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sábado, 5 de agosto de 2017

Escrito a la CDHDF acerca queja #LadyPlaqueta






Entregué ayer este escrito en la CDHDF. Como lo escribí podría haberme extendido mucho más. No importa la resolución que tome la Comisión, seguramente muy tibia y después de muchas consideraciones políticas, más en esta época. Lo que importa es que quedó desnudo, evidente, que la narrativa promovida e impuesta acerca del dizque acoso del taxista a Tamara de Anda es la explotación de la buena fe de personas, hombres y mujeres, con preocupación por los problemas de acoso y violencia hacia las mujeres para ser, siento decirlo, tontos útiles que sirvan a la promoción personalista de Tamara de Anda y el bisne del Grupo Frente.





CDMX, a cuatro de agosto de 2017

Oscar Prado Miranda

Director de Área de la Primera Visitaduría de la CDHDF



Con respecto a la queja expediente CDHDF/I/121/CUAUH/17/D2584 caso “Taxista y Tamara de Anda” presento esta aportación y ampliación de los argumentos para establecer la existencia de violaciones a derechos humanos en el presente caso por parte de las autoridades involucradas.



En su momento hablé bastante con la visitadora adjunta encargada pero pongo por escrito lo que le comenté a ella, ampliándolo. El hecho de que fuera una mujer ayudó a precisar y dar filo a mis argumentos. Me dirijo a usted porque es el funcionario de mayor jerarquía de la CDHDF que ha revisado directamente el caso, y entiendo es el supervisor de la visitadora. Por razones de espacio y brevedad no puedo ahondar y exponer todo lo que quisiera y podría.



1. Primero hay que empezar por decir que nadie puede estar en contra de que se respete a las mujeres en la calle y otros ámbitos, pero que eso no puede llevar a admitir un fraude como es el caso de Tamara de Anda.



Esta señora recientemente se ha buscado imponerla a través de la campaña #NoMeDigasGuapa con toda la fuerza del grupo mediático que edita la revista Chilango y del que ella forma parte, como heroína e icono feminista de la lucha ya no contra el llamado acoso callejero sino contra toda violencia hacia las mujeres, incluidos feminicidios. Eso implica que a alguien que vivió la terrible experiencia de que le gritaran “guapa” le conseguirían la posición de vocería y representación de mujeres que, en contraste, han sido golpeadas, violadas y asesinadas. Sería divertido por ridículo si no implicara una burla a las víctimas de reales agresiones. Esa insistencia en promover a De Anda apoyada con un aparato mediático de una magnitud que las víctimas reales no cuentan confirma que hay algo raro en esta supuesta “víctima de acoso”.



Porque es una campaña que desde su hashtag hace referencia personalista a De Anda y al escándalo que la hizo conocida siendo que hay hashtags feministas ya establecidos y que hablan de una lucha colectiva, como #VivasNosQueremos, #NiUnaMás, #MiPrimerAcoso...



Suponiendo sin conceder que se tratara de una lucha real, por más respetable que pudiera parecer, no puede la misma partir del ejercicio y la defensa de la corrupción, el abuso, el clasismo porque pierde cualquier legitimidad. Tampoco ayuda el uso de mentiras, medias verdades ni el uso del chantaje moral o la pretensión de imponer sus criterios por parte de De Anda y sus partidarixs usando la intimidación de acusar, con mucha facilidad y sin respaldarlo en verdaderas pruebas y argumentos, como “misógino” a quien se atreva a disentir de ellxs.



Si el taxista en lugar de “guapa” hubiera gritado algo como “en esa cola sí me formo” o cualquier otra vulgaridad no habría desacuerdo alguno posible y todos, hombres y mujeres, condenaríamos al taxista majadero, pero eso es justamente lo que no pasó. Y si una expresión es exactamente lo mismo que la otra, sin matización ni distinción alguna, entonces se estaría en el supuesto de que “acoso” es cualquier cosa que a capricho a una supuesta “ofendida” se le ocurra considerarlo así. Eso es camino abierto a abusos, a violaciones a derechos humanos tomando como pretexto un objetivo que en principio era valido.



En su momento muchas mujeres expresaron su desacuerdo con Tamara de Anda, en redes sociales, Y sin duda muchas mujeres que en principio podrían estar de acuerdo con la posición de ella lo pensarían dos veces si una acción como la suya implicara afectación a sus esposos, padres, hermanos, hijos... de estas otras mujeres. Así que hay que recalcar esto: Tamara de Anda no representa más que a ella misma y a un grupo de mujeres que se autodefinen como feministas, ni siquiera todo el feminismo.





2. Tal como ha quedado establecido, el juez cívico del presente caso, David Jordán Ríos, quien sigue en servicio en la Dirección Ejecutiva de Cultura Cívica, lo que castigó en el taxista fue un tono de voz al gritar la palabra “guapa” lo que “convirtió” esta expresión en algo “injurioso”, no una conducta de “acoso” como se publicitó.



Cabe resaltar que incluso ese tono nunca se probó pues jamás se presentó grabación. El castigo se basó sólo en la percepción subjetiva de De Anda. Y si quedara duda de que no se trató de justicia, como consta en el expediente Tamara de Anda se negó a la conciliación a pesar de que el taxista se disculpó con ella. Habrá quien vea esto como la reacción de una mujer harta del “acoso”, pero también habrán quienes lo vean como la forma en que De Anda dejó bien claro que con ella ningún “pinche indio naco igualado” se iba a ir sin su castigo. No son afirmaciones textuales de De Anda pero que sí son derivables de un clasismo supuestamente ya superado del que dejó constancia en Twitter, y del lenguaje que usa en su blog en El Universal. 
 


Porque también se ha pretendido demonizar como “acosador” a un taxista a quien nunca se buscó para que diera su version, por parte de una prensa supuestamente progresista que cerró filas con Tamara de Anda a pesar de su pretendido “dar voz a quienes no tienen voz”. Porque entre otras cosas De Anda para justificar que un “guapa” dicho por el dueño del restaurante Covadonga, el “señor Covadonga”, es un halago y el dicho por un taxista es una amenaza habló en una entrevista de que era muy diferente que se lo dijeran entre amigos en un ambiente seguro que “en tono intimidante” y en la calle, en donde podría pasarle “cualquier cosa”.



No se cuestiona el derecho de cualquier mujer a quejarse y denunciar cuando se siente amenazada, pero curiosamente en el caso de De Anda los lugares donde se siente segura es en ambientes adscribibles a una determinada clase social, en su periscope no se ve nerviosa ni traumatizada como suelen estarlo la víctimas de verdadero acoso, no acusó al taxista de amenazas si es que el tono fue realmente “intimidante”, y a menos que sostenga que tenía miedo de que el taxista, quien estaba dentro de su taxi, tuviera un arma y le fuera a disparar a la distancia sin razón, lo de que pudiera pasarle “cualquier cosa” no se puede tomar como más serio ni grave que el “cualquier cosa” que nos puede pasar a cualquiera, hombres y mujeres, en un país y ciudad con problemas de seguridad.




3. Conforme el Protocolo de Actuación Policial de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal para la Detención de Probables Responsables en el Marco del Sistema Penal Acusatorio contenido en el acuerdo 01/2015 publicado en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 14 de enero de 2015, se establece que



la policía en el ejercicio de su servicio no debe hacer discriminación por motivo de origen étnico, lengua, edad, condición social, salud, religión, opinión, preferencia sexual, estado civil, nacionalidad o cualquier otra que atente contra la dignidad humana, en todo momento deberá prevalecer el reconocimiento de sus derechos, cuando incurran en infracciones administrativas o delitos.



(...)



Quinto: Al realizar las acciones para la detención de Probables Responsables en el Marco del Sistema Penal Acusatorio, la Policía deberá:



V. Abstenerse de infringir, instigar o tolerar actos de intimidación, discriminación, tortura y en general cualquier trato cruel, inhumano o degradante.



(...)



CAPÍTULO II

POLÍTICAS DE OPERACIÓN

2.1. La Policía cumplirá sus funciones con imparcialidad, objetividad, respeto y protección de la dignidad humana y los derechos humanos, con el propósito de dar certeza a los actos que lleve a cabo en su actuar.

2.2. Al realizar la detención de cualquier infractor o probable responsable, el integrante de la Policía debe reducir al máximo la posibilidad de cualquier afectación a derechos humanos que comprometan su actuación.





Había anunciado que presentaría otra queja en contra de la Secretaría de Seguridad Pública, pero he considerado mejor agregarla como aportación, ampliación u anexo.



Como ya es de su conocimiento, la propia Tamara de Anda hizo público que uno de los oficiales le “sugirió” presentar una denuncia por acoso sexual y no por una “falta cívica”. Como si fuera la carta de un menú a De Anda la policía le dio a escoger de qué podía acusar al taxista y ésta escogió no proceder por la vía penal “por revictimizante” y cansado, y sólo en segundo lugar por “buena onda”, porque no había sido eso lo que había hecho el taxista.



Es evidente la parcialidad de la policía, y conforme las normas arriba citadas es una violación evidente de su obligación de imparcialidad, al no limitarse a informar y apoyar de manera legítima sino que se puso al servicio de una de las partes, por cierto la más fuerte. Porque contra el postulado feminista de la situación de debilidad e inferioridad de la mujer siempre, en todos los casos, resultó que el taxista terminó a merced de lo que De Anda quisiera hacer de él.



Con posterioridad De Anda en entrevistas ha tratado de arreglar este tropiezo, que la hacía ver mal y en que ella misma se metió por´su propio cinismo, tratando de presentar que se le había atendido como a cualquier otra denunciante, sin ningún favoritismo, pero sin explicar cómo la policía se puso a su servicio.



Reitero, pues, este es un caso evidente de violación de derechos humanos por la violación a la garantía de legalidad, la parcialidad mostrada por la autoridad, el silenciamiento que se dio a una de las partes para demonizarla sin que pudiera defenderse, todo lo anterior no con el objetivo legítimo de la lucha por el respeto a las mujeres y su seguridad, sino puesto al servicio de los intereses publicitarios de una individua perteneciente a un grupo mediático que la apoya en la explotación de las mujeres realmente violadas, agredidas y asesinadas, todo para su promoción personalista, la promoción de Tamara de Anda.








Atentamente.



Tomoo Terada


miércoles, 2 de agosto de 2017

Daniel Moreno Chávez y señora en contra de un servidor




Daniel Moreno Chávez es un periodista importante. Ha sido director editorial de Excélsior, director de WRadio,  y ahora lo es del sitio Animal Político. Aunque lo más conocido de él es que los partidarios de Carmen Aristegui lo responsabilizan de la salida de ella de WRadio.

El primer contacto que tuve con él fue a través de Twitter pues encontré que organizaba unas tertulias musicales en que era un DJ propositivo. Después lo conocí personalmente junto con sus hijas, dos simpatiquísimas nenas, a las que su padre, entiendo que con ironía, ponía como causa de sus tribulaciones y vergüenzas por escuchar a One Direction, Justin Bieber o cualquier otro teen idol actual.

Yo me acerqué a él para buscar colaborar con Animal Político. Fui dos o tres veces personalmente a las oficinas de AP. Por razones que no me quedaron claras empezó a hacerse el desaparecido, el ocupadísimo. Entendí que, por las razones que fueran, no quería que colaborara con su sitio y aunque por supuesto me disgustó, más si no había un motivo claro, consideré que él tenía todo el derecho a invitar a su fiesta a quienes quisiera.

Posteriormente he pensado que tal vez se haya tratado, una vez más, de Elena Garro. Como ya he señalado en otra entrada, Excélsior publicó la mentira de que en los acervos sobre el #GobiernoEspía del pasado en el Archivo General de la Nación había un memorándum de la CIA acerca del encuentro de Garro con Lee Harvey Oswald. Excélsior implicó entonces que Garro había sido agente de la CIA. Pero el memorándum jamás estuvo en los acervos en el AGN y, sobre todo leído en su contexto, tampoco probaba una actividad de espionaje al servicio de la CIA.

La reportera que aparecía firmando la nota, Cecilia García, quien ya no trabaja en Excélsior (es más, parece ser que ya no trabaja de periodista) respondió a mis cuestionamientos poniendo la responsabilidad en el editor de sección. En otras palabras, que en Excélsior los reporteros aparecían firmando notas con partes que ellos no habían escrito.

El director editorial de un Excélsior con esas prácticas era Daniel Moreno Chavez.

Intenté de nuevo, tiempo después, ahora con Claudia Ramos ("Mala Madre"), enviando un ensayo a través de Mael Vallejo, quien entonces trabajaba en AP, acerca del cantautor Juan Gabriel, recién fallecido este. Un ensayo que me elogió Juan Villoro pero que parece no gustó o interesó a Ramos. Seguro ella tiene un gusto literario más refinado que el de Villoro.

Retomando el hilo, a pesar del "rechazo" Daniel Moreno me seguía pareciendo simpático. Y seguí pensando que en Animal Político tenían todo el derecho a que no les gustara lo que yo escribo.

Pero todo cambio a partir del escándalo de #LadyPlaqueta, que me ha confrontado con por lo menos parte de los periodistas "críticos e independientes" porque, como lo he dicho bastante, ese asunto es una farsa y, peor, es un fraude manipulado para crear una falsa "heroína feminista".

A mí me indignó la promoción que hizo Animal Político de Tamara de Anda ("plaqueta"), más estando reciente el asesinato de Miroslava Breach cuya vida también fue considerada menos importante que la de De Anda por la ong Artículo19.




Tuve una conversación irónica al respecto con Claudia Ramos - Mala Madre, encargada de El Plumaje, la sección de opinión de Animal Político, quien además es la esposa de Daniel Moreno. La conversación puede haber sido dura pero creo que nadie podría sostener que de mi parte haya sido ofensiva, lo digo por si ahora Claudia Ramos o alguien en su nombre se hace la ofendida.











Pero jamás creí que buscaran revancha apoyando a uno de sus colaboradores en contra mía

Luis González Placencia, colaborador de AP publicó una basura titulada "De Tamara a Dafne: los extremos de un continum" texto "con atención" a mí en la que implicaba que yo era un "misógino" por atreverme a decir en voz alta mi desacuerdo con De Anda y sus partidarias.




Hasta ahí era un asunto entre yo y un colaborador de Animal Político, lo que no implicaba ni apoyo ni acuerdo con González Placencia por parte de Daniel Moreno y señora. Pero cuando envié una respuesta a Placencia en ejercicio de mi derecho de réplica, habiendo consultado previamente a Ernesto Villanueva, mi respuesta fue ignorada por el director de Animal Político. Envié varios tuits de protesta que también fueron ignorados.




Hasta ahora, que tuve una "interlocución" con una editorial "progresista" sobre la campaña #NoMeDigasGuapa, intento de consolidar a Tamara de Anda como fraudulenta vocera en contra de la violencia contra las mujeres. Uno de los tuits fue citado por Callo de Hacha y según la propia métrica de Twitter la conversación fue muy vista. Además de que terminé mostrando cómo mis interlocutorxs eran ignorantes del tema del cual querían "sensibilizarme".




Mencioné la actitud de censura de Daniel Moreno y Claudia Ramos y ahora sí hubo la reacción de un bloqueo.






He contado todo esto para que no se busque presentarme, una vez más, como alguien "conflictivo" que quién sabe porqué acaba en malos términos con tan destacado periodista.

También para protegerme si se quiere volver a echar el poder mediático de Animal Político en contra mía. Incluso le tuiteé al mero mero de Gizmondo Media Group, la empresa que junto con Univision, es para la que trabaja Daniel Moreno.





lunes, 26 de diciembre de 2016

Correo a CinePremiere acerca manipulado escándalo El Último Tango en París


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Jessica Oliva
Editora en Jefe de CinePremiere


Estimada Jessica Oliva:


Como anuncié te mando este correo público que es una crítica de la forma como la revista y específicamente tú como editora y autora de las dos notas que se comentan, manejó incorrectamente el asunto de la perversa invención y manipulado rumor, que por la forma como funcionan las redes sociales aún sigue circulando entre algunos, de que hubo una violación real de Marlon Brando a Maria Schneider en la “escena de la mantequilla” en El Último Tango en París.


En Twitter me mandaste dos capturas de pantalla de un mismo fragmento de tu primera nota en la que respecto a tuits de gente como Jessica Chastain, Eva Rachel Wood y Ava DuVernay escribiste que se referían a la ”violación que implica una penetración. Algo que la misma actriz (Schneider) dijo que no sucedió”. Comentaste que por lo menos tu primera nota era muy clara y no necesitaba aclaración.


Pero si esa nota es titulada de esta forma vas a perpetuar la confusión y no a aclararla:


ESCENA DE VIOLENCIA SEXUAL DE EL ÚLTIMO TANGO EN PARÍS FUE REAL

(Algo parecido sucedió con El País que anunció La escena de violación más célebre del séptimo arte, la de El último tango en París fue real, aunque leída con atención la propia nota desmentía el titular. Clickbait de ese diario. Pero debes leer cómo muchas y muchos maldijeron a Brando y Bertolucci, convencidos de que eran unos violadores, a partir de esa nota.)


Tan no quedó aclarada la confusión, ni siquiera para ti misma, que tal como te mostré tuviste una interacción con un lector en Twitter, quien daba por hecho que sí hubo una violación y mencionó como “casos similares” los de Rose McGowan y Shia LaBeouf. Le diste fav pero en ningún momento le aclaraste, como a mí, que tus notas no se mencionaba violación (de hecho sí lo hacen) y que entonces había un malentendido. A él no a mí le hubieras escrito que habías aclarado que no fue violación..


En tu primera nota, al no precisar que el video que se hizo circular fue titulado de forma sensacionalista y usado fuera de contexto para presentarlo como la “confesión” de Bernardo Bertolucci de que junto con Brando “conspiraron” para que éste último violara realmente a Schneider y filmar esa “violación real” se perdía de vista el motivo de la indignación que se dio en Hollywood.


Me parece que pesó mucho tu condición de mujer al momento de escribir las notas, algo absolutamente válido pero que, repito, no manejaste bien, y como te lo escribí antes respecto a tu entrevista a Scott Derrickson editorializaste en tu nota haciendo afirmaciones sin sustento y te erigiste en jueza de Bertolucci.


Afirmaste esto sobre él:


“Sus declaraciones, que prácticamente defienden la agresión y hasta el ultraje (para el cual no es necesario que haya una penetración) en aras del arte y de la autenticidad, ponen en evidencia una ceguera social muy particular hacia este tipo de temas: ¿por qué nos tomó tanto tiempo indignarnos por algo que sabíamos desde hace nueve años?”


Utilizaste palabras como “agresión” y “ultraje” (que por cierto es uno de los sínónimos posibles de violación y muchas mujeres en redes sociales, sinceramente indignadas algunas y buscadoras de “víctimas” políticamente rentables otras, señalaban que no se necesita penetración con el pene para que sea una violación) con mucha irresponsabilidad, contribuyendo a la confusión y no a aclarar las cosas.


También seguiste el planteamiento falso de Mariana Fonseca en The Independent (4 de diciembre) de que no se hizo caso de las declaraciones de Schneider en su entrevista de 2007 para el Daily Mail sino hasta que la entrevista a Bertolucci de 2013 “las confirmó”. Esa es otra mentira manipulada con el fin falsamente progresista de “probar” a partir de premisas falsas que no se hace caso a las declaraciones de una mujer sino hasta que las “confirma” un hombre. No “se hizo caso” en su momento a las declaraciones de Schneider porque poco o nada tenían de escandalosas y, por el contrario, son un desmentido claro a cualquier manipulada interpretación que se quiera hacer de las de Bertolucci como confesión de una “violación real”. Se provocó intencionalmente el escándalo de la “violación real” y entonces se revivió esa entrevista porque se trató de utilizarla contra Bertolucci tan sólo por su título: Me sentí violada por Brando.  


Tan es así, Jessica, que tú como muchísimos más que la citaron obviaron o minimizaron cuidadosamente las partes “incómodas” de esa entrevista a Maria Schneider que no se ajustaban a la narrativa que se buscó imponer: que, al momento de realizarse la entrevista, ella ya podía ver la película y gustar de su trabajo en la cinta; que consideraba que su mejor experiencia al hacer la película fue su encuentro “con Marlon”; que fue amiga de Brando hasta la muerte de él, el mismo hombre al que menciona como quien se le ocurrió la escena polémica, la “violó” en pantalla (ojo, Brando, no Bertolucci),  y quien no se disculpó ni la consoló después de filmada.


Pasando a tu segunda nota:  


BERTOLUCCI RESPONDE A ACUSACIONES SOBRE VIOLACIÓN EN EL ÚLTIMO TANGO EN PARÍS

Vuelves a seguir aquí a Mariana Fonseca, quien, ante la propia declaración de Schneider de que no hubo violación, como esto no le era útil para su manipulada pseudoargumentación, pasa de esta a la violencia sexual en un salto conceptual que no explica como tampoco explica cómo sería aplicable la definición de violencia sexual de la Organización Mundial de la Salud que cita al caso de dos actores interpretando dos personajes en una escena de violación. Como ya no puede usar la palabra “violación” contra Bertolucci usa el término “violencia sexual” para decir lo mismo sin decir lo mismo.


Tú, por tu parte, enlazas a un documento en español, Informe sobre la Violencia y la Salud, de la misma organización también para definir la violencia sexual, pero le agregas de tu cosecha y tampoco explicas de qué forma sería aplicable al caso de Bertolucci, Brando y Schneider. (Por cierto en ese capítulo de violencia sexual se incluye un recuadro sobre “Violencia sexual contra los hombres y los niños”, tema del que poco se habla, y que también merecería comentario de CinePremiere a partir de la revelación de Tim Roth de que él fue violado).


Esto último es muy importante, Jessica, porque como te enteré en el artículo de Lindsay Soladz la siniestra organización anónima, dizque no lucrativa y pro derechos humanos, El Mundo de Alycia, que editó el video del escándalo de forma sensacionalista y aseveró como un hecho que era la confesión de Bertolucci de la violación real de Schneider ahora remite a tu segunda nota como su “justificación”. Como cobardes pretenden escudarse en que la Organización Mundial de la Salud, a través tuyo, avala lo que hicieron.


Tal vez hayas visto que Jessica Chastain en su cuenta de Twitter, ante las críticas por haber presentado como violación real la de Brando y Schneider, citó la definición de violación del Departamento de Justicia. Es el modo que encontró Chastain de buscar justificar lo que hizo. Eso mismo pretenden hacer en “Alycia”. Por eso he promovido la idea de que el Departamento de Justicia-el FBI realice una investigación formal para que nos dejemos de cuentos y haya una declaración oficial de si Brando violó o no a Schneider conforme las definiciones de violación de esas entidades, a las que ahora se acoge Chastain.

Apareces entonces como quien proporciona la coartada para que una organización anónima pueda difamar y provocar un linchamiento en redes, que en el caso de Bertolucci, quien está vivo a diferencia de Brando, provocó que un proveedor de streaming eliminara de su acervo El Último Tango en París; se escribieran peticiones para que se le quitaran sus reconocimientos; se le pusiera en peligro físico de ser agredido, él, que está en silla de ruedas; y, en general, que su carrera y prestigio logrado con grandes obras terminaran destruidos por la gentuza anónima falsamente justiciera de El Mundo de Alycia.

Así que hay mucho de discutible y mucho que discutir acerca de lo que publicaste. No me extiendo más de lo que he hecho, aunque queda mucho por tratar. Te pido públicamente reflexiones.


Atentamente.

Tomoo Terada

viernes, 21 de octubre de 2016

Polémica con la Defensora del Lector de EL PAÍS, Lola Galán




ACTUALIZACIÓN 22 de Octubre 2016, 14:00:


Poniatowska se enfrenta a los informes secretos del régimen priísta sobre ella




http://cultura.elpais.com/cultura/2016/10/21/actualidad/1477070699_702419.html

Jan Martínez Ahrens, el Jefe de la Corresponsalía en México de EL PAÍS acaba de dar un nuevo golpe de efecto. Entrega en mano a Elena Poniatowska informes secretos que se elaboraron sobre ella por parte de la tristemente celebre y temida Dirección Federal de Seguridad, la policía política de la "dictadura perfecta".

Lo hace como coartada para justificar el artículo manipulador y mentiroso que publicó acerca de Elena Garro. ¿Qué hubo de raro en que se ocupara de la información de la policía política acerca de Garro si también lo hace con Poniatowska?

Algunos apuntes:

1. Elena Poniatowska está viva por lo que cualquier información que fuera negativa acerca de ella que hubiera aparecido en esos papeles podría responderla. No fue el caso con Garro

2. De la imagen de la propia Poniatowska mostrando los papeles acerca de ella se muestran tachaduras en el papel que sostiene. ¿No le le pareció incómodo al periodista Martínez Ahrens entregar a Poniatowska documentos sobre ella misma que están tachados? 

¿Que quiero decir con esto? Pues que Jan Martínez Ahrens evita mencionar que el acceso a los documentos no es directo y que el acceso a los mismos está controlado por el Cisen, organismo heredero de la misma Dirección Federal de Seguridad que tanto le horroriza.

Es decir que, con papeles en mano y todo, Elena Poniatowska no puede conocer ciertos datos de los documentos acerca de ella misma porque otros decidieron por ella. Es más, esos otros decidieron que esos son todos los papeles que se encontraron sobre ella  y que sobre ella podían ser entregados:



3. Jan Martínez Ahrens vuelve una historia de aquí sí espionaje en una historia de "interés humano" para evitar dar a conocer a los lectores de EL PAÍS la censura y manipulación que ha habido en cuanto esos acervos del espionaje gubernamental que se suponía serían utilizados como pruebas para hacer justicia transicional, una promesa incumplida.

Martínez Ahrens no puede decir que no se dio cuenta de estas implicaciones si en la propia España y específicamente en EL PAÍS ha habido tanta discusión acerca de la Ley de Memoria Histórica referente a los crímenes ocurridos durante el Franquismo. 




                                           Principios éticos del diario EL PAÍS, conforme su Libro de Estilo

                               
                    Autopresentación de Lola Galán al asumir cargo como Defensora del Lector de EL PAÍS


"Esa autocrítica que los periodistas exigen al resto de profesiones y profesionales no estaría nada mal que comenzaran a aplicársela a sí mismos, lo antes posible. Entre unos y otros pueden acabar por aburrimiento y superficialidad, con los pocos lectores que quedan”

Santiago Alonso Marín, lector habitual de EL PAÍS a Lola Galán, Defensora del Lector





El asunto de Elena Garro, contra lo que algunos quieren hacer pensar, no es lo único que ocupa mi mente pero sí es un asunto que se ha convertido , desde mi punto de vista, en piedra de toque para evaluar posiciones sobre ética pública y ética periodística. Esa es su importancia. Y lo que revela es desolador.

Esa es mi diferencia con alguien como la investigadora Lucía Melgar, quien editó para el Fondo de Cultura Económica las Obras Completas de Elena Garro, y quien también cuestiona el artículo "Elena Garro, una escritora contra sí misma"  de Jan Martínez Ahrens, Jefe de la Corresponsalía en México del diario español El PAÍS publicado por el suplemento Babelia de ese mismo diario: 



A ella lo que le molesta es la forma del acercamiento a Garro que se realiza: ¿Qué pasaría si de Poe, Dylan Thomas, Jack Kerouac o Fitzgerald escribiéramos “fueron alcohólicos emperdenidos hasta la autodestrucción y, por cierto, escribieron una gran obra”?

A mí me molesta que ese acercamiento se realiza a partir de mentiras comprobables, engañando a los lectores. 

Entonces Lucía Melgar se queda en la doxa; a mí lo que me interesa es la episteme.  

Un asunto que parecería sencillismo: se publicó que alguien ya muerto era espía, eso con base a papeles anónimos y sin hacer la precisión correspondiente. Se supondría que habría bastado hacer una aclaración pero no, resulta que hay una narrativa ya establecida sobre ese asunto y Garro era espía como lo "prueban" papeles anónimos, porque así debe serlo.   

Rafael Cabrera, famoso por ser el periodista que inició la investigación conocida como la "Casa Blanca de Peña Nieto" y con quien yo tenía un trato no diré que cercano pero que creí cordial, al reclamarle el silenciamiento que hizo de mi texto "Elena Garro y la guerra de las verdades" en su tesis profesional y otras maromas -algo importante al ser uno de los reporteros que dieron a conocer el plagio que Enrique Peña Nieto realizó en la suya, su tesis profesional de EPN- afirmó que yo "me peleaba con todo mundo". 

Aparte de que fue la reacción de Cabrera a algo que sabe que es verdad y que precisaré en una futura entrada, le respondí que viera por qué me peleaba y que él, como periodista, mostrara que yo había difamado a alguien. No pudo ni podrá probar algo así. 

No me peleó con "todo el mundo" (¿qué es "todo mundo" para Cabrera? ¿Sus profesores en el CIDE, opinadores-activistas de doble moral como Ricardo Raphael y Carlos Bravo Regidor?). Pero sobre todo no me "peleo" gratuitamente, sin alguna razón. 

El más reciente espisodio de esta saga es la "polémica" que tras bambalinas tuve con Lola Galán, la Defensora del Lector justamente del diario español EL PAÍS que publicó el artículo cuestionado, tan influyente todavía en el ámbito de lengua española a pesar de problemas financieros, errores periodísticos y cada vez más acerbos cuestionamientos por parte de amplios sectores de la sociedad española.

El tema de la Defensoría del Lector (o de la Audiencia)  es muy importante en cuanto a la calidad de los medios y la información que proporcionan, y la conducta ética que debería regirlos siempre.

Hago pública esta polémica porque ya no tengo confianza en que la señora Galán reconsidere.

La hago pública porque lo que hace ella como Defensora del Lector es argumentar y reflexionar ante el público alrededor de errores y cuestiones éticas de lo publicado en su diario. Lo que hago será poner al alcance del público interesado sus reflexiones, las cuales tienen un carácter público al realizarlas en su calidad de Defensora. Para los estudiosos, no lo dudo, será interesante estudiar cómo hay quejas que no llegan a ser aceptadas y por tanto tampoco publicadas en el blog de la Defensoría del Lector, y los argumentos que se esgrimen para rechazar ocuparse de esas quejas. El Defensor del Lector como encubridor: 


No voy a calificar la validez o no de lo que me responde Lola Galán, pues en mis propias respuestas la cuestiono.

Sólo un apunte: Lamento lo sucedido con Jan Martínez Ahrens, quien siempre me pareció, hasta leer su artículo sobre Garro, una persona amable y atenta. 

Salvo algunas pequeñas correcciones y agregados para facilitar la lectura esta fue mi correspondencia con la señora Defensora del Lector de EL PAÍS, Dña. Lola Galán:  


Estimado señor Terada:

He leído la copia del mensaje que envió usted al señor Jan Martínez Ahrens, y he comprendido que tiene usted quejas respecto al artículo que escribió sobre la escritora Elena Garro. Si quiere usted que yo las aborde, necesito que me envíe un mensaje señalando con claridad y precisión lo ocurrido en su contacto con el señor Ahrens, y formule las quejas de carácter profesional que tiene respecto a su artículo.

Un cordial saludo

Lola Galán
Defensora del Lector


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Estimada Lola Galán:

Agradezco su amable respuesta y quiero informarle que, tal como consta en algunos de los numerosos diferentes mensajes anteriores que puede usted ver abajo del presente, en cuanto a EL PAÍS este asunto tiene 10 años de antiguedad, desde 2006, y en lugar de aclararse y resolverse las mentiras y distorsiones ya publicadas anteriormente por el diario lo que sucedió con Jan Martínez Ahrens fue que se sumaron más mentiras y distorsiones a las ya anteriormente difundidas. Lo cual sin duda es gravísimo tratándose del diario de referencia en lengua española.

Intenté en su momento ponerme en contacto con su antecesor en la titularidad de la Defensoría del Lector de El País, el señor Tomás Delclós, sin que su colega se dignara responder, por eso aprecio mucho que usted sí lo haga, que usted sí muestre que le interesa desempeñar dignamente el papel de Defensora del Lector. Además también me puse en contacto con el muy conocido autor de libros sobre la lengua española y colega de usted y Ahrens, directivo de Prisa, Álex Grijelmo.

Entonces le pido su comprensión si acaso en algún momento pudiera haberle dado a usted la impresión de alguien demandante e imperioso. Incluso quiero dejar claro que cuestiono a Jan Martínez Ahrens profesionalmente, no como persona, pues en lo que me consta es una persona educada y cortés, pero que con su mal trabajo en su artículo sobre Garro me obligó a llegar a extremos que nunca deseé llegar tras no ser escuchado durante 10 años.

El asunto es complejo y como me consta que incluso a periodistas profesionales les sucede no poder entenderlo a la primera, pues involucra aspectos jurídicos y una reflexión sobre la propia labor periodística que muchos profesionales no han hecho, por eso considero necesario presentarlo en partes y en lugar de enviarle un solo mensaje me parece mejor enviarle 2 o 3. Le pido que si algo no le queda claro porque no haya sabido explicarme mejor me lo señale.

Comienzo precisando mi contacto con Ahrens ya que me lo pide y aclarando en calidad de qué me he convertido en "defensor" de una escritora ya fallecida sin haberla conocido ni tener relación familiar alguna.

Busqué a Jan Martínez el año pasado, 2015, durante varias semanas hasta contactarlo en julio, relacionado con el tema de Elena Garro precisamente. Nunca lo he visto en persona, nuestro contacto ha sido teléfonico y por correo. 

Ese contacto tenía la intención de exponerle a él las mentiras que la prensa en general y El PAÍS en lo particular habían difundido en 2006 sobre Garro, y que entonces, como debe ocurrir en el periodismo serio y profesional, la mentira se aclarara finalmente. Martínez Ahrens no lo hizo y por eso el tener que recurrir a usted.

En 2006 se difundió, provocando un escándalo internacional (siendo un asunto mexicano EL PAÍS y otros medios, como Clarín, de Argentina, lo retomaron) que Elena Garro, escritora por derecho propio y cada vez más conocida y reconocida pero a la que ha hecho sombra el haber sido primera esposa de Octavio Paz, había sido espía del gobierno durante varios años pero principalmente en 1968 cuando, se afirmaba, delató a varias personas relacionadas con el movimiento estudiantil de ese año, el cual fue reprimido brutalmente y se convirtió en uno de los hechos históricos más conocidos del México contemporáneo. Esto es lo que publicó EL PAÍS en ese entonces:  (http://elpais.com/diario/2006/07/14/ultima/1152828001_850215.html)

En ese mismo año publiqué en la entonces revista en papel ahora vuelta revista exclusivamente online Replicante (http://revistareplicante.com/) mi artículo "Elena Garro y la guerra de las verdades"  [bit.ly/1ojt4RO], el cual le envío como archivo pdf. El punto principal de mi artículo fue señalar que las supuestas pruebas de espionaje en contra de Garro eran dos papeles anónimos. Ese hecho fue ignorado por la prensa incluido EL PAÍS, la cual siempre se refirió a "documentos oficiales". Al no precisarse que se trataba de anónimos no se dio al público la libertad de decidir qué tanta credibilidad habría que darle a una información con ese origen.

Ese fue el principio de mi periplo y mi interés en el caso. Me pareció gravísimo que se pudiera señalar post mortem a alguien como cómplice y delatora al servicio de un gobierno represor y asesino, a partir de anónimos, acusación de la que no podía ya defenderse por estar muerta.

Más adelante, el profundizar en el caso Garro me llevó a descubrir que los acervos desde los que había salido la información estaban bajo ilegal control del Cisen, el organismo de inteligencia del gobierno federal mexicano cuyo equivalente sería el Cesid: (http://www.revistazocalo.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=2035:el-ifai-y-la-violacion-de-datos-personales)

Espero esto empiece a delinear el caso y dejarle claro que es un asunto muy serio de violación repetida de la ética periodística, no sólo por parte de EL PAÍS sino la prensa en general.

Cordialmente

Tomoo Terada

P.D.: Aprovecho para preguntarle si la cuenta de Twitter @galanlola1 es realmente suya.


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Estimado señor Terada:

Le agradezco que me envíe un mensaje claro y detallado que me permite entender su queja. Entiendo que usted se puso en contacto con el señor Ahrens para pedirle que escribiera la verdad sobre Elena Garro en lo tocante a esas informaciones aparecidas en la prensa internacional (y también en EL PAÍS), y que el señor Ahrens ha vuelto a mantenerlas como ciertas en su artículo del suplemento Babelia.
He leído la documentación que me adjunta y le prometo ponerme en contacto con el señor Ahrens para que me dé su versión de los hechos, a fin de ver la posibilidad de abordar el caso en mi sección. Entiendo perfectamente lo que usted critica, y le pido que si hay material o argumentos adicionales en su queja, me los haga llegar.

Atentamente

Lola Galán
Defensora del Lector


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Estimada Lola Galán:

Antes de proseguir mi exposición le reitero que no es que Jan Martínez Ahrens sólo haya mantenido como ciertas las mentiras ya publicadas por EL PAÍS  y otros medios, las cuales busqué que aclarara. Fue algo peor: en lo que publicó en Babelia agregó nuevas mentiras, ahora de su responsabilidad, a las mentiras anteriores que habían publicado otros y que eran responsabilidad de esos otros.

Por eso  en la parte final de mi correo a él expreso mi deseo de que lo suyo haya sido negligencia, porque tanta insistencia por parte de periodistas como él cuando han tenido el asunto de Garro en sus manos para distorsionar los hechos lleva a la sospecha de que habría una consigna para sólo mencionar a Garro si se aprovecha la oportunidad para desacreditarla distorsionando los hechos para presentarla bajo la peor luz.

Una vez expuestos sucintamente los antecedentes a fin de contextualizar mi cuestionamiento al artículo de Martínez Ahrens, paso a detallar los aspectos específicamente cuestionables del mismo.



A). La idea alrededor de la que gira todo el texto de Ahrens es que Elena Garro era una mujer autodestructiva y loca ("delirante") y eso aparece desde el propio título: "Elena Garro, una escritora contra sí misma". 

Y Martínez Ahrens parte de una cita real de Garro contra Octavio Paz: "Yo vivo contra él, estudié contra él, hablé contra él..." para de ahí buscar destruir cualquier credibilidad de Garro en asuntos diferentes y muy aparte de su conflictiva relación marital con Paz. 

Tal y como ya lo escribí nadie podría sostener que Elena Garro era una santa y al parecer era alguien muy conflictiva. Pero de eso a buscar desacreditarla a toda costa en todos y cada uno de los aspectos de su vida a excepción de la escritura, a fin de que no tenga ninguna credibilidad, distorsionando los hechos como lo hace Jan Martínez Ahrens, eso simplemente no es periodismo que merezca ser llamado así.



B) Un ejemplo de las grandes manipulaciones que realiza Ahrens es este párrafo lleno de imprecisiones y distorsiones, lo que para un periodista del nivel y experiencia de Ahrens es prácticamente mentir a sabiendas:

A mediados de los sesenta, ya divorciada, se aproximó en exceso al poder y cayó en la órbita del presidente del PRI, el reformista Carlos Madrazo. Sin pudor le brindó su apoyo público mientras en la trastienda tentaba las tinieblas. Su anticastrismo declarado, su relación con Madrazo y también su apoyo a las causas campesinas llamaron la atención de la siniestra Dirección Federal de Seguridad, al mando del capitán Fernando Gutiérrez Barrios, el mismo que había detenido a Fidel Castro y al Che Guevara. La escritora no mantuvo la distancia. Un memorándum, guardado en el Archivo General de la Nación, muestra que empezó a tratar con la policía secreta. “No fue una espía, como se llegó a decir, más bien se acercó y fue utilizada por el régimen”, señala el investigador Rafael Cabrera.


¿Por qué habría de tener "pudor" Garro de dar apoyo público a quien encabezaba un movimiento reformista dentro del anquilosado PRI?: (http://www.ejournal.unam.mx/rms/2008-1/RMS008000102.pdf). Tal como lo presenta Martínez Ahrens con la tontería/distorsión/mentira de que Garro "se aproximó en exceso al poder" se distorsionan los hechos de la realidad a fin de presentar a Madrazo, quien era un disidente, como parte del poder establecido y a Garro como una arribista que se acercaba al poderoso.  

La realidad es que Carlos Madrazo terminaría muerto en un accidente que se piensa fue provocado a fin de eliminar a un disidente molesto: (https://noticias.terra.com.mx/mexico/politica/carlos-madrazo-becerra-a-44-anos-de-su-extrana-muerte,ec829b4a51d0f310VgnVCM4000009bcceb0aRCRD.html)

¿A cuál memorándum se refiere Martínez Ahrens? Repito: no precisa su autor, a quien va dirigido, su fecha...aspectos elementales a cubrir por cualquier periodista serio y profesional. Sólo dice que está en el Archivo General de la Nación y que muestra que Garro "empezó a tratar con la policia secreta". 

En realidad, y otra vez me da pena ajena decirlo, parece que Jan Martínez se limitó a hacer una búsqueda con Google y encontró esto: (http://www.proceso.com.mx/401874/elena-garro-delatora-del-movimiento-estudiantil-del-68-segun-la-dfs). Y como entrar en precisiones del dichoso memorándum habría dejado claro que su reporteo se limitó a unos cuantos segundos en el buscador por eso dejó la referencia del memorándum tan vaga y nebulosa. Por cierto que lo contenido en ese memorándum yo lo publiqué 9 años antes que el empleado de la revista Proceso que redactó el texto que Ahrens encontró con Google, tal como consta en el archivo pdf que antes le envié.

Pero eso no es obstaculo para que Martínez Ahrens afirme, contundente, con base en su exhaustivo reporteo a conciencia que Garro "ya fuera de los focos, según el memorándum secreto, empezó a delatar".




C). Paso al anexo "Una velada con el asesino de Kennedy". Aunque sin mencionarlo en su texto aunque es implicito porque la página a la que lleva el último enlace lo menciona, la referencia ineludible es el libro del periodista Philip Shenon "JFK. Caso Abierto" del que escribe la también reportera de EL PAÍS, Yolanda Monge: (http://internacional.elpais.com/internacional/2013/11/19/actualidad/1384845218_072509.html)

El libro recoge testimonios de los entonces jovenes abogados que participaron en la Comisión Warren, que se creó para investigar el asesinato de Kennedy. Y lo que se revela son una serie de encubrimientos y errores durante la investigación.

Pero en el primer capítulo Shenon narra la historia de Charles Thomas, un diplomático que conoció a Elena Garro y quien se entero por ella de que había visto en México a Lee Harvey Oswald antes del magnicidio de Kennedy, en una fiesta organizada por gente de la embajada cubana. Thomas informó de esto a sus superiores (por cierto que eran del Departamento de Estado y no de la CIA como da a entender implicítamente Ahrens) pero no se le hizo caso. Posteriormente sería retirado del servicio exterior y terminaría suicidandose, al parecer por no poder encontrar trabajo. Luego de su suicidio, continúa Shenon, se descubiría que, por alguna razón no explicada, de su expediente había desparecido un documento importante para su ratificación.

Entonces quiero resaltar esto: Charles Thomas informa a sus superiores de lo que le ha dicho Garro, éstos no le hacen caso. Antes de abandonar la carrera diplomática al no ser ratificado escribe nuevamente informando sobre lo que Garro le narró. Se suicida. Se descubre que no fue ratificado porque misteriosamente un documento importante desapareció de su expediente.

¿Qué es lo que escribe Jan Martínez Ahrens al respecto?:


la escritora ofreció pocos detalles y se limitó a señalar que el futuro asesino presidencial se mantuvo la mayor parte de la velada callado junto a una chimenea y que sólo le vio hablar con dos personas. 
Fue una información que los servicios secretos consideraron de poco valor. No sólo por su parquedad, sino porque la interlocutora no era considerada muy fiable. Por el contrario, la CIA pensaba que “tendía a romantizar los acontecimientos”. No eran los únicos. 


Esencialmente lo que hace Ahrens es reiterar, remachar cuán poco confiable, cuán carente de credibilidad era Elena Garro. Y no le importa entonces chocar con lo que escribió su colega Yolanda Monge quien da cuenta del contenido del libro de Shenon y a quien enlaza, ni distorsionar el sentido de lo que narra Shenon en su libro.

Shenon lo que expone es la historia de un diplomático que insiste en difundir lo que le ha contado Garro y quien termina (¿pura coincidencia?) perdiendo su trabajo y suicidandose ante la falta de oportunidades  y luego de su muerte se descubre que no tendría por qué haber perdido su trabajo si no hubiera desaparecido misteriosamente un documento importante de su expediente. 

Lo que cuenta Ahrens en cambio es cuán falta de credibilidad era Elena Garro, tanto que los servicios secretos no tomaron en serio lo que le contó a Thomas. 

Hay una diferencia brutal entre ambos acercamientos, y una grave distorsión y manipulación por parte de Ahrens de lo que el periodista Shenon escribió en su libro. Y Ahrens, repito, choca de frente con lo que escribieron no sólo Yolanda Monge sino también Elsa Fernández Santos: (http://cultura.elpais.com/cultura/2013/11/09/actualidad/1384016708_995378.html). Las dos sus colegas también reporteras de EL PAÍS.


Pero de toda la investigación de Shenon quizá el dato más novedoso hasta la fecha es el que sitúa a Lee Harvey Oswald en una trama mexicano-cubana que pese a su gravedad fue extrañamente pasada por alto primero y literalmente borrada del mapa después por la CIA y el FBI. Oswald estuvo en México semanas antes de viajar a Dallas, tuvo una amante mexicana que trabajaba en la embajada de Cuba y se reunió con espías de la isla. La CIA conocía todos los movimientos pero los ocultó. Después del asesinato, evitó a toda costa que circulase la información sobre el viaje a México. Se destruyeron pruebas y se ocultaron testimonios, como uno que aseguraba haber visto a Oswald en la embajada de Cuba jactándose de su intención de matar a Kennedy. El documento que probaba que la CIA y el FBI estaban al corriente desapareció antes de llegar a manos de los abogados.


Entonces cuando Jan Martínez Ahrens escribe cuán poco importante consideraron los servicios secretos el testimonio de Elena Garro acerca de la fiesta con la presencia de Harvey Oswald, presencia confirmada por el sobrino de Garro, muchos años directivo del diario mexicano La Jornada, lo que hace Ahrens es encontrar normal lo que Shenon encontró extraño. 

Porque el único interés que Ahrens muestra al redactar el artículo es  destacar y dejar establecido cuán loca y poco confiable era Elena Garro. Para lograr eso distorsiona lo que escribió Philip Shenon en su libro y entra en contradicción frontal con lo que sus dos colegas escribieron al exponer lo contenido en el libro de Shenon. ¿Se puede llamar a esta manipulación periodismo serio?

Atentamente.

Tomoo Terada 


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Estimado señor Terada:

Veo que es usted un experto en todo lo concerniente a la escritora Elena Garro, aunque le diré, en lo concerniente al libro de Shenon, que lo he leído hace muy poco y sé muy bien lo que cuenta de la señora Garro, y creo que la mención a ello en un apartado del artículo que dedicó Babelia a la escritora, es completamente secundaria.

Habla usted de mentiras y manipulaciones en el artículo del señor Ahrens, porque no se ajusta a sus opiniones, ni a la hipótesis que usted sostiene respecto a la credibilidad de los documentos del IFAI. O porque refleja a la escritora como una persona atormentada e insegura que se acercó al poder. El señor Ahrens me ha explicado que su artículo es fruto de muchas entrevistas, tal y como se refleja en el texto, y de hecho, no es él sino algunas de las personas entrevistadas, como el investigador Rafael Cabrera, quien afirma: “No fue una espía, como se llegó a decir, más bien se acercó y fue utilizada por el régimen”.

Todo periodista goza de un margen de libertad para construir un artículo. Está en su derecho de acudir a unas fuentes y no a otras, y de entrevistar a unas personas y no a otras. El señor Ahrens goza de esa libertad, y no puedo recriminarle por no haberse atenido a las declaraciones que le hizo usted.

No creo, por otra parte, que pretenda denigrar a la señora Garro ni mancillar su memoria.
Tiene usted todo el derecho a discrepar de lo escrito por el señor Ahrens, y le recomiendo que escriba una carta al director expresando sus opiniones, ya que de opiniones hablamos. 

Atentamente

Lola Galán
Defensora del Lector


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Estimada Lola Galán: 

Tengo que refutar sus afirmaciones porque parece que el señalar las manipulaciones que realizó Jan Martínez Ahrens en su artículo, ya responsabilidad actual suya y ya no de anteriores personas incluida la de un anterior colaborador de EL PAÍS, tal parecería que quiere usted evitar tener que ocuparse de las mismas en su espacio como Defensora del Lector por la gravedad de esas manipulaciones que rebasan el mero error o "interpretación periodística" como usted afirma.

Dice usted haber leído el libro de Shenon y saber de qué va. Muy bien porque entonces no tengo que detallarle cosas de las que está usted enterada. Y la enorme distorsión que hace Martínez Ahrens de lo que escribió Philip Shenon, tanto que usted no me "refuta" en ninguno de los puntos que señalo.
  
No es cierto como usted afirma que yo hablo de:



A) mentiras y manipulaciones en el artículo del señor Ahrens, porque no se ajusta a sus opiniones, ni a la hipótesis que usted sostiene respecto a la credibilidad de los documentos del IFAI. 

RESPUESTA 1: Usted en su mensaje anterior me respondió el párrafo que  más adelante aparece, habiendo usted comprendido que me acerqué a Ahrens para pedirle que "escribiera la verdad" lo que sería lo deseable poder hacer con cualquier periodista. No es "hipótesis" ni "opinión" mía, por ejemplo, que se señaló a Garro como espía a partir de papeles anónimos, lo cual jamás fue mencionado ni precisado por EL PAÍS ya que de EL PAÍS hablamos. Le envío los archivos de lo que es el expediente de Garro y el archivo "supuestos informes" que son en sí los dos papeles anónimos de los que se derivó el escándalo. 

Si usted afirma, como periodista de carrera que es, que habría publicado y dado como irrefutable esta información si hubiera llegado a su redacción tal como está, en un papel sin firma, sin sello, sin emblema de organización alguna...entonces le pido revise sus propias concepciones periodísticas:

Le agradezco que me envíe un mensaje claro y detallado que me permite entender su queja. Entiendo que usted se puso en contacto con el señor Ahrens para pedirle que escribiera la verdad sobre Elena Garro en lo tocante a esas informaciones aparecidas en la prensa internacional (y también en EL PAÍS), y que el señor Ahrens ha vuelto a mantenerlas como ciertas en su artículo del suplemento Babelia.



B)  O porque refleja a la escritora como una persona atormentada e insegura que se acercó al poder. 

RESPUESTA 2: Jan Martínez Ahrens no retrata a Elena Garro "como una persona atormentada e insegura" sino como una mujer loca y perversa que delataba. Lo del "acercamiento al poder" con Carlos Madrazo es una distorsión de hechos históricos y tendrían usted y Ahrens que desmentir no a mí sino al autor cuyo texto enlacé y la nota de Terra que enlacé también.



C) El señor Ahrens me ha explicado que su artículo es fruto de muchas entrevistas, tal y como se refleja en el texto, y de hecho, no es él sino algunas de las personas entrevistadas, como el investigador Rafael Cabrera, quien afirma: “No fue una espía, como se llegó a decir, más bien se acercó y fue utilizada por el régimen”.

RESPUESTA 3: Tal como le escribí a Jan Martínez próximamente publicaré en mi blog algunas puntualizaciones a Rafael Cabrera, a quien conozco. 

Pero muchísimo más importante aquí es lo del "memorándum" que, como le señalé a usted, todo indica Ahrens obtuvo con unos cuantos segundos con Google, lo que habla mal pero muy mal del nivel del trabajo periodístico en El PAÍS si un destacado ex directivo apoya parte importante de su artículo en la referencia a un documento del que busca esconder los detalles porque el trabajo lo hizo por él el reportero Google.

Le pregunto, como Defensora del Lector, ¿por qué Jan Martínez Ahrens no puede precisar los detalles de ese memorándum, dejando la vaga referencia de que está en el Archivo General de la Nación? Y le respondo: Porque lo que le interesaba era ocultar que la información la obtuvo de la nota de un colega de la revista Proceso, sin mayor trabajo ni profundización.

Y ese memorándum es importante porque la entrevista a Rafael Cabrera que usted presenta como un ejemplo de la apertura de Ahrens a distintas voces es una mera, breve opinión; lo del memorándum es un documento o así se presenta, lo que puesto a continuación de la declaración de Rafael Cabrera es un desmentido claro y no meramente implicíto. Eso se llama manipulación, deshonestidad, no mera libertad periodística, lo cual es grave en un diario como EL PAÍS.

Reitero, señora Defensora, Ahrens debe una explicación a los lectores, para quienes tanto usted como él trabajan, de cómo obtuvo la referencia del memorándum.

Así que no hablamos de "libertad" de un periodista sino de cómo ese periodista se aferra a la versión impulsada por un grupo, al que pertenece el señor Christopher Domínguez, a quien también entrevista Ahrens, y es absolutamente reacio a escuchar y recoger un punto de vista diferente, aunque se le puedan proporcionar pruebas y no meras opiniones.

No hablamos de "opiniones" sino de cómo se distorsiona lo escrito por el autor de un libro que ha sido cubierto y referido por colegas del propio diario EL PAÍS, con quienes Ahrens termina chocando. Por cierto que he tenido contacto con el propio Philip Shenon y por lo visto tendré que informarle de las distorsiones que comete alguien como Ahrens al aludir a su libro, de las que no se entera por no saber español.

Así que le pido reconsiderar, señora Defensora, porque los lectores de EL PAÍS no merecen la falta de respeto que se ha mostrado con toda esta manipulación y reporteo con Google. La llamada crisis de los medios, incluido EL PAÍS, de la que se han referido los propios directivos del diario, es en gran parte una crisis de credibilidad a partir de prácticas como las que ha realizado Martínez Ahrens.

Atentamente.

Tomoo Terada


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Lola Galán
Defensora del Lector de EL PAÍS

Sólo para enterarle que en aras de la transparencia que usted misma ha invocado como pauta de su labor y una vez que me quedó claro que no reconsideraría ni respondería mi correo 3, he decidido hacer pública nuestra correspondencia, entre lector y defensora, a fin de que sea conocida la forma como rechaza ocuparse de las quejas. 


Asimismo buscaré hacerlo del conocimiento de colegas suyos, académicos y, en general, periodistas y publico interesado, pues una institución como la de El (la) Defensor (a) del Lector debe ser sujeta a crítica, análisis y reflexión.

Atentamente.

Tomoo Terada