidad que ha obtenido como analista de medios para intentar encubrir al amigo corrupto y atacar al que lo denuncia no me sorprendería que luego abuse de su acceso a los medios de comunicación para repetir sus mentiras desde esas tribunas, sin darme el derecho de réplica que tanto demanda para sí mismo.

El señor Trejo afirma que yo “difamo” de forma impune a Luis de la Barreda con la entrada de mi blog en la que denuncio y exhibo a ese señor. Partiendo de que ustedes, la policía cibernética del DF, investigan toda forma de acoso y difamación en línea supongo que si el señor Trejo está realmente tan “indignado” como dice que lo está por esa supuesta “difamación” en línea que hago de su cercanísimo amigo (en realidad denuncia de la corrupción y doble cara de ese individuo), y convencido de que le asiste la razón y el derecho, le será útil contar con esta dirección de correo de ustedes para dar fin a esa supuesta impunidad mía si se decide a hacerlo. 

Aunque luego se queja amargamente de la censura, cuando otros no le publican sus insultos y mentiras…

Muy aparte de la opinión personal que me merezca el señor Trejo y su amigo, era importante mencionar todo lo anterior para que se entienda el contexto bastante politizado en el que los anónimos, incluido el más reciente, han sido enviados. Quienes enviaron el anónimo reciente nombran a los señores José Luis Luege Tamargo y Óscar Espinosa Villarreal, con sendos cargos de Presidente de la Comisión de Vialidad y Transito Urbanos de la Asamblea Legislativa y Jefe del Gobierno del Distrito Federal * cuando presenté en la CDHDF las quejas que ya he mencionado. Y quienes justamente serán mencionados más adelante en la entrada referente a De la Barreda Solórzano porque contra ellos se enderezaron esas quejas Exp. CDHDF/121/97/CUAUH/D0319.000 y Exp. CDHDF/121/97/CUAUH/D2261.000, respectivamente.

Por lo que no puedo saber si el anónimo es una “advertencia” para que no siga adelante con la publicación de la entrada del blog.

Espero la respuesta de ustedes, a fin de, como ya dije, levantar formalmente la denuncia. Me disculpo por presentar la denuncia de esta forma sui generis pero ya he explicado las razones. Expresamente solicito que de la respuesta que me envíen no se le envíe copia al señor Trejo Delarbre ni a ninguna otra persona, pues esa ya sería información que exclusivamente yo, el denunciante, debe de conocer en cuanto a una investigación que ya iniciaría formalmente y que debe manejarse con la secrecía debida.

Atentamente.

Tomoo Terada

NOTA: Por supuesto no voy a reproducir el anónimo. El señor Trejo Delarbre no me sorprendería que lo diera a conocer, pues ha encontrado almas gemelas.

*Me doy cuenta del error a posteriori, en realidad Jefe del entonces Departamento del Distrito Federal.



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