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viernes, 21 de octubre de 2016

Polémica con la Defensora del Lector de EL PAÍS, Lola Galán




ACTUALIZACIÓN 22 de Octubre 2016, 14:00:


Poniatowska se enfrenta a los informes secretos del régimen priísta sobre ella




http://cultura.elpais.com/cultura/2016/10/21/actualidad/1477070699_702419.html

Jan Martínez Ahrens, el Jefe de la Corresponsalía en México de EL PAÍS acaba de dar un nuevo golpe de efecto. Entrega, en mano a Elena Poniatowska informes secretos que se elaboraron sobre ella por parte de la tristemente celebre y temida Dirección Federal de Seguridad, la policía política de la "dictadura perfecta".

Lo hace como coartada para justificar el artículo manipulador y mentiroso que publicó acerca de Elena Garro. ¿Qué hubo de raro en que se ocupara de la información de la policía política acerca de Garro si también lo hace con Poniatowska?

Algunos apuntes:

1. Elena Poniatowska está viva por lo que cualquier información que fuera negativa acerca de ella que hubiera aparecido en esos papeles podría responderla. No fue el caso con Garro

2. De la imagen de la propia Poniatowska mostrando los papeles acerca de ella se muestran tachaduras en el papel que sostiene. ¿No le le pareció incómodo al periodista Martínez Ahrens entregar a Poniatowska documentos sobre ella misma que están tachados? 

¿Que quiero decir con esto? Pues que Jan Martínez Ahrens evita mencionar que el acceso a los documentos no es directo y que el acceso a los mismos está controlado por el Cisen, organismo heredero de la misma Dirección Federal de Seguridad que tanto le horroriza.

Es decir que, con papeles en mano y todo, Elena Poniatowska no puede conocer ciertos datos de los documentos acerca de ella misma porque otros decidieron por ella. Es más, esos otros decidieron que esos son todos los papeles que se encontraron sobre ella  y que sobre ella podían ser entregados:



3. Jan Martínez Ahrens vuelve una historia de aquí sí espionaje en una historia de "interés humano" para evitar dar a conocer a los lectores de EL PAÍS la censura y manipulación que ha habido en cuanto esos acervos del espionaje gubernamental que se suponía serían utilizados como pruebas para hacer justicia transicional, una promesa incumplida.

Martínez Ahrens no puede decir que no se dio cuenta de estas implicaciones si en la propia España y específicamente en EL PAÍS ha habido tanta discusión acerca de la Ley de Memoria Histórica referente a los crímenes ocurridos durante el Franquismo. 




                                           Principios éticos del diario EL PAÍS, conforme su Libro de Estilo

                               
                    Autopresentación de Lola Galán al asumir cargo como Defensora del Lector de EL PAÍS


"Esa autocrítica que los periodistas exigen al resto de profesiones y profesionales no estaría nada mal que comenzaran a aplicársela a sí mismos, lo antes posible. Entre unos y otros pueden acabar por aburrimiento y superficialidad, con los pocos lectores que quedan”

Santiago Alonso Marín, lector habitual de EL PAÍS a Lola Galán, Defensora del Lector





El asunto de Elena Garro, contra lo que algunos quieren hacer pensar, no es lo único que ocupa mi mente pero sí es un asunto que se ha convertido , desde mi punto de vista, en piedra de toque para evaluar posiciones sobre ética pública y ética periodística. Esa es su importancia. Y lo que revela es desolador.

Esa es mi diferencia con alguien como la investigadora Lucía Melgar, quien editó para el Fondo de Cultura Económica las Obras Completas de Elena Garro, y quien también cuestiona el artículo "Elena Garro, una escritora contra sí misma"  de Jan Martínez Ahrens, Jefe de la Corresponsalía en México del diario español El PAÍS publicado por el suplemento Babelia de ese mismo diario: 



A ella lo que le molesta es la forma del acercamiento a Garro que se realiza: ¿Qué pasaría si de Poe, Dylan Thomas, Jack Kerouac o Fitzgerald escribiéramos “fueron alcohólicos emperdenidos hasta la autodestrucción y, por cierto, escribieron una gran obra”?

A mí me molesta que ese acercamiento se realiza a partir de mentiras comprobables, engañando a los lectores. 

Entonces Lucía Melgar se queda en la doxa; a mí lo que me interesa es la episteme.  

Un asunto que parecería sencillismo: se publicó que alguien ya muerto era espía, eso con base a papeles anónimos y sin hacer la precisión correspondiente. Se supondría que habría bastado hacer una aclaración pero no, resulta que hay una narrativa ya establecida sobre ese asunto y Garro era espía como lo "prueban" papeles anónimos, porque así debe serlo.   

Rafael Cabrera, famoso por ser el periodista que inició la investigación conocida como la "Casa Blanca de Peña Nieto" y con quien yo tenía un trato no diré que cercano pero que creí cordial, al reclamarle el silenciamiento que hizo de mi texto "Elena Garro y la guerra de las verdades" en su tesis profesional y otras maromas -algo importante al ser uno de los reporteros que dieron a conocer el plagio que Enrique Peña Nieto realizó en la suya, su tesis profesional de EPN- afirmó que yo "me peleaba con todo mundo". 

Aparte de que fue la reacción de Cabrera a algo que sabe que es verdad y que precisaré en una futura entrada, le respondí que viera por qué me peleaba y que él, como periodista, mostrara que yo había difamado a alguien. No pudo ni podrá probar algo así. 

No me peleó con "todo el mundo" (¿qué es "todo mundo" para Cabrera? ¿Sus profesores en el CIDE, opinadores-activistas de doble moral como Ricardo Raphael y Carlos Bravo Regidor?). Pero sobre todo no me "peleo" gratuitamente, sin alguna razón. 

El más reciente espisodio de esta saga es la "polémica" que tras bambalinas tuve con Lola Galán, la Defensora del Lector justamente del diario español EL PAÍS que publicó el artículo cuestionado, tan influyente todavía en el ámbito de lengua española a pesar de problemas financieros, errores periodísticos y cada vez más acerbos cuestionamientos por parte de amplios sectores de la sociedad española.

El tema de la Defensoría del Lector (o de la Audiencia)  es muy importante en cuanto a la calidad de los medios y la información que proporcionan, y la conducta ética que debería regirlos siempre.

Hago pública esta polémica porque ya no tengo confianza en que la señora Galán reconsidere.

La hago pública porque lo que hace ella como Defensora del Lector es argumentar y reflexionar ante el público alrededor de errores y cuestiones éticas de lo publicado en su diario. Lo que hago será poner al alcance del público interesado sus reflexiones, las cuales tienen un carácter público al realizarlas en su calidad de Defensora. Para los estudiosos, no lo dudo, será interesante estudiar cómo hay quejas que no llegan a ser aceptadas y por tanto tampoco publicadas en el blog de la Defensoría del Lector, y los argumentos que se esgrimen para rechazar ocuparse de esas quejas. El Defensor del Lector como encubridor: 


No voy a calificar la validez o no de lo que me responde Lola Galán, pues en mis propias respuestas la cuestiono.

Sólo un apunte: Lamento lo sucedido con Jan Martínez Ahrens, quien siempre me pareció, hasta leer su artículo sobre Garro, una persona amable y atenta. 

Salvo algunas pequeñas correcciones y agregados para facilitar la lectura esta fue mi correspondencia con la señora Defensora del Lector de EL PAÍS, Dña. Lola Galán:  


Estimado señor Terada:

He leído la copia del mensaje que envió usted al señor Jan Martínez Ahrens, y he comprendido que tiene usted quejas respecto al artículo que escribió sobre la escritora Elena Garro. Si quiere usted que yo las aborde, necesito que me envíe un mensaje señalando con claridad y precisión lo ocurrido en su contacto con el señor Ahrens, y formule las quejas de carácter profesional que tiene respecto a su artículo.

Un cordial saludo

Lola Galán
Defensora del Lector


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Estimada Lola Galán:

Agradezco su amable respuesta y quiero informarle que, tal como consta en algunos de los numerosos diferentes mensajes anteriores que puede usted ver abajo del presente, en cuanto a EL PAÍS este asunto tiene 10 años de antiguedad, desde 2006, y en lugar de aclararse y resolverse las mentiras y distorsiones ya publicadas anteriormente por el diario lo que sucedió con Jan Martínez Ahrens fue que se sumaron más mentiras y distorsiones a las ya anteriormente difundidas. Lo cual sin duda es gravísimo tratándose del diario de referencia en lengua española.

Intenté en su momento ponerme en contacto con su antecesor en la titularidad de la Defensoría del Lector de El País, el señor Tomás Delclós, sin que su colega se dignara responder, por eso aprecio mucho que usted sí lo haga, que usted sí muestre que le interesa desempeñar dignamente el papel de Defensora del Lector. Además también me puse en contacto con el muy conocido autor de libros sobre la lengua española y colega de usted y Ahrens, directivo de Prisa, Álex Grijelmo.

Entonces le pido su comprensión si acaso en algún momento pudiera haberle dado a usted la impresión de alguien demandante e imperioso. Incluso quiero dejar claro que cuestiono a Jan Martínez Ahrens profesionalmente, no como persona, pues en lo que me consta es una persona educada y cortés, pero que con su mal trabajo en su artículo sobre Garro me obligó a llegar a extremos que nunca deseé llegar tras no ser escuchado durante 10 años.

El asunto es complejo y como me consta que incluso a periodistas profesionales les sucede no poder entenderlo a la primera, pues involucra aspectos jurídicos y una reflexión sobre la propia labor periodística que muchos profesionales no han hecho, por eso considero necesario presentarlo en partes y en lugar de enviarle un solo mensaje me parece mejor enviarle 2 o 3. Le pido que si algo no le queda claro porque no haya sabido explicarme mejor me lo señale.

Comienzo precisando mi contacto con Ahrens ya que me lo pide y aclarando en calidad de qué me he convertido en "defensor" de una escritora ya fallecida sin haberla conocido ni tener relación familiar alguna.

Busqué a Jan Martínez el año pasado, 2015, durante varias semanas hasta contactarlo en julio, relacionado con el tema de Elena Garro precisamente. Nunca lo he visto en persona, nuestro contacto ha sido teléfonico y por correo. 

Ese contacto tenía la intención de exponerle a él las mentiras que la prensa en general y El PAÍS en lo particular habían difundido en 2006 sobre Garro, y que entonces, como debe ocurrir en el periodismo serio y profesional, la mentira se aclarara finalmente. Martínez Ahrens no lo hizo y por eso el tener que recurrir a usted.

En 2006 se difundió, provocando un escándalo internacional (siendo un asunto mexicano EL PAÍS y otros medios, como Clarín, de Argentina, lo retomaron) que Elena Garro, escritora por derecho propio y cada vez más conocida y reconocida pero a la que ha hecho sombra el haber sido primera esposa de Octavio Paz, había sido espía del gobierno durante varios años pero principalmente en 1968 cuando, se afirmaba, delató a varias personas relacionadas con el movimiento estudiantil de ese año, el cual fue reprimido brutalmente y se convirtió en uno de los hechos históricos más conocidos del México contemporáneo. Esto es lo que publicó EL PAÍS en ese entonces:  (http://elpais.com/diario/2006/07/14/ultima/1152828001_850215.html)

En ese mismo año publiqué en la entonces revista en papel ahora vuelta revista exclusivamente online Replicante (http://revistareplicante.com/) mi artículo "Elena Garro y la guerra de las verdades"  [bit.ly/1ojt4RO], el cual le envío como archivo pdf. El punto principal de mi artículo fue señalar que las supuestas pruebas de espionaje en contra de Garro eran dos papeles anónimos. Ese hecho fue ignorado por la prensa incluido EL PAÍS, la cual siempre se refirió a "documentos oficiales". Al no precisarse que se trataba de anónimos no se dio al público la libertad de decidir qué tanta credibilidad habría que darle a una información con ese origen.

Ese fue el principio de mi periplo y mi interés en el caso. Me pareció gravísimo que se pudiera señalar post mortem a alguien como cómplice y delatora al servicio de un gobierno represor y asesino, a partir de anónimos, acusación de la que no podía ya defenderse por estar muerta.

Más adelante, el profundizar en el caso Garro me llevó a descubrir que los acervos desde los que había salido la información estaban bajo ilegal control del Cisen, el organismo de inteligencia del gobierno federal mexicano cuyo equivalente sería el Cesid: (http://www.revistazocalo.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=2035:el-ifai-y-la-violacion-de-datos-personales)

Espero esto empiece a delinear el caso y dejarle claro que es un asunto muy serio de violación repetida de la ética periodística, no sólo por parte de EL PAÍS sino la prensa en general.

Cordialmente

Tomoo Terada

P.D.: Aprovecho para preguntarle si la cuenta de Twitter @galanlola1 es realmente suya.


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Estimado señor Terada:

Le agradezco que me envíe un mensaje claro y detallado que me permite entender su queja. Entiendo que usted se puso en contacto con el señor Ahrens para pedirle que escribiera la verdad sobre Elena Garro en lo tocante a esas informaciones aparecidas en la prensa internacional (y también en EL PAÍS), y que el señor Ahrens ha vuelto a mantenerlas como ciertas en su artículo del suplemento Babelia.
He leído la documentación que me adjunta y le prometo ponerme en contacto con el señor Ahrens para que me dé su versión de los hechos, a fin de ver la posibilidad de abordar el caso en mi sección. Entiendo perfectamente lo que usted critica, y le pido que si hay material o argumentos adicionales en su queja, me los haga llegar.

Atentamente

Lola Galán
Defensora del Lector


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Estimada Lola Galán:

Antes de proseguir mi exposición le reitero que no es que Jan Martínez Ahrens sólo haya mantenido como ciertas las mentiras ya publicadas por EL PAÍS  y otros medios, las cuales busqué que aclarara. Fue algo peor: en lo que publicó en Babelia agregó nuevas mentiras, ahora de su responsabilidad, a las mentiras anteriores que habían publicado otros y que eran responsabilidad de esos otros.

Por eso  en la parte final de mi correo a él expreso mi deseo de que lo suyo haya sido negligencia, porque tanta insistencia por parte de periodistas como él cuando han tenido el asunto de Garro en sus manos para distorsionar los hechos lleva a la sospecha de que habría una consigna para sólo mencionar a Garro si se aprovecha la oportunidad para desacreditarla distorsionando los hechos para presentarla bajo la peor luz.

Una vez expuestos sucintamente los antecedentes a fin de contextualizar mi cuestionamiento al artículo de Martínez Ahrens, paso a detallar los aspectos específicamente cuestionables del mismo.



A). La idea alrededor de la que gira todo el texto de Ahrens es que Elena Garro era una mujer autodestructiva y loca ("delirante") y eso aparece desde el propio título: "Elena Garro, una escritora contra sí misma". 

Y Martínez Ahrens parte de una cita real de Garro contra Octavio Paz: "Yo vivo contra él, estudié contra él, hablé contra él..." para de ahí buscar destruir cualquier credibilidad de Garro en asuntos diferentes y muy aparte de su conflictiva relación marital con Paz. 

Tal y como ya lo escribí nadie podría sostener que Elena Garro era una santa y al parecer era alguien muy conflictiva. Pero de eso a buscar desacreditarla a toda costa en todos y cada uno de los aspectos de su vida a excepción de la escritura, a fin de que no tenga ninguna credibilidad, distorsionando los hechos como lo hace Jan Martínez Ahrens, eso simplemente no es periodismo que merezca ser llamado así.



B) Un ejemplo de las grandes manipulaciones que realiza Ahrens es este párrafo lleno de imprecisiones y distorsiones, lo que para un periodista del nivel y experiencia de Ahrens es prácticamente mentir a sabiendas:

A mediados de los sesenta, ya divorciada, se aproximó en exceso al poder y cayó en la órbita del presidente del PRI, el reformista Carlos Madrazo. Sin pudor le brindó su apoyo público mientras en la trastienda tentaba las tinieblas. Su anticastrismo declarado, su relación con Madrazo y también su apoyo a las causas campesinas llamaron la atención de la siniestra Dirección Federal de Seguridad, al mando del capitán Fernando Gutiérrez Barrios, el mismo que había detenido a Fidel Castro y al Che Guevara. La escritora no mantuvo la distancia. Un memorándum, guardado en el Archivo General de la Nación, muestra que empezó a tratar con la policía secreta. “No fue una espía, como se llegó a decir, más bien se acercó y fue utilizada por el régimen”, señala el investigador Rafael Cabrera.


¿Por qué habría de tener "pudor" Garro de dar apoyo público a quien encabezaba un movimiento reformista dentro del anquilosado PRI?: (http://www.ejournal.unam.mx/rms/2008-1/RMS008000102.pdf). Tal como lo presenta Martínez Ahrens con la tontería/distorsión/mentira de que Garro "se aproximó en exceso al poder" se distorsionan los hechos de la realidad a fin de presentar a Madrazo, quien era un disidente, como parte del poder establecido y a Garro como una arribista que se acercaba al poderoso.  

La realidad es que Carlos Madrazo terminaría muerto en un accidente que se piensa fue provocado a fin de eliminar a un disidente molesto: (https://noticias.terra.com.mx/mexico/politica/carlos-madrazo-becerra-a-44-anos-de-su-extrana-muerte,ec829b4a51d0f310VgnVCM4000009bcceb0aRCRD.html)

¿A cuál memorándum se refiere Martínez Ahrens? Repito: no precisa su autor, a quien va dirigido, su fecha...aspectos elementales a cubrir por cualquier periodista serio y profesional. Sólo dice que está en el Archivo General de la Nación y que muestra que Garro "empezó a tratar con la policia secreta". 

En realidad, y otra vez me da pena ajena decirlo, parece que Jan Martínez se limitó a hacer una búsqueda con Google y encontró esto: (http://www.proceso.com.mx/401874/elena-garro-delatora-del-movimiento-estudiantil-del-68-segun-la-dfs). Y como entrar en precisiones del dichoso memorándum habría dejado claro que su reporteo se limitó a unos cuantos segundos en el buscador por eso dejó la referencia del memorándum tan vaga y nebulosa. Por cierto que lo contenido en ese memorándum yo lo publiqué 9 años antes que el empleado de la revista Proceso que redactó el texto que Ahrens encontró con Google, tal como consta en el archivo pdf que antes le envié.

Pero eso no es obstaculo para que Martínez Ahrens afirme, contundente, con base en su exhaustivo reporteo a conciencia que Garro "ya fuera de los focos, según el memorándum secreto, empezó a delatar".




C). Paso al anexo "Una velada con el asesino de Kennedy". Aunque sin mencionarlo en su texto aunque es implicito porque la página a la que lleva el último enlace lo menciona, la referencia ineludible es el libro del periodista Philip Shenon "JFK. Caso Abierto" del que escribe la también reportera de EL PAÍS, Yolanda Monge: (http://internacional.elpais.com/internacional/2013/11/19/actualidad/1384845218_072509.html)

El libro recoge testimonios de los entonces jovenes abogados que participaron en la Comisión Warren, que se creó para investigar el asesinato de Kennedy. Y lo que se revela son una serie de encubrimientos y errores durante la investigación.

Pero en el primer capítulo Shenon narra la historia de Charles Thomas, un diplomático que conoció a Elena Garro y quien se entero por ella de que había visto en México a Lee Harvey Oswald antes del magnicidio de Kennedy, en una fiesta organizada por gente de la embajada cubana. Thomas informó de esto a sus superiores (por cierto que eran del Departamento de Estado y no de la CIA como da a entender implicítamente Ahrens) pero no se le hizo caso. Posteriormente sería retirado del servicio exterior y terminaría suicidandose, al parecer por no poder encontrar trabajo. Luego de su suicidio, continúa Shenon, se descubiría que, por alguna razón no explicada, de su expediente había desparecido un documento importante para su ratificación.

Entonces quiero resaltar esto: Charles Thomas informa a sus superiores de lo que le ha dicho Garro, éstos no le hacen caso. Antes de abandonar la carrera diplomática al no ser ratificado escribe nuevamente informando sobre lo que Garro le narró. Se suicida. Se descubre que no fue ratificado porque misteriosamente un documento importante desapareció de su expediente.

¿Qué es lo que escribe Jan Martínez Ahrens al respecto?:


la escritora ofreció pocos detalles y se limitó a señalar que el futuro asesino presidencial se mantuvo la mayor parte de la velada callado junto a una chimenea y que sólo le vio hablar con dos personas. 
Fue una información que los servicios secretos consideraron de poco valor. No sólo por su parquedad, sino porque la interlocutora no era considerada muy fiable. Por el contrario, la CIA pensaba que “tendía a romantizar los acontecimientos”. No eran los únicos. 


Esencialmente lo que hace Ahrens es reiterar, remachar cuán poco confiable, cuán carente de credibilidad era Elena Garro. Y no le importa entonces chocar con lo que escribió su colega Yolanda Monge quien da cuenta del contenido del libro de Shenon y a quien enlaza, ni distorsionar el sentido de lo que narra Shenon en su libro.

Shenon lo que expone es la historia de un diplomático que insiste en difundir lo que le ha contado Garro y quien termina (¿pura coincidencia?) perdiendo su trabajo y suicidandose ante la falta de oportunidades  y luego de su muerte se descubre que no tendría por qué haber perdido su trabajo si no hubiera desaparecido misteriosamente un documento importante de su expediente. 

Lo que cuenta Ahrens en cambio es cuán falta de credibilidad era Elena Garro, tanto que los servicios secretos no tomaron en serio lo que le contó a Thomas. 

Hay una diferencia brutal entre ambos acercamientos, y una grave distorsión y manipulación por parte de Ahrens de lo que el periodista Shenon escribió en su libro. Y Ahrens, repito, choca de frente con lo que escribieron no sólo Yolanda Monge sino también Elsa Fernández Santos: (http://cultura.elpais.com/cultura/2013/11/09/actualidad/1384016708_995378.html). Las dos sus colegas también reporteras de EL PAÍS.


Pero de toda la investigación de Shenon quizá el dato más novedoso hasta la fecha es el que sitúa a Lee Harvey Oswald en una trama mexicano-cubana que pese a su gravedad fue extrañamente pasada por alto primero y literalmente borrada del mapa después por la CIA y el FBI. Oswald estuvo en México semanas antes de viajar a Dallas, tuvo una amante mexicana que trabajaba en la embajada de Cuba y se reunió con espías de la isla. La CIA conocía todos los movimientos pero los ocultó. Después del asesinato, evitó a toda costa que circulase la información sobre el viaje a México. Se destruyeron pruebas y se ocultaron testimonios, como uno que aseguraba haber visto a Oswald en la embajada de Cuba jactándose de su intención de matar a Kennedy. El documento que probaba que la CIA y el FBI estaban al corriente desapareció antes de llegar a manos de los abogados.


Entonces cuando Jan Martínez Ahrens escribe cuán poco importante consideraron los servicios secretos el testimonio de Elena Garro acerca de la fiesta con la presencia de Harvey Oswald, presencia confirmada por el sobrino de Garro, muchos años directivo del diario mexicano La Jornada, lo que hace Ahrens es encontrar normal lo que Shenon encontró extraño. 

Porque el único interés que Ahrens muestra al redactar el artículo es  destacar y dejar establecido cuán loca y poco confiable era Elena Garro. Para lograr eso distorsiona lo que escribió Philip Shenon en su libro y entra en contradicción frontal con lo que sus dos colegas escribieron al exponer lo contenido en el libro de Shenon. ¿Se puede llamar a esta manipulación periodismo serio?

Atentamente.

Tomoo Terada 


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Estimado señor Terada:

Veo que es usted un experto en todo lo concerniente a la escritora Elena Garro, aunque le diré, en lo concerniente al libro de Shenon, que lo he leído hace muy poco y sé muy bien lo que cuenta de la señora Garro, y creo que la mención a ello en un apartado del artículo que dedicó Babelia a la escritora, es completamente secundaria.

Habla usted de mentiras y manipulaciones en el artículo del señor Ahrens, porque no se ajusta a sus opiniones, ni a la hipótesis que usted sostiene respecto a la credibilidad de los documentos del IFAI. O porque refleja a la escritora como una persona atormentada e insegura que se acercó al poder. El señor Ahrens me ha explicado que su artículo es fruto de muchas entrevistas, tal y como se refleja en el texto, y de hecho, no es él sino algunas de las personas entrevistadas, como el investigador Rafael Cabrera, quien afirma: “No fue una espía, como se llegó a decir, más bien se acercó y fue utilizada por el régimen”.

Todo periodista goza de un margen de libertad para construir un artículo. Está en su derecho de acudir a unas fuentes y no a otras, y de entrevistar a unas personas y no a otras. El señor Ahrens goza de esa libertad, y no puedo recriminarle por no haberse atenido a las declaraciones que le hizo usted.

No creo, por otra parte, que pretenda denigrar a la señora Garro ni mancillar su memoria.
Tiene usted todo el derecho a discrepar de lo escrito por el señor Ahrens, y le recomiendo que escriba una carta al director expresando sus opiniones, ya que de opiniones hablamos. 

Atentamente

Lola Galán
Defensora del Lector


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Estimada Lola Galán: 

Tengo que refutar sus afirmaciones porque parece que el señalar las manipulaciones que realizó Jan Martínez Ahrens en su artículo, ya responsabilidad actual suya y ya no de anteriores personas incluida la de un anterior colaborador de EL PAÍS, tal parecería que quiere usted evitar tener que ocuparse de las mismas en su espacio como Defensora del Lector por la gravedad de esas manipulaciones que rebasan el mero error o "interpretación periodística" como usted afirma.

Dice usted haber leído el libro de Shenon y saber de qué va. Muy bien porque entonces no tengo que detallarle cosas de las que está usted enterada. Y la enorme distorsión que hace Martínez Ahrens de lo que escribió Philip Shenon, tanto que usted no me "refuta" en ninguno de los puntos que señalo.
  
No es cierto como usted afirma que yo hablo de:



A) mentiras y manipulaciones en el artículo del señor Ahrens, porque no se ajusta a sus opiniones, ni a la hipótesis que usted sostiene respecto a la credibilidad de los documentos del IFAI. 

RESPUESTA 1: Usted en su mensaje anterior me respondió el párrafo que  más adelante aparece, habiendo usted comprendido que me acerqué a Ahrens para pedirle que "escribiera la verdad" lo que sería lo deseable poder hacer con cualquier periodista. No es "hipótesis" ni "opinión" mía, por ejemplo, que se señaló a Garro como espía a partir de papeles anónimos, lo cual jamás fue mencionado ni precisado por EL PAÍS ya que de EL PAÍS hablamos. Le envío los archivos de lo que es el expediente de Garro y el archivo "supuestos informes" que son en sí los dos papeles anónimos de los que se derivó el escándalo. 

Si usted afirma, como periodista de carrera que es, que habría publicado y dado como irrefutable esta información si hubiera llegado a su redacción tal como está, en un papel sin firma, sin sello, sin emblema de organización alguna...entonces le pido revise sus propias concepciones periodísticas:

Le agradezco que me envíe un mensaje claro y detallado que me permite entender su queja. Entiendo que usted se puso en contacto con el señor Ahrens para pedirle que escribiera la verdad sobre Elena Garro en lo tocante a esas informaciones aparecidas en la prensa internacional (y también en EL PAÍS), y que el señor Ahrens ha vuelto a mantenerlas como ciertas en su artículo del suplemento Babelia.



B)  O porque refleja a la escritora como una persona atormentada e insegura que se acercó al poder. 

RESPUESTA 2: Jan Martínez Ahrens no retrata a Elena Garro "como una persona atormentada e insegura" sino como una mujer loca y perversa que delataba. Lo del "acercamiento al poder" con Carlos Madrazo es una distorsión de hechos históricos y tendrían usted y Ahrens que desmentir no a mí sino al autor cuyo texto enlacé y la nota de Terra que enlacé también.



C) El señor Ahrens me ha explicado que su artículo es fruto de muchas entrevistas, tal y como se refleja en el texto, y de hecho, no es él sino algunas de las personas entrevistadas, como el investigador Rafael Cabrera, quien afirma: “No fue una espía, como se llegó a decir, más bien se acercó y fue utilizada por el régimen”.

RESPUESTA 3: Tal como le escribí a Jan Martínez próximamente publicaré en mi blog algunas puntualizaciones a Rafael Cabrera, a quien conozco. 

Pero muchísimo más importante aquí es lo del "memorándum" que, como le señalé a usted, todo indica Ahrens obtuvo con unos cuantos segundos con Google, lo que habla mal pero muy mal del nivel del trabajo periodístico en El PAÍS si un destacado ex directivo apoya parte importante de su artículo en la referencia a un documento del que busca esconder los detalles porque el trabajo lo hizo por él el reportero Google.

Le pregunto, como Defensora del Lector, ¿por qué Jan Martínez Ahrens no puede precisar los detalles de ese memorándum, dejando la vaga referencia de que está en el Archivo General de la Nación? Y le respondo: Porque lo que le interesaba era ocultar que la información la obtuvo de la nota de un colega de la revista Proceso, sin mayor trabajo ni profundización.

Y ese memorándum es importante porque la entrevista a Rafael Cabrera que usted presenta como un ejemplo de la apertura de Ahrens a distintas voces es una mera, breve opinión; lo del memorándum es un documento o así se presenta, lo que puesto a continuación de la declaración de Rafael Cabrera es un desmentido claro y no meramente implicíto. Eso se llama manipulación, deshonestidad, no mera libertad periodística, lo cual es grave en un diario como EL PAÍS.

Reitero, señora Defensora, Ahrens debe una explicación a los lectores, para quienes tanto usted como él trabajan, de cómo obtuvo la referencia del memorándum.

Así que no hablamos de "libertad" de un periodista sino de cómo ese periodista se aferra a la versión impulsada por un grupo, al que pertenece el señor Christopher Domínguez, a quien también entrevista Ahrens, y es absolutamente reacio a escuchar y recoger un punto de vista diferente, aunque se le puedan proporcionar pruebas y no meras opiniones.

No hablamos de "opiniones" sino de cómo se distorsiona lo escrito por el autor de un libro que ha sido cubierto y referido por colegas del propio diario EL PAÍS, con quienes Ahrens termina chocando. Por cierto que he tenido contacto con el propio Philip Shenon y por lo visto tendré que informarle de las distorsiones que comete alguien como Ahrens al aludir a su libro, de las que no se entera por no saber español.

Así que le pido reconsiderar, señora Defensora, porque los lectores de EL PAÍS no merecen la falta de respeto que se ha mostrado con toda esta manipulación y reporteo con Google. La llamada crisis de los medios, incluido EL PAÍS, de la que se han referido los propios directivos del diario, es en gran parte una crisis de credibilidad a partir de prácticas como las que ha realizado Martínez Ahrens.

Atentamente.

Tomoo Terada


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Lola Galán
Defensora del Lector de EL PAÍS

Sólo para enterarle que en aras de la transparencia que usted misma ha invocado como pauta de su labor y una vez que me quedó claro que no reconsideraría ni respondería mi correo 3, he decidido hacer pública nuestra correspondencia, entre lector y defensora, a fin de que sea conocida la forma como rechaza ocuparse de las quejas. 


Asimismo buscaré hacerlo del conocimiento de colegas suyos, académicos y, en general, periodistas y publico interesado, pues una institución como la de El (la) Defensor (a) del Lector debe ser sujeta a crítica, análisis y reflexión.

Atentamente.

Tomoo Terada

viernes, 30 de enero de 2015

María Marván Laborde, Transparencia Mexicana y el Conflicto de Interés








                                                                    RESUMEN


He considerado necesario escribir este breve resumen para que quien por el momento no tenga tiempo de leer todo mi escrito a Eduardo Bohórquez se de una idea de  la gravedad de los actos que se denuncian.

María Marván, una de las más conocidas "expertas" en transparencia y rendición de cuentas, quien de forma cotidiana manifiesta su supuesta indignación por la corrupción, abusos y conflictos de interés de los funcionarios en su columna en Excélsior; y recién nombrada nueva presidenta del Consejo Rector de Transparencia Mexicana en sustitución de Federico Reyes Heroles, incurrió en actos de conflicto de interés cuando fue comisionada del IFAI, y también se hizo de la vista gorda del cometido por una subordinada porque así le convenía a Marván.

Marván, junto con los otros comisionados, provocó un escándalo internacional al señalar a la fallecida escritora Elena Garro como espía. Las "pruebas" del espionaje eran dos papeles anónimos que finalmente los miembros del Pleno prefirieron no "impulsar" su conocimiento público, tal como los había comprometido el comisionado Alonso Lujambio que harían, en una entrevista periodística. Se habría hecho evidente que habían hecho el ridículo a nivel mundial.    

La subordinada, Elena Wolf, secretaria técnica del Pleno del IFAI, se aprobó a sí misma una solicitud que ella misma había presentado para negarme la información que solicité, en cuanto al cumplimiento de este compromiso público.

Y es que en realidad sigue sin comprenderse bien en México el concepto de conflicto de interés, por eso tuve que darle una explicación de qué intereses afectaba de María Marván este caso a Lourdes Morales, una inteligente y (sobre todo, a diferencia de Marván) honesta y comprometida experta en rendición de cuentas, actual directora de la Red para la Rendición de Cuentas



to:Eduardo Bohórquez <ebohorquez@tm.org.mx>
date:Fri, Jan 30, 2015 at 5:46 PM



Eduardo Bohórquez
Director Ejecutivo de Transparencia Mexicana
Presente.

Estimado Eduardo:

Tal como quedé contigo, durante la conversación que tuvimos luego de la presentación del libro de Thomas Picketty en el Colegio de México, te envío este correo electrónico, que también mando en archivo Word y que además publicaré en mi blog [http://teradatomoo.blogspot.mx/2015/01/maria-marvan-laborde-transparencia.html],  sobre la demostrable deshonestidad y doble moral de la recién nombrada presidenta del Consejo Directivo de Transparencia Mexicana, la señora María Marván Laborde, quien no tiene calidad moral para ese ni ningún otro puesto en cualquier organismo que pretenda combatir la cultura de la corrupción en México, tal como siempre ha proclamado hacer  Transparencia Mexicana. Se trató de una pésima elección.





Porque la señora Marván me consta que como comisionada del IFAI incurrió en conflicto de interés en lo personal, al resolver a modo el recurso de revisión 4819/08 [http://bit.ly/QYt62W] que yo presenté y del cual fue comisionada ponente, a fin de encubrir una resolución  errónea anterior de ella y sus colegas comisionados [bit.ly/1Cid6xr] avalando el error del fallecido Alonso Lujambio (Q.E.P.D.), quien había cometido el error garrafal de señalar como espía a la entonces ya fallecida escritora Elena Garro “basándose” en dos papeles anónimos, lo que derivó en un escándalo mediático internacional [bit.ly/1yfWa4l]. Como respuesta al escándalo que el propio Pleno del IFAI había desatado, Alonso Lujambio, en entrevista con Excélsior [bit.ly/1DfIj15], terminó comprometiendo públicamente a ese Pleno a que “impulsaría” el conocimiento de esos papeles por parte del público, y lo que hice fue tomarle la palabra; pero resultó que para la señora Marván y sus colegas comisionados lo que dijeran en entrevistas periodísticas, a las cuales paradójicamente eran y siguen siendo tan afectos para promoverse como adalides de la democracia y la rendición de cuentas, esas declaraciones no implicaban compromiso alguno.

Y no sólo eso, la señora Marván también, junto con los otros comisionados que votaron la resolución, se hizo de la vista gorda con respecto al conflicto de interés de su subordinada Elena Wolf, secretaria técnica del Pleno del IFAI, si es que la misma Marván, junto con los otros comisionados, no alentó ese tipo de conducta, lo cual no parece creíble. Wolf, como denuncié en mi texto, votaba como miembro del Comité de Información del IFAI a favor de las declaraciones de inexistencia de la información que ella misma presentaba como funcionaria del Instituto. Si quieres verlo de forma humorística, ingresaba una solicitud a través de la ventanilla y luego se pasaba del otro lado para ponerle ella misma el sello de aprobado. Eso ocurría (y no dudo que siga ocurriendo) en la institución emblema de la transparencia y la rendición de cuentas, cometido por quien también ha sido miembro de la institución emblema de la transición democrática, el IFE ahora INE.  




El todavía reciente escándalo de la llamada “Casa Blanca” de la pareja presidencial Enrique Peña Nieto-Angélica Rivera, puso el tema del conflicto de interés en la actual agenda pública. Ya conoces el ensayo sobre este tema que publiqué hace cinco años: [bit.ly/1vtRlaW].  Del que puedo decir que fue un texto pionero, más siendo dirigido al público no especializado porque en ese momento no había más antecedente que un trabajo académico de David Arellano Gault y Walter Lepore, ambos del CIDE. 

Y bueno, Eduardo, resulta que las “musas” que inspiraron la escritura de ese texto fueron las ya mencionadas María Marván y Elena Wolf, con el tipo de abusos que he señalado. Tanto que a esta última la menciono expresamente. ¿Qué autoridad moral tiene entonces María Marván para criticar el conflicto de interés y otros abusos de los funcionarios actuales si ella incurrió en ese tipo de conducta cuando era lo que se llama una “servidora pública”? La señora Marván no es más que una cínica hipócrita. 

Para que tú y los demás que lean esto entiendan cabalmente el caso debo ponerlos en antecedentes, que he procurado sean lo más breves, por lo que he sacrificado entrar en todos los detalles. En realidad he evitado que todo este mensaje se alargue todo lo que podría alargarse si se entra en detalles. Por eso, si algo no te queda claro, si consideras necesitar más información, estoy a tus órdenes para proporcionártela.


ELENA GARRO Y EL 68




Como sabrás, Elena Garro fue la primera esposa de Octavio Paz. Una escritora con personalidad y talento propio pero a quien un pasaje de su vida, todavía con muchos enigmas, terminó destruyéndola.

En 1968, poco después de la matanza del 2 de octubre, Elena Garro apareció  denunciando en la prensa nacional a un amplio grupo de intelectuales, Carlos Monsiváis, José Luis Cuevas, Luis Villoro y más, entre ellos, como los complotados que habían estado detrás del movimiento estudiantil. Eso la desprestigió y aisló socialmente para siempre. Además se le etiquetó como una “loca”, que por eso habría hecho lo que hizo.



Hay una excepcional investigación sobre este asunto, aunque con aspectos que considero equivocados: la tesis profesional de Rafael Cabrera [bit.ly/1i5C1W3], quien en tiempos recientes fue el periodista iniciador precisamente de la investigación periodística de la “Casa Blanca” de la pareja presidencial.



EL ESCANDALO DE 2006


En enero de 2006 un editor, Alfredo Herrera Patiño, presentó una solicitud de información al Archivo General de la Nación solicitando “copia simple de todos los documentos que versen sobre Elena Garro o Elena Garro de Paz recibidos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, entre los años de 1962 a 1970”. También ese mismo tipo de documentos sobre Octavio Paz. Como Herrera no estuvo conforme con la respuesta, promovió recursos de revisión a los que se les darían los números 0412/06 y 0413/06, los cuales se acumularían para resolverlos juntos. El comisionado que recibió la encomienda de resolver el caso, el comisionado ponente, fue Alonso Lujambio, poco después nombrado comisionado presidente del IFAI.



En la resolución de Alonso Lujambio [http://bit.ly/1Cid6xr], para justificar la publicidad de esa documentación Lujambio afirmó que “de dichos documentos se desprende que Elena Garro era informante del Gobierno Federal” durante el año de 1968 y antes, lo que, consideró él, constituía “información que contribuye, sin duda alguna, a transparentar la gestión de las autoridades de aquella época y favorece la rendición de cuentas a los ciudadanos” (p. 28), pero ni él ni la prensa precisaron jamás que los que se mencionaron como documentos oficiales que implicaban a Garro en actividades de espionaje eran nada más que un par de papeles anónimos.

 
Como reacción al escándalo mediático que el propio Lujambio y sus colegas del Pleno del IFAI habían iniciado con la afirmación de la supuestamente comprobada actividad de espionaje de Garro, en el diario Excélsior del 15 de julio de 2006 se publicó la nota periodística “Que juzgue el país si Elena Garro fue espía”, en el que se incluían declaraciones de Lujambio haciendo  el compromiso público que ya he mencionado. En la resolución del recurso 4819/08 [http://bit.ly/QYt62W] que Marván resolvió de forma deshonesta, hice la transcripción completa de lo publicado en Excélsior, que está entre las páginas 8 y 9. Aquí lo declarado por Lujambio:

Tras las reacciones de indignación entre los familiares de la escritora y la expectativa de la comunidad artística sobre la publicación de esos documentos, los comisionados del IFAI aseguraron que serán respetuosos y atentos con estas expresiones, pues sus resoluciones se toman estudiando cada caso:

 “El IFAI no califica la veracidad o verdad que contienen los documentos, sino que analiza el contenido para fallar respecto a la publicidad de la misma, si lo que los documentos dicen es verdad o mentira, eso lo determinaran los historiadores, los actores de la época, los literatos, no el Instituto.

 “(En el futuro) vamos a impulsar que se conozcan esos documentos para que la opinión pública pueda juzgarlos, pueda analizarlos y serán los estudiosos de estos temas quienes determinarán la verdad de los hechos, nosotros estrictamente nos estamos pronunciando sobre la publicidad de documentos” dijo Lujambio, comisionado presidente del IFAI.   


Para Marván y cómplices, digo colegas comisionados del IFAI, resultó que esto no era un compromiso público. En la siguiente sección respondo brevemente esta mentira.

En noviembre de ese mismo año publiqué en la revista Replicante un análisis sobre esos papeles, que habían sido hechos disponibles para descarga por Herrera Patiño, el solicitante de la información, en la página web de su editorial: [bit.ly/1ojt4RO] Mostré que no era posible afirmar, como lo había hecho Lujambio, que esos papeles demostraran que Elena Garro había sido espía, y que el señalamiento de Lujambio había sido de una enorme irresponsabilidad, al no contar con bases sólidas.

A partir de entonces inició mi periplo con el IFAI, cuyos comisionados y comisionadas, la mayoría, por lo visto han terminado por verme como un “enemigo” al atreverme a señalar diversos errores, abusos y, como en el caso de Marván, su cínica hipocresía. Dos veces, con la intención de intimidarme, el personal del IFAI me ha amenazado con utilizar la fuerza contra mí; de hecho la segunda lo hicieron efectivo, al de forma cobarde hacer que la seguridad del Senado de la República me sacara de las instalaciones de Xicoténcatl, concluida una sesión de la Semana de Transparencia 2014, [bit.ly/1v8EA1a] porque me atreví a encarar al porro, Enrique Sánchez Elizalde, que había estado buscando provocarme, sólo por tratar de hablar con la comisionada presidenta Ximena Puente.

Algunos han pretendido encontrar extraño el interés que he puesto en el caso de Garro. Juan Pablo Guerrero Amparán (otro cínico) llegó a decirme que yo había personalizado el asunto; le reviré que quienes lo habían personalizado habían sido ellos, como lo hacía evidente el que buscaran a toda costa tapar el error que habían cometido como Pleno, recurriendo a cualquier trampa.
 
Aparte, en algunas personas honestas he encontrado una extraña tendencia, por ejemplo Rafael Cabrera a quien ya he mencionado, en complacerse con la imagen de Garro como una mujer loca, escritora “maldita” con leyenda negra incluida, algo lo cual sería fascinante. No puedo ver qué tenga de fascinante la destrucción deliberada de una persona para desacreditarla, que es la idea que me he formado de lo que sucedió, conforme he ahondado más y más en el caso. Ha sido esta idea de una injusticia cometida  la que me ha impulsado a no soltar el dedo del renglón. Y al exponer mis hallazgos por ejemplo he sido felicitado por Álex Grijelmo, directivo de Prisa, la compañía que edita El País o he convencido a Juan Villoro, hijo de Luis Villoro, uno de los supuestamente denunciados por Garro, que ésta fue utilizada como chivo expiatorio. Es más, se ha dado en los últimos tiempos un singular proceso de rehabilitación parcial de Garro, quien había contado haber visto al presunto asesino de John F. Kennedy, Lee Harvey Oswald, en una fiesta en México, poco antes de que volviera a Estados Unidos y, según la versión oficial, matara a Kennedy y, a su vez, fuera asesinado por Jack Ruby.
  

En un reciente y muy exitoso libro de Philip Shenon, JFK: Caso Abierto, el sobrino de Garro, Francisco Guerrero Garro, que durante años fue directivo de La Jornada, apoyó lo declarado por Elena Garro y afirmó haberse quedado callado durante décadas por miedo a exponer a su familia.

Pero volviendo a 2006, Excélsior también publicó en ese año la mentira de que entre los papeles del AGN sobre Elena Garro había un memorándum de la CIA, dando a entender que Garro no sólo había sido supuesta espía del gobierno mexicano sino agente de la CIA. [http://bit.ly/1ZLGDbA]



Ese memorándum sí existía pero nunca estuvo en el AGN ni tampoco implicaba que Garro trabajara para la CIA, algo que explica y deja muy claro el libro de Shenon. Tengo un correo de la reportera que apareció firmando la nota, Cecilia García, quien responsabiliza del “error” al entonces editor de la sección. El director editorial de Excélsior, Pascal Beltrán delRío, ya está enterado de esta situación, pero al parecer no ha querido que el diario tenga que reconocer haber publicado una información falsa.    

Entonces puedes ver, Eduardo, que hay un gran trasfondo político e histórico en el “caso Garro”, con implicaciones actuales, que tienen que ver incluso con la forma poco profesional como varios medios difundieron la información del caso en su momento. Por eso la deshonestidad de Marván al resolver el recurso como lo hizo.



LA SOLICITUD DE 2008


Solicitud de información al IFAI, del 2 de septiembre de 2008:

“Solicito la información que compruebe el cumplimiento del compromiso público del Pleno del IFAI, en el sentido de impulsar que se conozcan los documentos que fueron base para que el Instituto calificara como informante del gobierno federal a la escritora Elena Garro…el compromiso lo expresó el comisionado Alonso Lujambio, usando el plural de la primera persona, en entrevista con Excélsior, el 15 de julio de 2006…”

Lo que pretendí  en 2008 con mi solicitud, como puedes ver, fue enterarme qué había pasado con el compromiso que había expuesto Lujambio en 2006. 

A continuación hago referencia a varios oficios de funcionarios del IFAI y escritos míos, cuyo contenido sintetizo y pongo la página o páginas en que aparecen citados en el recurso de revisión 4819/08 [http://bit.ly/QYt62W] y que muestran la forma tan deshonesta en que se manejo el recurso, a fin de obtener un resultado a modo, y no cumplir el compromiso que el Pleno, a través de Lujambio, había hecho.



Oficio IFAI/STP/048/08 (STP es decir, Secretaria Técnica del Pleno:) del 2 de octubre de 2008 [http://bit.ly/QYt62Wpp. 1-2

Es una solicitud de la secretaria técnica del Pleno del IFAI, Elena Wolf Villarreal (su nombre intencionalmente se omite de la transcripción para que no se haga evidente el conflicto de interés que el siguiente oficio deja claro) al Comité de Información del propio Instituto para que declare la inexistencia de la información que solicité. Se planteaba que había, por parte del solicitante, una “apreciación errónea de la nota periodística” pues lo declarado por Lujambio era “una afirmación que aplica para cualquier caso” por lo que se trataba de “afirmaciones genéricas que no hacen referencia a documentos en lo específico”. Y concluía que “por lo tanto no puede existir un documento que compruebe el cumplimiento de un compromiso inexistente”. 



Oficio IFAI/CI-195/08 (CI, Comité de Información) del 1º de octubre de 2008 (sic) ] pp.3-7

Con este oficio, que textualmente, tal como puedes ver aparece emitido antes de la solicitud a la cual se contesta, el Comité de Información del IFAI aprobó la solicitud de inexistencia de la información que presentó la secretaría técnica, con base en los mismos supuestos argumentos que ésta había presentado, sin agregar otros. El documento lo firmaban  Ángel Trinidad Zaldívar, presidente del CI; Verónica López Cerna, titular del Órgano de Control Interno del IFAI;…y Elena Wolf Villarreal, secretaria técnica del Pleno del IFAI. ¿No te dije que era como si la señora Wolf hubiera presentado una solicitud en la ventanilla y se pasara del otro lado para ponerle ella misma el sello de aprobado?


Escrito del 21 de octubre de 2008, interponiendo recurso de revisión, al que se le dio el número que ya se ha señalado y que se le asignaría por turno a María Marván. [http://bit.ly/QYt62W]  pp. 7-14

En ella tuve que citar completa la nota periodística de Excelsior para dejar clara la “lectura mentirosa, descontextualizada y deshonesta” que hacía el IFAI para mentir pretendiendo argumentar que Lujambio no se había referido a los papeles sobre Elena Garro sino que habían sido “afirmaciones genéricas”. Desde el propio título de la nota periodística quedaba claro que la información trataba sobre Garro. Y muy importante: señalaba que los miembros del Pleno del IFAI, con su actitud de negarse a cumplir con el compromiso público mostraban miedo a que el público pudiera comprobar por sí mismo que se habían equivocado al darle crédito a dos papeles anónimos.

Haciendo evidente el ridículo en que habían caído al desatar un escándalo internacional sin tener bases. Eso fue lo que terminaría buscando evitar María Marván con su resolución encubridora.
.

Escrito de manifestaciones y alegatos” (sic) del IFAI, del 6 de noviembre de 2008 [http://bit.ly/QYt62W] pp. 15-17

En este extraño escrito, atribuido a la Unidad de Enlace del IFAI se reiteraba el pseudoargumento de las “afirmaciones genéricas”, pero además se agregaba uno nuevo: “la nota periodística…no implica compromiso público alguno del Pleno. En principio porque no se hizo dentro del formalismo que establecen las normas jurídicas aplicables para que se tome en cuenta como posición oficial”.

En otras palabras, nada de lo declarado por un funcionario público en una entrevista periodística puede serle reclamable, ni siquiera como compromiso público o moral, pues no es una posición oficial manifestada en actos con la formalidad jurídica requerida.

Y según recuerdo, como parte del Comité de Información volvía a votar Elena Wolf sin ningún problema, a favor de su solicitud de inexistencia de la información que ella misma había presentado, algo que por supuesto no se transcribió.

Dos escritos, del 13 de noviembre de 2008, uno solicitando la recusación de María Marván como comisionada ponente, por el conflicto de interés en que incurría; el otro dejando definitivamente claro que la nota periodística se refería los papeles sobre Elena Garro, con  fotocopia de la misma incluida.  [http://bit.ly/QYt62Wpp. 17-19

Oficio MML/IFAI/028/08 del 19 de noviembre de 2008 de María Marván a sus colegas del Pleno del IFAI enterándoles de la solicitud de recusación y solicitando que la rechazaran, y acuerdo ACT/26/11/2008.08 del Pleno del IFAI declarando que “no se acreditan causas de impedimento”.

Como ya has visto, Eduardo, Marván y los demás comisionados en todo momento se hicieron de la vista gorda con el conflicto de interés/desdoblamiento de su subordinada Elena Wolf. Ni a María Marván, que ahora tanto fustiga a los políticos en su columna periodística por el conflicto de interés y otros abusos, ni a ninguno de los otros comisionados, esta  situación les pareció en algún momento irregular y abusiva.

En cuanto a la propia Marván, solicité que el recurso de revisión le fuera transferido a Jacqueline Peschard, entonces recientemente incorporada al Pleno, por el conflicto de interés que implicaba que Marván resolviera sobre un asunto en el que ella misma aparecía cuestionada. En ese momento los miembros del Pleno eran los mismos que había votado a favor del señalamiento de Garro como espía, con una excepción, cuyo lugar había ocupado Peschard. Esto es lo que le señalé a Marván:


El fondo del asunto es el compromiso público que a nombre del Pleno expresó el comisionado Alonso Lujambio en el sentido de impulsar el conocimiento público de los documentos que él, en su ponencia a los recursos 412/06 y 413/06 acumulados, consideró probatorios de actividades de espionaje de la fallecida escritora Elena Garro, afirmación que provocó un escándalo mediático. Usted formó parte del Plano que votó unánimemente en sus términos la ponencia del Comisionado Lujambio, por lo que avaló el punto de vista que sostuvo sobre la escritora.


El reconocimiento de que el Comisionado Lujambio se equivocó, al considerar a dos papeles anónimos como pruebas de espionaje de Garro, implicaría el reconocer que usted misma se equivocó al votar positivamente la ponencia del Comisionado Lujambio tal cual él la presentó


Aunque ahora tengo la claridad de que nada hubiera cambiado pues también terminé teniendo una baja opinión de Peschard, otra simuladora, de quien en ese momento no estaba enterado de su cercanía con Lujambio desde el IFE, pero por lo menos se hubieran guardado las formas. Como he prometido ser breve no respondo, como podría, a la farsa que montó el Pleno para “justificar” que era legítimo que Marván y el resto de comisionados, excepto Peschard, resolviera sobre un asunto en el que aparecían cuestionados. 

Como he prometido ser lo más breve posible no entro en detalles respondiendo todas sus mentiras, pero para darte un ejemplo, pretendieron que atender mi solicitud de recusación “implicaría como efecto la anulación del quórum legal requerido” al no haber en ese momento más miembro del Pleno, fuera de Peschard, que fuera imparcial, según mi señalamiento.

No se les “ocurrió” la idea de declarar públicamente que dejaban en libertad a Peschard para que resolviera según su conciencia, y que ellos, el resto del Pleno votarían avalando la resolución a la que llegara.

Para concluir, Eduardo, te muestro la forma tan desaseada en que Marván y su equipo resolvieron el recurso, dándote un ejemplo de cómo llegaron a contradecirse en los considerandos, la resolución en sí del recurso [http://bit.ly/QYt62Wpp. 21-26

En un momento dado llegan a reconocer que la nota periodística sí se refiere al caso específico de Garro:

En el caso que nos atañe, si bien es cierto que la nota periodística aludida por el recurrente hace referencia a  los expedientes en los que se resolvieron los recursos de revisión identificados con los números 412/ y 413/06...” (sic, p.23).

Pero más adelante, en la siguiente página, cambian de parecer y  afirman en sentido contrario:

…la multicitada nota periodística carece de valor probatorio, no implica por lo tanto un compromiso del Pleno del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, ya que sólo existió por parte del comisionado Lujambio una afirmación que podría aplicarse a cualquier caso…” (sic, p.24).



CONCLUSIONES

Entonces, Eduardo, ustedes nombraron como nuevo “rostro” de Transparencia Mexicana, pues ocupa el lugar que ocupaba Federico Reyes Heroles, a una señora que cuando así conviene a sus intereses, al cuidado de su imagen pública, es capaz de manipular los hechos y mentir.




Que critica el conflicto de interés y otros abusos de los políticos y funcionarios, pero que cuando fue servidora pública en el IFAI incurrió en ese mismo tipo de abuso y se hizo de la vista gorda del cometido por su subalterna si no es que lo alentó.


Alguien que, of all places, tiene una columna periodística en Excélsior, cuando que dejó claro que, para ella, nada que aparezca en Excélsior y el resto de la prensa tiene mayor seriedad ni compromete a nada, a diferencia de los boletines oficiales, las actas oficiales y las levantadas por notario público. Así que nada de lo que aparezca en su columna la compromete a nada, por lo que puede darse baños de pureza fingiéndose ahora muy indignada ante la corrupción. 

Hay quien se sorprende por la situación de México. Cuando se construyen famas públicas de honestidad tan falsas como la de María Marván a mí me sorprende que alguien se llame a sorpresa.

Dime si todo esto que he mostrado (y eso que no he entrado en detalles) no tiene que ver con todo lo que se supone que Transparencia Mexicana tiene como objetivo combatir.

Hago público todo esto porque tu organización tiene la transparencia desde el nombre y se supondría que la señora Marván podría dar la cara y dar algunas explicaciones necesarias como pretendida adalid de la rendición de cuentas.

Atentamente.

Tomoo Terada





NOTA de Marzo 2016: Me acabo de dar cuenta de que tenía varios enlaces mal por lo que, por ejemplo, cuando señalaba que iba a la resolución de María Marván en realidad enlazaba a mi texto publicado en la revista Replicante. Me disculpo, y entiendo que algunos no hayan tomado en serio mis señalamientos al haber cometido tal error. Pero ya está arreglado, ahora quien no quiera ver es porque finge ser crítico y combativo con la corrupción.

María Marván actuó igual que el gobernador del Estado de México Eruviel Ávila, a quien una dependencia de su propio gobierno le otorgó una medalla. Pero Ávila es un político priista, o sea, algunos considerarían que la corrupción es algo está enraizado en lo más profundo de su ser; en cambio Marván pasa por una honestísima experta en transparencia y rendición de cuentas. ¿Si alguno de los dos actúa de forma corrupta quién debería causar más indignación? Yo digo que Marván, porque a la corrupción sumaría la hipocresía.

Conozco a Daniel Moreno, director de Animal Político, el medio que dio a conocer el "escándalo" de Eruviel Ávila y le he enviado algunos tuits insistiendo sobre este punto. Porque no me parece algo serio de su parte. Al final Ávila pudo hacer el ridículo pero no le hizo daño a nadie, en cambio la conducta de Marván y el resto del Pleno del IFAI no tuvo nada de graciosa e implicó abuso de sus puestos. Lo que hay que criticar del trabajo de Ávila Villegas es la inseguridad en el Estado de México.

Ha transcurrido más de un año y Eduardo Bohórquez jamás respondió a este correo y mucho menos desmintió lo que se denuncia en el mismo. A eso se le llama encubrimiento, complicidad (en el peor sentido de la palabra) incluso cobardía. Por eso le he perdido completamente el respeto y aprecio que alguna vez le tuve.

Eduardo Bohórquez y María Marván se han subido ahora al carro del movimiento #Ley3de3. Son las tácticas que utiliza este tipo de gente para promoverse una imagen como luchadores sociales, ahora en contra de la corrupción.






¿Qué piensan sus "defensores"?

Ante el silencio de estos personajes he iniciado una campaña de difusión y denuncia en Twitter. Esto me ha llevado a tener tres encuentros hasta ahora con simpatizantes-promotores de la #Ley3de3, y es preocupante lo que han manifestado dos de ellos, quienes dejan claro que como entusiastas apoyadores de nada menos que la "Primavera Mexicana", (que por lo que se ve terminará como la "Primavera Árabe" de cuyo nombre sacaron la inspiración) para nada son unos idealistas.



Un politólogo, Fernando Joaquín Monroy Cárdenas, secretario del CEEPyG (Colegio Estatal de Estudios Políticos y Gobierno A.C. de Jalisco)  y la estudiante de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey María Santos Villarreal, quien se hizo "famosa" por iniciar una petición en Change.org para que quitaran su registro al Partido Verde. Petición que no logró su objetivo. Pero al final sus actitudes fueron muy diferentes: mientras que Joaquín Monroy simplemente se retiró María Santos me bloqueó no sin antes insultarme. Ambos tienen blogs si quieren (más bien si se atreven) a responder a lo que voy a señalar en cuanto su complacencia con la corrupción aunque ambos se crean moralmente superiores y gente comprometida.

Por razones de brevedad y sintesis voy a editar las conversaciones con ellos. Aquí están enlaces para la consulta directa de las conversaciones con Monroy: http://bit.ly/1LlcEoi y Santos: http://bit.ly/1Svntnf


En Twitter han implicado que sostengo una posición de "moralismo" o "puritanismo" por difundir estas verdades y atreverme a señalar que el "movimiento de ciudadanos" 3de3 no tiene credibilidad ni autoridad moral alguna al tener entre sus promotores a María Marván. Al final esta gente se queda callada porque su reacción, al igual que en el otro extremo el silencio de, digamos, Juan Pardinas, es una reacción de defensa corporativa a "una de las suyas". ¿Hablarían de "moralismo" si María Marván no fuera su colega, amiga y (pseudo) "experta" en rendición de cuentas y transparencia?



Conversación con Joaquín Monroy:

Me estaba dirigiendo a otra persona, quien acababa de firmar para apoyar la #Ley3de3 y a la que le estaba diciendo que la acababan de utilizar gente que sólo se indignaba con la corrupción cuando no es la de sus amigos, cuando Joaquín Monroy afirmó que la #Ley3de3 era buena para evitar esos casos "venga de quien venga".






A mi cuestionamiento sobre el encubrimiento del IMCO (Instituto Mexicano de la Competividad, que dirige Juan Pardinas a Marván (el silencio puede ser una forma de la complicidad) empezó a manejar que acaso "los puritanos" (implicando que yo lo era, con un sentido religioso y fundamentalista) tendrían algo mejor que la #Ley3de3






Incluso pretendió utilizar este mismo texto del blog en mi contra, girando alrededor de un mañosa interpretación del término "calidad moral". Por cierto que no creo que haya leído en ese momento más allá de esa parte y no pasó a la parte en la que remito para que quien quiera descargue los documentos que prueban mis afirmaciones en contra de Marván.





En respuesta cité un tuit del IMCO que a su vez citaba a María Elena Morera, otra de las promotoras de #Ley3de3, en el que justamente ella usa la expresión "calidad moral". A partir de ese momento Monroy dejó de tratar de descalificarme como "puritano" y de pretender que la expresión "calidad moral" tiene un sentido necesariamente religioso. Y sin quererlo Monroy probó que yo tenía razón. Resultaba que María Elena Morera y los del IMCO podían usar "calidad moral" sin ser cuestionados pero si yo lo hacía era un "puritano". Doble moral, doble rasero para medir. Pero su "argumento" se le acabó cuando mostré que Morera y los del IMCO eran también "puritanos".






Y entré a la cuestión principal. Por razón de credibilidad del grupo promotor de #Ley3de3 María Marván debía ser separada del mismo y el grupo emitir una explicación y, agrego ahora, un deslinde.







Monroy pasó entonces a insistir en otro "argumento" que había adelantado al preguntarme si tenía una propuesta mejor que la #Ley3de3. Implicítamente afirmaba que el que María Marván fuera corrupta no afectaba en nada la validez en sí de la propuesta de #Ley3de3.







Finalmente quedó claro el porqué de las tretas de Joaquín Monroy. Se me ocurrió ver directamente su cuenta de Twitter y unos momentos antes había retuiteado a María Marván...hablando del cinismo (!). Monroy incluso le dio like al tuit en que yo señalaba esto, a lo que le respondí ahora señalando que no se le había ocurrido preguntarle a Marván, de cuyos tuits está tan pendiente, si era o no cierta la corrupción de la que la acusaba. Un científico social, Joaquín Monroy, que seguía aplicando un criterio hecho a la medida para Marván y que no sacaba la conclusión evidente: la #Ley3de3 se aplicará como las leyes anteriores también con criterios  a la medida, y seguirán utilizandose básicamente en contra de funcionarios menores, caídos en desgracia o enemigos políticos, a los que se les "castigará" con esa ley. Igual que ahora, pues seguirá habiendo intocables como Joaquín Monroy piensa que lo es María Marván.






Conversación con María Santos Villarreal:

Nota: esta conversación todavía no se ha terminado de editar.

Esto comenzó como una conversación amistosa que degeneró en los insultos al final de María Santos. Le había enviado el enlace a esta entrada del blog.


Lo sostengo: ¿Qué va a cambiar con la cacareada Ley3de3 si van a seguir existiendo "intocables" como María Marván?




Conversación con Gaby Karibeth:

De esta conversación en realidad no hay mucho que comentar, pues es evidente por sí misma.



















Addenda del 2 de diciembre de 2015, de lo ocurrido ayer. Denuncia en Twitter: